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Arquitectura y residencias: La Luz en el diseño de residencias

miércoles 04 de marzo de 2020, 20:13h

Esta semana en Arquitetura y residencias no nos hacemos eco de un proyecto en concreto sino de un documento que hemos encontrado navegando y que da muchas claves sobre cómo deberían diseñarse este tipo de establecimientos residenciales para personas mayores.

Se titula “Una residencia en Suecia” está en inglés (gracias a Google translator, al alcance de todos) y data de 2012. (Pesa 40 Mb)

Hemos traducido sólo un fragmento que se refiere al uso de la luz en el diseño de residencias de tercera edad.

“La luz es un factor muy influyente cuando se habla de arquitectura y ambientes curativos. Envejecer no implica necesariamente enfermedad en el sentido literal de la palabra, pero la proximidad percibida al final de esta vida, la movilidad reducida y la posible necesidad de medicación causan en ocasiones necesidades comparables a las de los pacientes hospitalizados.

Cuando se diseña una nueva residencia de ancianos debe conocerse bien cuál será el impacto de luz en las instalaciones. Este capítulo se basa en literatura contrastada que ha tratado sobre el enfoque específico de la luz en ambientes curativos y residencias de tercera edad.

La naturaleza de las fuentes de luz

La luz diurna es un fenómeno siempre cambiante. Su color e intensidad varían sustancialmente con la hora del día y el momento del año en que nos encontremos. Además, es algo impredecible: un día se nos presenta con un amanecer colorido y cautivador, al día siguiente el cielo está nublado, o con una luz blanca filtrada. A veces se producen sombras, otras éstas se desvanecen por completo.

El camino del sol a través de el día afecta también el ritmo circadiano humano y tiene la capacidad de cambiar el estado de ánimo y la apariencia del espacio.

Esta claro que no podemos controlar la iluminación natural que nos ofrece el entorno, en cambio la iluminación artificial es mucho más controlable, y en una residencia de ancianos, que debe funcionar día y noche, la iluminación artificial bien configurada se convierte en un elemento importante.

Existen incluso programas informáticos que, conectados a los sistemas de iluminación de las residencias permiten simular la iluminación natural en diferentes momentos del día de forma que personas con deterioro cognitivo puedan encontrar un “referente lumínico” a la hora del día en que se encuentran de forma que su reloj interno no difiera del real produciendo confusión y problemas para conciliar el sueño.

Luz del día a través de las ventanas y sus efectos en humanos: Salud

Recibir suficiente luz natural durante el día proporciona pensamientos positivos y

bienestar mental. Se ha demostrado que cuanta más luz del día recibe una persona mayor, con o sin demencia, mejor calidad de sueño tiene esa misma persona.

También es sabido que la luz del día, especialmente la luz de la mañana, tiene un efecto positivo sobre el tratamiento de la depresión.

"En varias investigaciones, los encuestados expresan pura incomodidad cuando se quedan en habitaciones sin ventanas y sin luz natural, y la voz del personal se preocupa por su propia condición de salud ... "(Frandsen et al 2009) La cita anterior confirma la concepción de que una habitación con ventanas influye positivamente en el bienestar humano.

La investigación sugiere además que el tipo de vistas que se tenga en habitaciones donde los pacientes permanecen por períodos de tiempo más largos tiene impacto en el tiempo de recuperación de la cirugía, y la reducción de estrés y la ansiedad.

"Las vistas al exterior pueden ser especialmente importantes para las personas que tienen horarios invariables y gastan una gran cantidad de tiempo en la misma habitación ". (Ulrich, 1983) Roger S. Ulrich en su artículo de 1983 "Ver a través de una ventana"

En varios estudios se indica que es mejor que la vista a través de la ventana desde la cama no esté obstruida.

La investigación demostró diferencias notables en la recuperación, tiempo, dosis médicas y niveles ansiedad entre los residentes. Las enfermeras anotaron si éstos mostraban resultados positivos considerables o comportamiento negativo. Las notas negativas fueron muy inferiores para los residentes con vista a la naturaleza (1.13 vs. 3.96 por residente). Ulrich concluye que la vista y, por lo tanto, la ubicación de las instalaciones de tratamiento deben considerarse seriamente a la hora de diseñar una residencia.

También es interesante una prueba descrita en Helende Arkitektur (Frandsen et al 2009) donde se calificaron las habitaciones con ventana que tienen vista hacia un muro o ventanas demasiado altas como para poder mirar por ellas, como dando los mismos resultados que las habitaciones que no tienen ninguna ventana.

Hay pruebas contundentes de que una luz solar suficiente también es importante para el bienestar del personal en el trabajo. Ulrich, Zimring et al (2008) declaran:

‘El acceso a luz natural suficiente es uno de los pocos atributos ambientales que ha sido relacionado directamente por la investigación con mayor satisfacción del personal.

Este hallazgo sugiere que también se necesita luz natural en las áreas de trabajo del personal "(Ulrich, Zimringer et al 2008)

Estos estudios concluyen sin ambigüedades que la exposición a la luz del día es de increíble importancia para el bienestar de los residentes y el personal en una residencia de tercera edad.

El capítulo sobre iluminación del documento continúa tratando sobre las ventajas e inconvenientes de iluminar des de arriba abajo, desde puntos medios o desde el inferior.

Recomendamos a todo aquél interesado en la cuestión que baje el documento y lo estudie adecuadamente.

