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LA PANDEMIA ABRE EL DEBATE

Hacia el cambio de modelo en las residencias de personas mayores: ACP con sistema sanitario, sociosanitarios, medicalizados...

Dependencia. Silla de ruedas.
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Dependencia. Silla de ruedas. (Foto: JC)
jueves 30 de abril de 2020, 04:52h

La situación que ha provocado la pandemia del coronavirus en todo el sistema de atención a las personas en general, y de las residencias en particular, nos ha llevado a plantearnos en Dependencia.info hace semanas ya si provocará un cambio en el modelo de las residencias.

Las respuestas y comentarios de los expertos consultados nos avanzaban que indudablemente debía de ser así. La pregunta o la cuestión ahora es saber qué rumbo debe tomar este cambio y uno de los aspectos más destacados ha sido el de la conveniencia o no de hacer coincidir en el mismo espacio lo social y lo sanitario, si deben ser medicalizadas, centradas en la persona o las dos cosas.

A este respecto, la vicepresidenta de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG), Lourdes Bermejo, se preguntaba "cómo hacemos para que un espacio de vida concebido culturalmente como una organización tenga, además, el soporte de un servicio que garantice la salud de las personas que viven ahí, porque tienen derecho a los servicios de salud como cualquier otro ciudadano".

ACP con ayuda del Sistema Sanitario

Defendía Bermejo un apoyo sanitario mayor desde las Administraciones porque las personas mayores siguen siendo cotizantes de la Seguridad Social. En la misma línea, desde la Fundación Pilares se apuntaba también que el Sistema de Salud no había garantizado la salud de las personas en las residencias durante este tiempo de pandemia, y se hablaba, incluso, de discriminación por motivos de edad.

Así, Pilar Rodríguez defendía que el cambio debe pasar "por incrementar los recursos” y porque el SNS “considere y resuelva cómo dar la atención sanitaria que precisan y a la que tienen derecho las personas que viven en residencias”. En tiende la presidenta de la fundación que el nuevo modelo residencial debería “abandonar el modelo institución y apostar por otros alojamientos alternativos más parecidos a un hogar", un modelo "que ponga de verdad en el centro a las personas, que las considere valiosas en su dignidad inherente y que les ofrezca, además de los cuidados especializados que requieren".

Las residencias deberán evolucionar hacia sociosanitarios

Por su parte, el asesor de la presidencia de la Fundación Edad y Vida, Josep María Vía, recuerda que “solo 4 de cada 100 residentes desean vivir en residencias y que 96 lo hacen por obligación”. Destaca que “a muchos no nos hacía falta vivir la pandemia para saber que cuando lo que tenemos que afrontar son pacientes, el recurso social no es el adecuado”, pero añade: “Otra cosa es que los centros sociosanitarios dispongan, de forma completamente integrada al objetivo central de salud, todos los servicios sociales y personales necesarios para el bienestar integral de nuestros mayores”.

En cualquier caso, ante un cambio de modelo en la atención, Vía explica que “cuando los babyboomers de mi generación oigan hablar de esa posibilidad, la respuesta, sintéticamente, será: primero, atención en casa hasta el límite; segundo, cuando la dependencia creada por enfermedad sea grave, sociosanitario; y tercero, si por cuestiones sociales no puedo vivir en casa, soluciones en apartamentos adaptados y adecuados”.

“Tiempo habrá para entrar en soluciones concretas. Pero será urgente hablar claro y comprender que el Covid, lo único que ha hecho es elevar a la categoría de dramática una realidad muy mal planteada”, señala este experto, que concluye: “Las residencias deberán evolucionar hacia sociosanitarios. Sólo es cuestión de tiempo”.

En contra de la medicalización

Ingrid Silvestre, fisioterapeuta especializada en Geriatría que regenta la residencia Olivaret Eixample,trabaja con modelos de atención en los que se prioriza el bienestar de la persona más allá de los cuidados básicos.

“Nuestro cometido diario se basa en acompañar a las personas mayores desde sus necesidades dando los apoyos que requieran para ser felices y no solo para estar cuidados”, subraya Silvestre, que advierte de los problemas: “Trabajar junto con la persona y no solo para la persona, a veces pone en contradicción a sus propias familias e incluso a las administraciones gubernamentales... En nuestro país las normas de regulación de Residencias van muy enfocadas a evitar y prevenir riesgos y eso conlleva poner el foco en los problemas y limitaciones de las personas y no en sus capacidades y fortalezas y, por supuesto, tampoco en su felicidad, dignidad y derechos”.

Apunta también que “las personas que viven en residencias siguen siendo ciudadanas de pleno derecho y merecen una asistencia sanitaria pública, que se adecue a su estado de salud y a sus circunstancias individuales, tal y como ocurre con el resto de población”, por lo que “es la administración la que debe seguir velando para prevenir y actuar, con circuitos y protocolos claros, por sí, de nuevo, en el futuro volvemos a vivir una situación de alarma sanitaria como la actual”.

Ingrid Silvestre alerta de que a estos momentos de crisis por la pandemia “se añade, también, el miedo a retroceder en el modelo de atención”. Lo que tiene claro es que “no deberíamos replantear el modelo residencial desde la idea de que este pueda resistir a una pandemia mundial. Si planteamos un cambio que sea para avanzar, puede que al final, la solución pase por la coexistencia de varios modelos, y que cada persona pueda decidir cuál se adapta más a su manera de ser y de entender la vida”.

Y concluye: “Estoy de acuerdo que en una situación de pandemia debemos anteponer las necesidades sanitarias, aunque eso signifique la pérdida de libertades. Todos lo estamos asumiendo, pero ¿cuántos estaríamos dispuestos a vivir así para siempre? Eso es lo que en algunos sectores se está planteando: medicalizar las residencias para siempre. Yo no quiero trabajar en un hospital ni quiero tener que vivir en uno cuando sea anciana”.

Entornos alejados de los hospitales

Sobre espacios, el arquitecto especializado en residencias de personas mayores, Marc Trepat, apuntaba firmemente que “las residencias deben diseñarse con el objetivo de crear entornos más domésticos y alejados de los hospitales.

Trepat defiende “entornos que garanticen el sentido de pertenencia, el empoderamiento de las personas, la generación de comunidad y las relaciones intergeracionales”. Considera que “debemos evitar la institución, su imagen y esta pérdida de autonomía personal”.

Consulta aquí residencias en Madrid

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