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Aprender de Beethoven. Feliz Navidad

miércoles 23 de diciembre de 2020, 03:00h
Josep de Martí
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Josep de Martí (Foto: Inforesidencias.com)

Recomiendo escuchar esta música mientras se lee este texto/felicitación:

Cuando pensamos en personajes del pasado, lo que creemos que sabemos de ellos suele ser bastante superficial y anecdótico. Cada personaje destacó por algo que hizo durante su vida y es eso lo que conocemos, todas las horas y días que la persona vivió fuera de esos momentos nos son desconocidas o, si alguien las ha escrito o explicado, no suelen ser recordadas.

2020 ha sido el año del 250 aniversario del nacimiento de Beethoven. Si no hubiese sido por la pandemia, con toda seguridad, la presencia del músico de Bonn habría ocupado mucho espacio en los telediarios y en las agendas culturales. Otra cosa que se ha llevado el coronavirus.

Ludwig Van, además de componer música, vivió un momento histórico convulso. Dos veces fue testigo directo de la invasión de Viena por parte de Napoleón. Sufrió problemas económicos y momentos de necesidad. Todos sabemos que perdió el oído hasta quedar totalmente sordo, pero lo que no se sabe tanto es que lo fue perdiendo no como un volumen que va bajando sino con un incremento de ruidos y de forma irregular lo que produjo una grave angustia… y siguió componiendo.

Normalmente pensar en su música nos trae a la cabeza la quinta sinfonía (ta, ta, ta, taaan) o la novena, una parte de la cual es el famoso himno de la alegría que Europa tomó como propio. Aunque en este 250 aniversario de su nacimiento trastocado por la pandemia parece que resulta más cercano disfrutar del Beethoven íntimo. El director de la organización de la conmemoración el 250 aniversario, al ser preguntado por qué pieza de música recomendaría escuchar en estos momentos de dificultad no eligió, entre las 138 obras conocidas del compositor alguna de las “catedrales musicales”, sino el tercer movimiento del cuarteto de cuerda número 15 (Opus 132), que lleva por título “heiliger dankgesang” (santa acción de gracias), y que compuso un año antes de morir, estando ya sordo y después de recuperarse de una enfermedad que le tuvo postrado durante un tiempo. Una “pequeña” pieza que hace pensar que después de la enfermedad toca levantarse, alegrarse por haberla superado y seguir adelante sin olvidarse a los que han quedado atrás.

Después de un año en el que las residencias han sido el escenario involuntario donde se ha representado una terrible tragedia, mi consejo navideño es escuchar los escasos veinte minutos que dura la pieza y hacer cada uno un repaso a lo que ha sido un año que empezó con ilusión y se tornó en lo que nadie queríamos y una íntima acción de gracias hacia quienes con sus obras han conseguido que todo haya sido menos malo de lo que podría haber sido.

Entre quienes trabajan en el sector geroasistencial no nos costará encontrar a quién estar agradecidos. Y guardemos también un poco de agradecimiento póstumo al genio musical alemán que, sin poderlas escuchar personalmente, compuso algunas de las piezas más destacadas de nuestra música.

¡Feliz Navidad!

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