Opinión de Marc Trepat, arquitecto especializado en el diseño de residencias asistidas para mayores

La iluminación es uno de los aspectos en los que la arquitectura puede y debe incidir más a la hora de diseñar una residencia. Me he leído este artículo y es muy interesante, pero debo hacer la consideración que se trata de una zona geográfica del norte de Europa en el que la luz natural es un bien escaso y de absoluta necesidad.

Aquí debemos distinguir varias cosas:

  • La luz natural, cómo tratarla para aprovecharla al máximo
  • La ventana: un elemento fundamental del diseño en las residencias
  • La luz artificial, una tecnología que debe estar al servicio de las personas.

Intentaré ir por orden.

La luz natural es imprescindible para toda persona. La vejez no necesariamente significa enfermedad, pero si que es una etapa de la vida en la que se dispone de menos energía y en la que podemos ver reducida nuestra capacidad de movilidad, lo que nos impide en muchas ocasiones poder salir de los edificios para pasear o ir de un sitio a otro, a veces por simple pereza. Esto nos obliga a los que diseñamos residencias ha introducir elementos de transparencia con la naturaleza, calles, plazas que permitan la entrada de luz natural y ayuden también a la socialización de las personas. A pesar de ello hemos de ser conscientes de la latitud donde construimos esta residencia. Es diferente una residencia en el sur de España que en el norte de Europa. Cuando estudiaba arquitectura me fascinaban los edificios de Gunnar Asplund, o de Alvar Aalto, arquitectos nórdicos, en los que la gran cantidad de vidrio que introducían en sus casas las hacia preciosas. Y pensaba, ¿con el frío que hace en esas latitudes, como es posible que utilicen tanto cristal? Sinceramente no se me ocurrió la respuesta hasta mi primer viaje a Estocolmo, en donde pude ver que los edificios tienen mucho vidrio y ninguna persiana. La luz y el sol son un bien muy escaso en los países nórdicos y se debe aprovechar cada rayo de sol no solo para calentar la casa, sino para tener la máxima luz posible.

En nuestra latitud nos pasa más bien lo contrario, debemos escondernos muchas veces del sol que nos calienta en exceso las casas y nos obliga a gastar mucha energía para climatizarlas. Por tanto, debemos ser conscientes de la importancia de la luz pero también de la manera en como tratamos esa luz y su incidencia dentro de los edificios. Hemos de poder obtener luz natural en el interior de nuestras residencias y proteger de la entrada del excesivo calor en verano y permitir esa entrada de calor en invierno de forma tamizada y ajustada a nuestras necesidades. En eso estamos cuando día a día intentamos cada vez más acercarnos al Passiv House, la casa con consumo energético próximo a “0”, pero manteniendo una luz natural que nos de la energía suficiente sobre todo para las personas mayores.

La ventana, uno de los elementos arquitectónicos más importantes en el diseño de residencias. Recuerdo la primera residencia que diseñé. Fue una pequeña residencia en Barcelona para unas 35 personas en el barrio de Sant Andreu. Era el año 1998 y todavía no había hecho muchas de las reflexiones que me han llevado a cambiar mi manera de ver la arquitectura. Fue un edificio entre medianeras y diseñamos unas ventanas verticales con una altura de alfeizar de 65 cm. Lo hicimos por la estética de la fachada, pero en cuanto la vimos desde dentro nos dimos cuenta de que una persona sentada o desde la cama tenía vista a la calle y aprendimos que las ventanas de las habitaciones deben tener el alfeizar bajo. Si, lo reconozco, lo aprendí de casualidad. Pero es importante reconocer que nuestro proceso de aprendizaje no siempre viene de la reflexión o de la lectura, sino que viene también de la experimentación y del error.

El diseño de las ventanas debe poder proporcionar vistas, luz y protección. Con estas premisas debemos diseñarlas en cada uno de nuestros edificios.

La Luz artificial debe ser un complemento a la natural, pero también debe ser un recurso que podemos y debemos utilizar para crear ese ambiente que nos dé tranquilidad. Hoy en día tenemos multitud de tecnología que nos puede ayudar a crear estos ambientes que nos ayuden a distinguir también cada momento del día. Como la tecnología avanza a unas velocidades difíciles de asumir hasta por los que nos dedicamos al diseño de edificios solo os diré que desde sistemas que se gradúan automáticamente en cuanto a intensidad y color en función de la luz natural que nos entra por las ventanas, hasta sistema programados para modificar el color de la luz durante le transcurso del día, todo es posible. Se ha experimentado que la luz más blanca al inicio del día activa nuestra mente para hacer cosas, y que si la luz se convierte en más calidad conforme va pasando el día, nos relaja para poder proporcionarnos un sueño reparador.

Otro de los aspectos que debemos tener en cuenta en la iluminación artificial de las residencias, es procurar que esta sea lo más doméstica posible, procurando que haya diferentes tipos de iluminación, mediante lámparas de pared, de suelo o de mesita al tiempo que una iluminación general para ocasiones concretas. No podemos pensar en estos espacios con iluminaciones con una igualdad de lux por m2 como si de una oficina o un comercio se tratara.

Espero haber abierto una puerta a la reflexión sobre el tema de la luz en las residencias, y también me gustaría saber vuestras opiniones al respecto.

Marc Trepat Carbonell

Arquitecto B\TA

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