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Fundación Matia mejora la nutrición de los mayores a través de la Atención Centrada en la Persona

Fundación Matia, premio Nutrisenior.
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Fundación Matia, premio Nutrisenior. (Foto: Fundación Matia)
miércoles 06 de junio de 2018, 02:43h
Premio Nutrisenior 2018 por el proyecto “Menú de buenas prácticas”.

FontActiv, la marca de nutrición para adultos de Laboratorios Ordesa, e Inforesidencias.com entregaron recientemente los primeros Premios Nutrisenior a las Buenas Prácticas Alimentarias 2018.

Uno de los premiados fue la Fundación Matia con el proyecto Menú de buenas prácticas.

¿En qué consiste vuestro proyecto?

El proyecto al que hemos denominado “Menú de buenas prácticas” consiste en el desarrollo de una investigación-acción participativa para mejorar el bienestar y la nutrición de las personas a través de la implementación de prácticas de Atención Centrada en la Persona.

Concretamente consiste en la implementación progresiva de prácticas ACP durante un período concreto de tiempo en comedores de varias unidades psicogeriátricas de la Fundación Matia, un análisis sobre su impacto en la nutrición y bienestar de las personas, así como la documentación de las mismas y generación de una guía de buenas prácticas, que actualmente está en fase de desarrollo.

La experiencia tuvo lugar en 5 centros de la Fundación. En cada uno de ellos se seleccionó un comedor donde realizar las intervenciones y un equipo que se ocuparía de implementarlas y de recoger la información necesaria a través de instrumentos determinados basados en la observación. Las prácticas ACP, fueron seleccionadas por cada equipo con base en un “Menú de Buenas Prácticas” (listado de prácticas que mejoran la atención en la comida, elaborado previamente por un equipo existente ya en la Fundación, equipo del “Buen comer”).

Una vez elegidas las prácticas a poner en marcha por los propios equipos asistenciales de cada centro, se fueron implementando progresivamente con el acompañamiento de dos investigadores que facilitaban información sobre ciertas prácticas en la literatura y con respecto a los principios del Modelo de Atención Centrado en la Persona (MACP). El diseño de investigación fue un estudio longitudinal de manera que se grabase con cámara de video una hora de la comida cada 2 semanas, dejando 2 sesiones sin intervención para establecer una línea base y las 2 últimas sesiones sin acompañamiento como seguimiento. Durante las 8 sesiones intermedias se pusieron en práctica de manera progresiva diferentes acciones, y en todas las sesiones se tomaron registros sobre la ingesta y el bienestar de la persona durante cada comida.

En total se implementaron 47 prácticas, que fueron diferentes en cada centro y con diferentes objetivos, niveles de extensión y contexto (nutricional, ambiental o social). Todas ellas han sido documentadas y como hemos comentado anteriormente, se está generando una guía de buenas prácticas en base a la información recogida.

Los resultados más relevantes de este estudio fueron el incremento de peso y el aumento de la satisfacción en las personas que viven en los centros. Las personas aumentaron su peso como una medida del incremento de la ingesta, lo que contrasta positivamente con lo que es una de las grandes preocupaciones en los centros residenciales que es el riesgo de desnutrición, por un lado, y el cambio de la satisfacción en las personas durante las comidas con respecto a las prácticas implementadas.

En este sentido se recogen los siguientes aspectos que relacionan algunas prácticas con resultados a nivel social, emocional y de ingesta : la importancia de comer con las personas residentes y el unificar el ritmo del comedor, el generar un entorno tranquilo, agradable y participativo por parte de los profesionales, incorporar elementos estéticos significativos para las personas, facilitar que las personas puedan decidir su comida y realizar elecciones… en suma convertir un sitio de nutrición clínica en un entorno social y de disfrute.


¿Por qué? ¿Cuál es el objetivo?

La comida, los comportamientos que a ella se asocian, y el ambiente en la que ésta se desarrolla constituye una cuestión central en la vida cotidiana de las personas mayores que viven en centros gerontológicos.

Tradicionalmente, la comida es un elemento de la atención al que las personas otorgan importancia a la hora de enjuiciar la calidad de los centros residenciales. Por su parte, los servicios gerontológicos tradicionales responden a este interés, organizando los servicios de alimentación teniendo en cuenta, casi de modo preferente, las necesidades nutricionales de los residentes.

