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UNA ATENCIÓN A DOMICILIO NO ES VIABLE 24 HORAS AL DÍA

¿Es posible un futuro sin residencias?

Una persona mayor en una residencia.
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Una persona mayor en una residencia. (Foto: Pixabay)
jueves 24 de junio de 2021, 03:29h
Gustavo García, experto en centros residenciales de la Asociación de Directoras y Gerentes de Servicios Sociales.
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Gustavo García, experto en centros residenciales de la Asociación de Directoras y Gerentes de Servicios Sociales. (Foto: Dependencia.info)

Recientemente, la Asociación de Directoras y Gerentes de Servicios Sociales presentaba el que puede ser un nuevo modelo de residencias en el que primaría la humanización de los centros, que habría que hacer "más hogareños". No ha dejado de sorprender que en este plan, esbozado en 10 puntos, el último hiciera referencia a un futuro sin centros residenciales.

Concretamente, ese punto habla de "flexibilizar el requisito de edad para el ingreso en un centro residencial de mayores y superar el criterio de 65 años para definir la necesidad de plazas residenciales o de servicios para personas mayores". Después, entre las 30 propuestas concretas, se destaca que el nuevo modelo residencial empieza en casa, pero termina preguntándose: "¿Un futuro sin centros residenciales?". Y explica: "Las expectativas de las nuevas generaciones de personas mayores, la exigencia de una atención cada vez más personalizada y los avances tecnológicos y organizativos, quizás permitan prestar los cuidados que necesite una persona en situación de dependencia en su propio hogar, sin necesidad de institucionalizarlo en ningún centro".

Uno de los autores del informe, Gustavo García, explicaba a este medio que el último eslabón en la cadena de cuidados no tiene que ser necesariamente la residencia: "No estoy en el terreno de la utopía, estoy en el terreno de las prácticas porque ya hay experiencias con cientos de personas en España, muchas de ellas con un deterioro cognitivo bastante avanzado que pueden ser atendidas de otra manera, en su casa o en una casa alternativa, pero sigue siendo casa en su entorno".

Preguntado por el caso de una persona con Alzheimer, con un deterioro bastante grave que necesitaría en su hogar tres turnos de 8 horas de trabajadores y eso sería inviable, García apunta: "A lo mejor sí, pero hay muchas formas de hacerlo, no solamente llevarla a una residencia". Insiste en que esto sería posible dentro de muchos años, pero que ya "hay experiencias muy concretas y evaluadas, incluso en coste: la media del coste de este modelo de atención que se está haciendo en zonas rurales sería el de una plaza residencial pública de persona gran dependiente".

Cuestionado nuevamente por que los estudios apuntan a que se necesitan como poco 70.000 nuevas plazas residencias, este portavoz de la Asociación de Directoras y Gerentes de Servicios Sociales cuestiona la cifra porque "depende del modelo de residencia por el que optemos, de si intensificamos los servicios domiciliarios o si apostamos por modelos alternativos de vivienda en los medios rurales". Sobre tomar como referencia 65 años para definir la necesidad de plazas, entiende que "a lo mejor hay que hacer nuevos ratios de más plazas pero en un intervalo de edad más corto, a partir de los 75".

En Dependencia.info nos hemos preguntado si es posible un futuro sin residencias cuando todas las estadísticas e índices demográficos apuntan a un envejecimiento imparable de la población durante las próximas décadas. Hemos trasladado la pregunta a los responsables de las patronales, que nos han explicado y argumentado por qué no ven ese futuro:

Juan Ignacio Vela, presidente de Lares

La respuesta que tenemos que dar en nuestra sociedad a la atención de la Dependencia de las personas mayores y personas dependientes va a estar siempre en consonancia, no de lo que nosotros queramos o no, sino de lo que las personas mayores necesitan y demandan. Siguiendo esa estrategia, nos guste más o menos, hay personas que precisan y necesitan recursos donde la atención asistencial tenga un nivel alto y eso es difícil de prestar en ciertos modelos domiciliarios.

Es inviable. Es como pretender que toda la cronicidad, enfermedad mental, aguda, enfermos de SIDA… haya que hacerla también domiciliaria y desaparezcan los recursos especializados. Es erróneo ese pensamiento. Que el modelo debe de cambiar es un hecho y es una realidad, pero si es complicado cambiar el modelo residencial por falta de recursos, no por no creer en el cambio del modelo, mucho más complicado va a ser plantear un único modelo donde no se tengan plazas residenciales para cierta tipología de pacientes.

Y ya no solamente esto, es que hay que pensar que las residencias no solamente sirven como un modelo flexible, como plantea Lares, adaptado a las necesidades, cercano, con atención centrada en la persona, sino que es también una demanda de familiares, que llega un momento que no pueden atender 24 horas o toda la noche seguida porque tienen también otro tipo de vida.

El querer dar 24 horas de atención individualizada en domicilios a este tipo de pacientes es inviable y, aparte de ser bonito, es poco realista, un poco utópico.

