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“Privatización” y políticos: Un baile de máscaras

Por Josep de Martí
miércoles 21 de abril de 2021, 16:52h
Josep de Martí, director de Inforesidencias.com
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Josep de Martí, director de Inforesidencias.com (Foto: Dependencia.info)

Por favor leed la nota que he escrito al final, antes o después de leer la tribuna.

En varias ocasiones he escrito sobre lo curioso que resulta ver la posición que adoptan los partidos en relación con la gestión por parte de entidades privadas de servicios públicos: la mal llamada “privatización de los servicios”. La verdad es que sorprende ver cómo lo relevante no es el color político del partido que gobierna sino el hecho mismo de que gobierne o esté en la oposición.

A primera vista parecería que un partido más "liberal/centrista/de derecha" apostaría por financiar con fondos públicos el servicio y encomendar a una empresa la prestación y que uno más "socialdemócrata/socialista/de izquierda" preferiría que fuese la misma administración la que financie y gestione los servicios. Eso, a primera vista porque la verdad es totalmente diferente. Un caso lo tenemos en Asturias, donde gobierna el PSOE y tiene en la oposición al PP y a IU.

Pues bien, cuando co-gobernaba IU, según una noticia de El Comercio Digital, externalizó servicios de comedor, lavandería y limpieza en centros nuevos e incluso dio a gestión privada por parte de entidades sin ánimo de lucro dos residencias. Pero después, ya en la oposición, consideró que con la opción por la gestión privada de una nueva residencia pública, el principado estaba "abriendo la puerta a la privatización" de los servicios sociales. Esta posición, aunque comporta una falta de coherencia (ya que quien abre la puerta a la privatización, si es que ésta existe, es el primero que da a gestión privada un centro, aunque el ente gestor sea benéfico) supone que IU se mantiene en su posición ideológica de criticar la prestación privada de servicios públicos... cuando está en la oposición.

Peor parada queda la posición del PP que en teoría debería defender la gestión privada pero que resulta que en Asturias no ve bien que se construya con fondos públicos algo que será gestionado por una empresa privada. ¿Habría que recordarle al PP asturiano que exactamente eso es lo que se hace en lugares gobernados por el PP?

El PSOE, dice (también aparece en la misma noticia a la que enlazamos más arriba) la que para mí es la mejor frase del debate: La titularidad pública de unas instalaciones "no es garantía de una mejor atención" a los residentes. Estaría muy bien recordarle esa frase a los socialistas madrileños o de la Comunidad Valenciana que suelen criticar la decantación hacia lo privado de sus gobiernos autonómicos.

Y es que es el quid de la cuestión, lo lógico, es que la administración pública garantice mediante la financiación que el servicio público se preste y que el prestador concreto en cada caso sea aquél que sea capaz de hacerlo de la forma más eficaz y eficiente, o sea, de la mejor manera y a un mejor precio. Esa es la única forma que tiene la administración para poder probar que está llegando al máximo de usuarios con calidad.

El problema es determinar quién es el más eficaz y eficiente. Sabemos que las empresas son más eficientes que la propia administración (o sea, hacen lo mismo por menos precio) y eso es lo que lleva a comunidades de diferente color a "externalizar" servicios. El problema es determinar si lo que se hace en una residencia gestionada por la administración es mejor que lo que se hace en una gestionada por una empresa. ¿Por qué no se mide y se hace público? Personalmente creo que no se hace porque haría ruborizarse a más de uno.

Mientras tanto, ¡qué siga el baile de máscaras!, si gobiernas defiendes la gestión privada, si estás en la oposición la criticas. ¿Y los dependientes y sus familiares? Nadie les ha invitado al baile.

Nota:

Esta semana me sentía un poco vago, en vez de escribir un texto nuevo he cogido uno que escribí en julio de 2008 y sólo le he tenido que cambiar un par de cositas para que parezca de rabiosa actualidad. Resulta que hemos vivido la peor pandemia desde 1918. La cantidad de sufrimiento entre mayores, sus seres queridos y quienes trabajan en su atención ha sido estremecedora. Han fallecido muchas personas mayores en residencias, pero no han muerto en proporción muchas más en residencias públicas de gestión directa que externalizadas o que en las privadas. O sea, ha llegado una enfermedad terrible que concentra su efecto letal en mayores con patologías previas y ha arrasado en las residencias donde viven con independencia de quien las gestiona. Al cabo de un año se ha vacunado a todos los mayores y trabajadores y, de repente, la enfermedad ha desaparecido de las residencias. La historia se repite en otros países de nuestro entorno.

Encima la señora ministra de Derecho Sociales, Ione Belarra, ha hablado de la pandemia en residencias y, sorprendentemente dados los antecedentes, no ha arremetido contra las empresas que se dedican a la atención a mayores. ¿Está cambiando la música en el baile de máscaras?

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