Hace unas semanas la presidenta de CEAPs, Cinta Pascual, dijo algo en un vídeo que se difundió en las redes sociales: que en la situación actual resultaba casi imposible encontrar a personal con la titulación o capacitación adecuada para poder trabajar como auxiliar/gerocultora en una residencia de personas mayores.
Me pareció algo digno de debate por lo que abrí uno en Linkedin en el que escribí lo siguiente con un acceso al vídeo (puede accederse directamente desde aquí).
“Exigir una capacitación profesional y una titulación a las gerocultoras y a todo aquél que trabaje en residencias está muy bien, pero ¿qué pasa si no hay suficientes personas con la titulación o la documentación que demuestra que se tiene la capacitación? Es algo que hay que plantearse y que ha planteado CEAPs recientemente. Vuelve a ser la discusión entre lo "óptimo" y lo "posible". ¿Alguien quiere opinar?”.
Desde entonces lo han visto 7.000 personas y se han escrito un número importante de opiniones (casi 60)
Algunas, bastantes, siguen esta línea:
“Soy coordinadora de personal sociosanitario en residencias y formadora en certificados de profesionalidad de atención a la dependencia del SOC desde hace años. El gran problema de falta de personal no es que no haya suficientes profesionales formados, sino que muchas de ellas no quieren trabajar en esas condiciones, ratios, salario... Tras años impartiendo el CP y conociendo la realidad del sector, puedo afirmar que la solución no va en permitir que trabajen personas sin formación, la SOLUCIÓN ES MEJORAR LOS CONVENIOS, SALARIOS Y RATIOS.”
“Yo creo que sí hay suficientes personas capacitadas para trabajar en las residencias. Pero no puedes pagar a una persona con un certificado de profesionalidad de nivel 2 un sueldo según convenio cuando no hay personal capacitado. Creo que habría más personas interesadas para trabajar si el pago fuera mejor. Yo tuve que oír muchas veces que no debería estar en una residencia privada porque lo que pagan no vale la pena”.
“Exigimos un cambio de modelo YA, la explotación laboral de la mujer migrante no puede ser la solución a los problemas de atención a la dependencia de nuestros mayores...”
“Igual el problema no es que no haya gente, sino que lo que se les paga por su labor no es lo que debería, somos profesionales mayoritariamente por vocación no porque ganemos grandes sueldos, ya no grandes, sino acordes a las responsabilidades que tenemos, en eso no ha pensado nadie, ¿no?”
O sea, que muchas personas están convencidas de que no hay ningún problema demográfico y de falta de personas cualificadas sino de condiciones laborales.
Otras dicen cosas como:
“Justo estaba comentando esto en el trabajo esta mañana con el personal, a mí me encantaría contratar personas, no títulos. Hay gente con muchísima experiencia, habilidades y una actitud impecable para el trabajo y no podemos darles la responsabilidad ni el trabajo que se merecen. Eso repercute indiscutiblemente en el bienestar de los usuarios”.
“Pues pasará lo que está pasando. Que la norma dice una cosa, la realidad otra y al final se tira por el camino del medio y las administraciones miran para otro lado, o se inventan subterfugios para dar validez a esta escasez. Más de lo de siempre. Sería mejor adaptar las normativas a la realidad, que es la que nos come día a día. Y buscar soluciones para la escasez de perfiles que, desgraciadamente, no se pueden suplir con profesionales sin titulación o pendientes de homologarla”.
Tal vez antes de hablar de "permitir que personas sin una titulación cuiden de las personas mayores" habría que diferenciar dos perfiles: las personas sin estudios, pero con experiencia demostrable, y las personas sin estudios ni experiencia previa.
Para el primer caso, al igual que el bachillerato para adultos no tiene el mismo enfoque que el bachillerato que se cursa con 16-18 años, sino que está adaptado para permitir a personas con trabajo o responsabilidades familiares obtener un título equivalente, la puesta en marcha de programas similares podría ser una solución viable.
Sin embargo, una persona sin formación ni experiencia en el sector genera una gran incógnita. Diría que el sentido común pide (o cualquier persona que decida ingresar en una residencia espera) que el personal debería contar con una base teórico-práctica mínima para dedicarse al cuidado de personas mayores. Tal vez en otras profesiones se pueda aprender a base de prueba y error, pero cuando hablamos de la atención a las personas este puede ser un riesgo demasiado elevado que asumir...”.
He estado leyendo todas las intervenciones y la mayoría van por la línea de no aceptar el trabajo sin titulación. Incluso hay una que dice que, si seguimos esta línea ¿se debería aplicar a los médicos o pilotos de avión?
Me ha gustado mucho, usando el vídeo de Cinta Pascual, iniciar un debate que difícilmente va a llevar a una solución.
Lo cierto es que vivimos una crisis sanitaria (la pandemia) que está ocultando una crisis demográfica de enorme calado que vamos a tener que afrontar ya en los próximos años. Me gusta mucho la propuesta de facilitar y agilizar los procesos de capacitación profesional. Quizás la respuesta está en una suma de varias de las propuestas. Sea como sea, seguro que quien trabaja en residencias debe ganar más dinero y estar mejor preparado. Pero no olvidemos, pagar más quiere decir que el servicio costará más y alguien deberá pagarlo.
Espero leer más opiniones.