Ignacio Fernández-Cid, presidente de la FED

Ahora mismo se están sacando distintos modelos de residencias por distintas plataformas y todo es muy respetable, pero no hay más que evidenciar los datos que ofrece el Instituto Nacional de Estadística y que dicen que este país va a seguir envejeciéndose durante muchos años más ininterrumpidamente, tantos como 38 años más, y es fácilmente previsible que las residencias seguirán y, además, se tendrán que desarrollar y modernizar y cambiar los modelos, como cambia todo en la vida. Porque las fórmulas magistrales no sirven sine die. Lo que sirve en un momento dado, igual para otro, no.

Las residencias no somos ajenos a esa innovación y a esa modernización e iremos cambiando. Iremos a centros con casi en exclusiva con dotación de habitaciones individuales y con espacios muy restringidos y selectivos para un determinado número de personas.

Es totalmente imposible que desaparezcan las residencias porque hoy por hoy tienen tres grandes perfiles: neurología, traumatología y psicogeriatría. Si en un futuro se solucionan todos los problemas de las demencias seniles, será un proceso a muy largo plazo porque hay 55 tipos de demencias constatadas. Se descubrirá algo para el Alzheimer, pero faltan otras 54 y a la Neurología le falta muchísimo.

Además, las personas con este tipo de problemas cognitivos rompen la convivencia en un hogar. Luego, no se trata de dar servicio en el hogar a un gran dependiente y se soluciona. Es una falacia. Primero porque el día tiene 24 horas y dar servicio todo este tiempo no es sostenible económicamente. ¿Quién atiende a ese gran dependiente y cómo? Evidentemente, seguiremos estando las residencias porque somos un servicio esencial y el público nos necesita para determinados casos.

Luego tendrán que arbitrarse soluciones que en el hogar no se dan, como por ejemplo combatir la soledad, que provoca depresión por estar solo. ¿Eso cómo lo combates? Intentamos simplificar las cosas pero el tema es mucho más complejo.

Jesús Cubero, secretario general de AESTE

No me imagino un futuro sin residencias porque, como todos sabemos, la residencia es el hogar de la persona mayor que ya no puede vivir en su propio hogar y cuando necesite una serie de cuidados adicionales y la familia ya no puede proporcionárselos porque necesita unos cuidados más especializados tiene que acudir a una residencia.

Creo que el futuro, efectivamente, va a pasar por un incremento de la atención domiciliaria, impulsar el servicio de teleasistencia y centros de día, fomentar la parte de autonomía personal y prevenir las situaciones de dependencia, pero llegado a un determinado estado de salud, las personas mayores necesitan ir a una residencia. Y ahí, lo que tenemos que hacer es ofrecer los mejores servicios y que sean de muy alta calidad.

Un futuro sin residencias es tan utópico como un futuro sin hospitales. En un mundo sin enfermedades podría existir, pero la realidad no es esa. Lo que tenemos que hacer es analizar la situación, anticiparnos y diseñar lo que necesitan nuestros mayores y hoy por hoy, y en un futuro cercano, los mayores necesitan unas residencias de calidad.

Cinta Pascual, presidenta del CEAPs

Lo importante es que el futuro de la atención a las personas mayores, con su envejecimiento y sobreenvejecimiento, tiene que ser un proceso de vida que vaya poco a poco, es decir, creo en las plataformas de servicio, es lo que hemos estado diseñando (elaboramos 37 servicios) y creo que hay que plantear una atención más temprana en los domicilios y poco a poco ir combinando comida a domicilio y asistencia sanitaria en el domicilio. Después complementar con los centros de día, que me parecen fundamentales, y atención en casa. Y poco a poco, pero es cierto que llega un momento, que es el final de vida, que son los dos últimos años (es la media que se utiliza prácticamente en España), que si la persona es dependiente o muy dependiente con demencias avanzadas es imposible atenderlo en su hogar.
Es imposible porque la atención es 24 horas, 365 días al año y se requiere una atención completa. Por tanto, hay que encontrar este equilibrio porque mi experiencia es que las plataformas de servicios sirven, pero hay un momento en el que la propia familia, cuando no puede dedicar las horas que, sin ninguna duda hay que dedicar, porque no solo es una cuestión de recursos, también es estar con la familia por la noche y no llega. La persona está con brotes de excitación, que se levanta a todas horas... entonces, lo que se requiere es una atención residencial de calidad. Y aquí está el futuro, dejar la residencia para el último paso.
Pero eso sí, este último paso, estos dos últimos años tienen que ser exquisitos. Tenemos que buscar estas unidades convivenciales pequeñas y lo que me da miedo, con toda la sinceridad del mundo, es que en nuestro país tengamos claro que hay que invertir más recursos, más recursos para llegar a estas unidades y a este proceso. Mi filosofía es que las personas, cuando tienen derecho a un servicio por ley, el que sea, tienen que tenerlo. Inventamos, ponemos tecnología a domicilio y haces un montón de cosas para que esta persona esté más tiempo, pero esto y el sector público, con las dos horas de la trabajadora (tenemos una media de cuatro horas a la semana de atención pública a domicilio), no hacemos para nada que conviva.
Hay que hacer un cambio tan radical a este funcionamiento, que la verdad, pese a ser muy optimista, llevo tantos años luchando, que no creo que estemos haciendo los pasos de estructuración de los servicios para que esto llegue a buen puerto.

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