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“Técnico en enfermería geriátrica”. La polémica está servida

Por Josep de Martí
martes 20 de octubre de 2020, 16:34h
Josep de Martí, director de Inforesidencias.
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Josep de Martí, director de Inforesidencias. (Foto: Inforesidencias.com)

Cuando Ignacio Fernández Cid, presidente de la FED, en su intervención ante la Asamblea de Madrid, dentro de la comisión de investigación que trata sobre la Covid-19 en residencias, ha propuesto crear una titulación de “técnico en enfermería geriátrica”, no sé si se esperaba la respuesta que ha obtenido desde alguna asociación representativa de los intereses de la profesión de enfermería que ha dicho de forma clara que una iniciativa así sería peligrosa: “Los cuidados que proporcionan las enfermeras especialistas en Geriatría y las enfermeras responsables de cuidados generales son cruciales en las residencias de mayores y prescindir de profesionales sanitarios con titulación universitaria y experiencia pone en peligro la salud y la seguridad clínica de los residentes”.

Lo bueno de esta polémica es que pone sobre la mesa algo enormemente importante cuando hablamos del presente y futuro de las residencias de personas mayores que es la falta de personal de enfermería, la enorme dificultad para contratar y fidelizar a este profesional además de la enorme competencia que tiene el sector geroasistencial desde el sanitario.

Según declaraciones hechas por Ignacio Fernández Cid, en su intervención, lo que él propuso fue que “que sacasen nuevas plazas universitarias, tanto de médicos como de enfermeros, que agilizasen los procesos de homologación, que sacasen una nueva titulación para un técnico en Enfermería Geriátrica, que no tiene por qué hacer cuatro años, puede venir de Formación Profesional”.

Para el Consejo General de Enfermería, si las residencias no pueden encontrar las enfermeras que necesitan, que son totalmente indispensables e insustituibles, es porque pagan poco y porque ha habido una “nefasta planificación histórica de los recursos humanos en la Sanidad”.

Creo que tenemos elementos para empezar a pensar en posibles soluciones. He oído decir muchas veces, aunque no he encontrado la fuente escrita, que en España se jubilan más enfermeras que las que salen de las facultades. Que hospitales y sistemas públicos de salud tienen un déficit creciente de estas profesionales. Además, ya antes de la pandemia, se reclamaba que los centros educativos contasen con personal de enfermería, demanda que no ha hecho más que aumentar desde que estalló la crisis del coronavirus.

Sin duda, la enfermera (indico en femenino tal como hace la Sociedad Española de Enfermería Geriátrica, así como muchos colegios profesionales y asociaciones) tiene un papel clave en la atención que prestan las residencias. Eso es de las pocas cosas que tienen en común las residencias que he visitado en más de quince países. Difícilmente puedes sustituir a una enfermera por otro profesional. Y aún así la tendencia demográfica nos dice que pronto tendremos que hacer algo porque, sencillamente no habrá suficientes.

Estoy totalmente de acuerdo que ante esta situación habría que ampliar la capacidad de las facultades y escuelas de enfermería. Habría que mejorar las condiciones laborales para frenar la huida de talento y quizás habría que facilitar también la llegada de enfermeras de otros países que quisiesen venir al nuestro (para hacerlo el suyo) simplificando los trámites de homologación de títulos. Pero aún haciendo todo ello, solo estaremos retrasando el problema unos pocos años.

La tendencia demográfica es tan fuerte (pasaremos del 19,4% de mayores de 65 años a un 35% en menos de treinta años) que tenemos que pensar otras soluciones.

Hace un tiempo escribí un caso práctico proponiendo el uso de “realidad aumentada” para optimizar el trabajo de las enfermeras de forma que una pudiera “multiplicarse”. Era sólo una historieta basada en tecnología que ya existe. No dudo que dentro de un tiempo cosas así serán normales.

Alguien debería empezar a analizar cómo se llega a ser enfermera en diferentes países, qué papel lleva a cabo esa profesional y si se puede hacer algo más. Lo digo porque en varias visitas que hemos hecho a residencias en Alemania, de la mano del insigne enfermero Stephan Biel, hemos descubierto que allí no siempre se accede al título de enfermería después de pasar por la Universidad. En este enlace se explican diferentes formas para poder llegar a ser enfermera en Alemania.

Como lo mejor es enemigo de lo bueno, creo que no deberíamos negar cualquier cambio alegando que siempre será peligroso. Deberíamos intentar encontrar cuántas más posibilidades mejor sabiendo que si no se hace nada hoy, lo que acabaremos haciendo cuando la necesidad sea imperiosa con seguridad será improvisado y quizás, más peligroso.

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