En los últimos años, se viene prestando atención a los aspectos ambientales, tanto físicos como organizativos, que configuran entornos estimulares promotores de independencia y bienestar a la hora de las comidas. Desde esta perspectiva, se pretende diseñar entornos orientados al concepto hogareño en los que las comidas se desarrollen en comedores pequeños –alrededor de quince personas- al ritmo de los comensales, se sirvan evitando carros u otros útiles hostelero-asistenciales y el uso de “baberos” no esté generalizado para todos los residentes. Asimismo, durante las comidas se deberían respetar las preferencias, considerar en su elaboración los gustos, las elecciones de los residentes, y potenciar su valor estimular en la elección y presentación de sus ingredientes. Los profesionales en este enfoque se convierten en promotores de independencia, interacción y valedores de que el momento de la comida sea un “momento sagrado” del día para las personas que apoyan

Las evidencias obtenidas en relación con estas actuaciones ponen de manifiesto sus efectos beneficiosos tanto en la salud como en la calidad de vida de las personas, especialmente, de las que están afectadas por demencia. Este estudio es la continuación natural del estudio anterior en el que se buscó a través de un acompañamiento a las profesionales asistenciales para la implementación del MACP, la incorporación de prácticas centradas en el MACP. Los resultados del estudio anterior (“Comer a gusto, vivir con calidad”) mostraron el aumento de las prácticas de ACP a través del acompañamiento. Este estudio busca documentar los efectos de estas y otras prácticas generadas en un acercamiento participativo sobre la satisfacción y la nutrición de las personas.

Este estudio, igual que su predecesor se encuentra integrado en un proceso de cambio institucional del modelo de atención en la Fundación Matia y se desarrolla desde un enfoque de investigación-acción participativa que incluye la creación de equipos mixtos profesionales de atención e investigación.

El objetivo de este estudio es por una parte, mejorar la satisfacción y la nutrición de las personas que residen en los centros a través de la generación de prácticas del MACP y por otra, documentar las prácticas generadas en los centros para la mejora de la calidad de vida y la nutrición.

¿Cómo surgió la idea?

La idea surge del propio proceso de cambio hacia el MACP en el que se encuentra la Fundación Matia. El objetivo de la Fundación es el acompañamiento a las personas mayores para mejorar el bienestar y la calidad de vida de las personas mayores. En este caso, se buscó plantear un enfoque participativo en el que se generasen prácticas en momento de las comidas por la importancia de la comida para el bienestar y la interacción social. Esto se puso en marcha en el estudio anterior previamente comentado y se continuó en el segundo con la intención de que las prácticas se incrementen y extiendan a otros contextos de la fundación.

¿Qué es lo más difícil?

Lo más difícil en cualquier investigación en entornos reales (no en investigación de laboratorio) es el mantenimiento de las condiciones experimentales y de recogida sistemática de información. En el entorno residencial es complicado implementar siempre las mismas medidas, con las mismas personas, en los mismos horarios, etc. En la investigación-acción participativa se requiere un enfoque orientado hacia el pragmatismo y flexibilidad, sin embargo, aunque es un acercamiento más complejo para mantener la sistematicidad la ventaja es que los datos que se recogen son de situaciones reales con personas reales, lo que aumenta la validez de los datos y su posible generalización.

¿Algún ejemplo concreto de lo que habéis conseguido con este proyecto?

La documentación de las prácticas realizadas permitirá su replicación concreta en otros centros. Por ejemplo, cosas aparentemente sencillas como poner un cuenco de fruta en el centro de una mesa, para aumentar su atractivo y favorecer la toma de decisiones en el día a día puede ser muy problemática: ¿qué pasa si no hay fruta para todos? ¿o si todos quieren la misma fruta? No se pueden tener 4 frutas por persona para garantizar la capacidad de elección y la satisfacción de todas las personas… sin embargo esta práctica ha sido muy beneficiosa permitiendo la interacción social y creando una situación normalizada en el entorno de comidas.

Nerea Etxaniz y Alvaro García

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