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Mentiras, patrañas y estadísticas en los fallecimientos por covid-19

martes 23 de junio de 2020, 11:16h
Josep de Martí
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Josep de Martí (Foto: Inforesidencias.com)

Seguimos la “batalla del relato”. Ahora mismo, cuando “sea lo que sea que haya pasado, ya ha sucedido” lo importante es crear la imagen con la que lo recordaremos.

En 1918 hubo una pandemia global de gripe que mató posiblemente a 50 millones de personas. En todo el mundo se refieren a ella como la “gripe española” o “Spanish flu” porque, en plena Primera Guerra Mundial, los medios de nuestro país fueron los únicos que empezaron a informar sobre la existencia de una epidemia que mataba (aquella era así) principalmente a gente joven. Eso convenció a todos de que España era el origen de la enfermedad, algo que después se demostró falso, pero el relato ya estaba creado.

En el caso del Covid-19, que al principio se conoció como “virus chino” o “virus de Wuhan”, hemos visto cómo las autoridades del país asiático se han resistido a que vuelva a suceder. Ya veremos si lo consiguen.

Es lo importante que tiene el relato, lo que la gente recuerda y cómo se entiende la realidad.

Ahora estamos en un momento claro de batalla por el relato en lo que a muertes en residencias en España se refiere. Por un lado estamos los que pensamos que todavía es pronto para saber lo que ha sucedido y reclamamos que se disponga de todos los datos (el estado prefiere no exponernos al conocimiento de una gran parte de datos relacionados con los fallecimientos en residencias). Mientras se consiguen esos datos, creemos que deberíamos abstenernos de dar una visión dantesca. Al fin y al cabo, si se toman datos equiparables con los de otros países vemos que lo que ha sucedido en España no es tan diferente a lo que ha ocurrido en otros países de nuestro entorno.

Después están los que ya lo saben todo y nos dan “las recetas del futuro”. Para éstos lo que ha sucedido en las residencias es terrible, pero no sólo porque haya muerto mucha gente sino porque éstas han fallado priorizando intereses mercantiles a la vida de las personas. Sorprende que digan esto cuando no se sabe (o los ciudadanos normales no sabemos) cuántas personas han muerto en residencias públicas, concertadas y privadas.

Si eres de los primeros, te exiges paciencia y humildad. Paciencia porque hay que esperar a tener todos los datos; humildad porque debe aceptar que aquello que crees quizás se vea desmentido por los datos que conoceremos mañana.

Si eres de los segundos puedes coger algún dato suelto y exponerlo sin contraste de forma que dé apoyo a lo que tú pretendes defender.

Y después están los medios de comunicación, que en su búsqueda de lo atractivo, noticioso y llamativo, a veces dejan la ética en el cajón.

Dos imágenes pueden ilustrar cómo está la batalla actualmente.

La primera es de un estudio visto en la web LTCCOVID, del London School of Economics que compara la muerte de mayores en residencias y en la que aparece que en España la proporción de muertos en residencias es del 30%. Hay que indicar que esta institución durante bastantes semanas no reproducían datos de España por considerarlos confusos y difíciles de comparar con los de otros países.

Esta otra imagen corresponde a una noticia emitida en Antena 3 el día 22 de junio en el que se hace otra comparación.

Los datos de Bélgica, Francia y Alemania casi coinciden en ambas informaciones, los de España no. Es lo que tiene coger los datos que te interesan (en inglés llaman a eso “coger cerezas” cherry picking, una frase que encuentro divertida).

La cuestión es que en España parece que han muerto unas 19.500 personas mayores en residencias, eso se acepta como una cifra correcta, aunque el Gobierno del Estado no la haya confirmado (extraño, ¿verdad?). Lo que no está tan claro es cuántas personas han muerto por la enfermedad en general. Esta cifra puede oscilar entre unas 28.000 si se toman sólo los fallecimientos confirmados con test positivo y los 40 y pico mil si se tiene en cuenta el exceso de mortalidad producido. O sea, que como estamos hablando de una división, podemos alterar el resultado cambiando uno de los dos elementos.

Seguimos la batalla del relato.

Tengo miedo de que el gobierno esté tardando tanto en darnos todos los datos de la pandemia en residencia porque sospecho que pueden estar haciendo un amaño que haga parecer las cosas como a ellos les parezca.

Al final el relato es importante, ya que dependiendo de lo que pensemos qué ha pasado, tomaremos las decisiones a partir de entonces.

Consulta aquí residencias en Barcelona

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