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COINCIDENCIA EN EL DERECHO A LA ATENCIÓN SANITARIA

¿Provocará la pandemia del coronavirus un cambio en el modelo de las residencias?

Una enfermera ayuda a una persona mayor en una residencia.
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Una enfermera ayuda a una persona mayor en una residencia. (Foto: Freepik)
jueves 16 de abril de 2020, 03:03h

El ministro de Sanidad, Salvador Illa, aseguraba el lunes pasado que cuando "pasemos" la pandemia del coronavirus va a haber que sacar "muchas lecciones" de lo que ha sucedido y apuntaba que "una de ellas, probablemente, sea la revisión de cómo está funcionando el sector" de las residencias de personas mayores en España.

Illa pone sobre la mesa, nuevamente, el debate de revisar el modelo de residencias, que de una manera más acertada (veremos por dónde sale el ministro cuando todo esto termine) debería haber dicho de atención o de cuidados de larga duración de personas mayores.

El titular de Sanidad lanzaba la sugerencia a la vista de que los centros residenciales han concentrado un buen número de los fallecimientos por la enfermedad ahora, pero el problema viene de antes.

Salvador Illa no ha anticipado nada más que la intención, pero sí dijo que cuando se pongan a ello van a hacerlo "con calma, contando con todo el mundo y ver qué lecciones sacar para prestar mejores servicios".

Nos lleva a preguntarnos: ¿Provocará la pandemia del coronavirus un cambio en el modelo de las residencias de tercera edad? ¿Por dónde debe pasar ese cambio principalmente?

Para la presidenta de la Fundación Pilares para la Autonomía Personal, Pilar Rodríguez, la pandemia provocará un cambio de modelo en las residencias. "Necesariamente habrá de ser así. Considero que estamos asistiendo a una tragedia inaceptable con consecuencias que no vamos a poder olvidar", apuntaba, para enumerar a continuación algunas razones: "Por el escandaloso número de personas mayores que han fallecido en soledad, sin haber podido acceder a una atención sanitaria congruente con nuestro sistemas de protección social y sin la cercanía de sus seres queridos".

Rodríguez también hacía referencia a Dependencia.info sobre las "personas infectadas (reales o presuntas), sin la certeza de estarlo o no". Igualmente, subrayaba que es una tragedia inaceptable "por el sufrimiento de tantas familias que no han tenido información ni apoyo para atravesar el alejamiento o para realizar el duelo" y especialmente también "por el abandono que ha habido del personal de los centros que trabajan bien, sin apoyos, sin equipos de protección, sin cobertura de las bajas...".

¿Un cambio a mejor u oportunista?

Por su parte, la vicepresidenta de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG), Lourdes Bermejo, afirmaba también estar "segura de que un cambio se va a producir porque la tragedia es de tal magnitud que no va a ser posible que no nos sintamos con la responsabilidad de cambiar". El problema, matiza, es "si el cambio va a ser tras una revisión crítica, técnica, profesional, ética y humana hacia un cambio a mejor o si va a ser un cambio oportunista donde no se va a llegar al fondo de qué, por qué y cómo hay que cambiar y se va a hacer un cambio que pueda ser hasta peor para el propio sector".

La presidenta de la Fundación Pilares cree "estamos viviendo una época que ni en novelas o películas de ficción hubiésemos creído posibles" y en la que "se ha puesto en evidencia las carencias que algunos hemos venido denunciando desde hace muchos años". Por ejemplo: "Las residencias no tienen ratios suficientes de profesionales para cuidar y acompañar a las personas mayores, muchos no tienen la formación necesaria, algunos centros son enormes lo que dificulta, por no decir que impide, que las personas puedan tener una vida que merezca la pena y que reciban una atención integral y personalizada.

En cuanto a la atención sanitaria (médica, de enfermería, fisioterapia, terapia ocupacional, etc.), Pilar Rodríguez recuerda que "en lugar de prestarla profesionales que dependen del SNS, lo hacen profesionales contratados por el centro, lo que constituye una clara discriminación por edad". "Y sin olvidar que la Administración ha mirado hacia otro lado con demasiada frecuencia, no se financian como debieran las plazas públicas o concertadas y no se controla la calidad de los servicios que se presta en los centros, tanto públicos como privados", destaca.

