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La Covid-19 y el trasero (vamos, el culo)

Por Josep de Martí
lunes 17 de mayo de 2021, 12:50h
Josep de Martí, director de Inforesidencias.com
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Josep de Martí, director de Inforesidencias.com (Foto: Dependencia.info)

Pido perdón por adelantado por tratar con cierta frivolidad un tema tan terrible como es la pandemia. Quizás el hecho de acabar de recibir la primera vacuna (tengo 55 años) me ha hecho ver las cosas con un optimismo espontáneo que invita a la jocosidad.

Tuve un primer pensamiento chistoso en relación con la Covid-19 cuando, hace unos meses, leí que en China habían desarrollado una forma de tomar muestras para la PCR que comportaba introducir en el ano un bastoncillo con algodón empapado en solución salina durante varios segundos. Al principio pensé que era una broma, pero lo hice debido a mis prejuicios. Parece que nada que tenga que ver con ese orificio corporal me deja indiferente, siempre provoca alguna reacción que puede oscilar entre el asco y la risa. Un amigo azafato me contó que en China sólo hacían PCR anales en los aeropuertos a los turistas europeos y estadounidenses. Era mentira, pero mi hizo reír. Después recibí por whatsapp y vi en Twitter varios memes con los que pasé un buen rato.

Tras eso, la verdad es que no he vuelto a oír hablar del tema y no sé, ni siquiera, si ese tipo de toma de muestras se ha llegado a implantar en España. A mí me han hecho varias, pero siempre han implicado introducir el bastoncillo por la nariz o la boca.

Ahora parece que el tema del trasero vuelve a aparecer en los medios de una forma algo más tangencial, pero relacionada con la Covid-19.

Sabemos que, durante la primera ola, uno de los grandes problemas (junto con la inexistencia de EPIs y capacidad para hacer PCRs masivos) era la falta de suficientes respiradores en las unidades de cuidados intensivos para atender a aquellos a quienes el coronavirus provocaba insuficiencias respiratorias graves.

Recuerdo los respiradores retenidos en las fronteras y a SEAT anunciando que los fabricaría en su factoría de Martorell.

Nadie entonces pareció considerar algo que acabo de leer en un medio en Internet y que podría suponer en el futuro un verdadero alivio para aquellos que sufren una grave insuficiencia respiratoria. Y también tiene que ver con el ano. Bueno, más concretamente con el recto.

La noticia expone que un sistema que permite absorber oxígeno directamente a través de las paredes del recto ha salvado la vida a cerdos y ratones con serias dificultades para respirar normalmente. El estudio lo publica una reconocida revista científica, MED, y de él se hace eco, ni más ni menos que el New York Times. El sistema consiste en introducir con un enema una cantidad de un líquido en el que hay unas pequeñísimas burbujas de oxígeno, éstas son absorbidas a través de la fina pared de la última parte del intestino de una forma parecida a como se hace en los pulmones y permite superar esos momentos críticos en los que el animal por algún motivo no puede respirar.

Como no soy médico ni biólogo, la noticia me ha parecido extravagante y, al principio, me ha hecho sonreír (supongo que todavía llevo dentro al niño que ríe cada vez que oye “caca, culo, pedo, pis”). Después de pasar un rato leyéndola, veo que, efectivamente, es algo serio que se está estudiando.

La idea la tomaron los científicos de unos peces que viven en charcas y que, cuando el agua no tiene suficiente oxígeno, sacan la boca fuera y “comen” bocanadas de aire que llega a su intestino y es allí absorbido por su organismo. Si funcionaba con peces, ¿por qué no introducir oxígeno por el ano a ratones y cerdos faltos de oxígeno a ver qué pasa?

Viendo que con esos animales los resultados han sido positivos, sólo es cuestión de tiempo que los ensayos incluyan pronto a primates y después… a nosotros.

Quizás dentro de unos años, ante una nueva situación de pandemia, consigamos salvar vidas, no sólo ayudando a respirar “por arriba” con costosos respiradores, sino también “por abajo” con sencillos enemas. Como todo avance científico, si ése llega a consolidarse, primero producirá sorpresa y después nos acostumbraremos.

Supongo que es una idea reconfortante salvo si eres de esas personas que no quieren ir al hospital porque te da pánico pensar en que allí, “Agujero que tienes, tubo que te meten”. Si eres de esos, desearás que los científicos pongan su punto de mira en una extraña tortuga australiana que tiene dos características interesantes: tiene pelo verde y puede respirar por los genitales. ¿Quién sabe? Quizás en unos años, nos lleguen al móvil memes que nos hagan reír sobre un hombre que respira por los…


La semana que viene prometo volver a temas más serios.

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