"Las residencias son espacios de vida"

Lourdes Bermejo entiende que este cambio debe revisar de forma "crítica" qué es lo que ha sucedido y entender que hay dos planos: "Una cosa es ver cómo estaba funcionando el modelo residencial en España y qué déficits tenía y otra cosa es ver los déficits que ha demostrado en una situación de crisis sanitaria como esta".

Esta experta en atención a las personas mayores previene de lo que sería "no hacer una revisión de cómo estaba el sector antes de la pandemia, con las necesidades de mejora que tenía claramente, y añadir a eso una situación de crisis sanitaria que ha evidenciado algunos de esos elementos que ya estaban funcionando mal y que ahora se han puesto a la luz". "Pero no se puede revisar el funcionamiento de los espacios de vida de las personas en un momento de crisis sanitaria, porque eso es otra cosa", aclara.

La responsable de la SEGG entiende que primero hay que dejar claro es la definicición: "Las residencias son lugares para vivir, tienen que ser espacios donde las personas que necesitan apoyos y cuidados puedan tener una vida buena, que decimos en Ética, una vida con proyecto, una vida que tenga posibilidades, que les permita utilizar sus capacidades para conseguir sus propios objetivos, sus propias metas. Son personas que están vivas y tienen proyectos, valores y derechos. Por eso las residencias son un espacio de vida".

Apoyo sanitario

Indudablemente, puntualiza, muchas de las personas que viven en las residencias "necesitan apoyo sanitario", porque tengan algún tipo de dependencia física o cognitiva o las dos, y además, puede que tengan una fragilidad desde el punto de vista de su salud. "Este es otro vector: cómo hacemos para que un espacio de vida concebido culturalmente como una organización tenga, además, el soporte de un servicio que cuide, que garantice la salud de las personas que viven ahí porque tienen derecho a los servicios de salud como cualquier otro ciudadano", señala Bermejo.

Uno de los problemas que hemos visto con esta crisis sanitaria, apunta la vicepresidenta de la SEGG, es que "el sistema de salud no ha estado a la altura para garantizar la salud de las personas en las residencias y se les ha pedido a estas residencias una responsabilidad que no es su competencia porque no tienen el mandato legal, cultural y organizacional". "No han pretendido nunca cumplir esa función ni tienen el personal ni los espacios de un hospital. Son casas grandes donde viven muchas personas", insiste, para denunciar que se ha negado el derecho de las personas mayores que viven en las residencias: "Son cotizantes de la Seguridad Social, son pensionistas, ¿por qué no tiene derecho a la salud como el resto? No lo tienen. Se les ha negado en el concepto general. Ha habido casos en los que sí, pero lo que ha evidenciado esta crisis es algo que sabíamos de antes".

Incrementar recursos, ratios, formación y buscar alternativas

Del mismo modo, sobre esta revisión del modelo, Pilar Rodríguez defiende que el cambio pase "por incrementar los recursos, porque el SNS considere y resuelva cómo dar la atención sanitaria que precisan y a la que tienen derecho las personas que viven en residencias, por aumentar ratios de personas cuidadoras (gerocultoras), por mejorar la formación de todos desde el marco de la ética y la salvaguarda de los derechos, por abandonar el modelo institución y apostar por otros alojamientos alternativos más parecidos a un hogar".

Es decir, la presidenta de la Fundación Pilares apuesta por un cambio de modelo "que ponga de verdad en el centro a las personas, que las considere valiosas en su dignidad inherente y que les ofrezca, además de los cuidados especializados que requieren, los apoyos que también necesitan para poder seguir viviendo su vida con significado y sentido". "Esto es lo que se está haciendo en los países más avanzados y también es lo que quieren (queremos) las personas mayores y la mayoría de la sociedad", concluye

Lourdes Bermejo espera que esta revisión del modelo tiene que ser un clamor popular y ha recordado que un grupo de expertos y representantes del mundo asociativo de carácter estatal, vinculados al ámbito del envejecimiento y la discapacidad, han hecho llegar a las autoridadesalgunas reflexiones, precisamente, sobre un necesario cambio en el modelo de cuidados de larga duración que existe en nuestro país:

Consulta aquí residencias de tercera edad en Madrid

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