dependencia.info

¿Por qué se toleran las sujeciones en las residencias?

Sujeciones a las personas mayores.
Sujeciones a las personas mayores. (Foto: Cáritas)
Por Antonio Burgueño
martes 31 de agosto de 2021, 02:41h
Antonio Burgueño, director del programa Desatar de CEOMA
Ampliar
Antonio Burgueño, director del programa Desatar de CEOMA (Foto: JC)

Comprendiendo la “tolerancia cero” al uso de sujeciones en residencias ….. y otras propuestas más tolerantes.

INTRODUCCIÓN. ¿Por qué hay diferentes niveles de tolerancia?

El uso de sujeciones en la esfera de los cuidados es un fenómeno altamente complejo, una realidad muy influenciada por múltiples factores, la mayoría de ellos no técnicos, y uno de los resultados de esa complejidad es que existan diferentes niveles de tolerancia, unas veces según los profesionales, otras veces dependiendo de aspectos sociales, otras dependiendo de las organizaciones, otras de los responsables públicos.

La mayor parte de los factores que influyen en el uso de sujeciones son de carácter no técnico.

La realidad española, en cuanto al uso de sujeciones en residencias, es que todo hace pensar que estamos en los primeros puestos del ranking mundial en prevalencia de uso, lo que convive con movimientos antisujeciones que se traducen en multitud de centros con prevalencias bajas, e incluso con muchos centros totalmente libres de sujeciones, lo que hace pensar que los movimientos antisujeciones también proponen diferentes niveles de tolerancia.

España está en los primeros puestos del ranking mundial en uso de sujeciones.

De aquí en adelante se irán desgranando una serie de explicaciones que ayudarán a comprender las diferencias de tolerancia al uso de sujeciones en residencias españolas.

PREGUNTAS QUE ARROJAN LUZ A LA COMPLEJIDAD DEL FENÓMENO

En vez de afirmaciones, serán las preguntas las que mejor ayudarán a comprender la complejidad del fenómeno del uso de sujeciones en residencias, y la existencia de distintos niveles de tolerancia.

¿A quién se ata en las residencias? ¿Hay personas con especial riesgo?

¿Por qué hay centros e incluso países libres de sujeciones?

¿Por qué hay centros totalmente libres de sujeciones en España y centros que usan sujeciones por encima de la media internacional?

¿Por qué los políticos se muestran en contra de las sujeciones en residencias, y no legislan para erradicarlas?

¿Hay límites legales al uso de sujeciones en España?

¿Por qué cuando una persona con sus capacidades cognitivas intactas se cae dos veces en una semana en una residencia, no es sometido a sujeción física, ¿y cuando una persona con demencia se cae dos veces en una semana en la misma residencia es inmediatamente sometida a sujeciones?

¿Hay menos caídas en los centros donde se utilizan sujeciones físicas? ¿Hay más caídas en los centros totalmente libres de sujeciones?

¿Por qué la normativa específica del ámbito de servicios sociales exige que la aplicación de una sujeción física sea prescrita por un médico, y en otros ámbitos de cuidados no exista una exigencia igual?

¿Es necesario más personal para evitar sujeciones? ¿Quiénes son los que piensan así?

Cuando se decide tolerar algunas sujeciones, ¿quién decide cuales son las que se pueden tolerar? ¿Los profesionales necesitan que les digan qué sujeciones se pueden usar?

¿Es razonable que se solicite que se prohíban las sujeciones en las residencias?

¿Es razonable que los legisladores impongan métodos de trabajo a las residencias? ¿Solo existe un método de trabajo para eliminar sujeciones?

¿Se puede establecer legalmente un nivel de tolerancia al uso de sujeciones en residencias?

Muchas de esas preguntas circulan por nuestro país, especialmente en el ámbito de los servicios sociales, y se obtienen distintas respuestas en distintos lugares y por distintas personas. Algunas de ellas recibirán respuesta argumentada en los siguientes apartados.

FACTORES DE RIESGO DE SER SOMETIDO A SUJECIONES EN RESIDENCIAS ESPAÑOLAS

Este es un aspecto especialmente interesante para el caso de las residencias españolas, ya que la concentración de personas de riesgo en ellas es elevada, y se puede ver que la mayoría de centros españoles están escasamente preparados para cuidarlas, lo que unido también a la mentalidad-actitud que se tiene frente a sus características, hace que las personas con demencia tengan un alto riesgo de ser sometidos a sujeciones, tanto físicas como químicas.

Solo se ata a personas que se vuelven difíciles de manejar, lo que en las residencias generalmente coincide con personas en procesos de demencia.

Cuando nos fijamos solo en características de la persona objeto de atención, son las personas con demencia, con riesgo de caídas o que se vuelven difíciles de manejar en la residencia, quienes son candidatos a ser sometidos a sujeciones, si bien es cierto que personas con las mismas características tienen más o menos riesgo según la actitud de los familiares, o según el centro donde viven.

Políticas organizativas de los centros, políticas de vida nocturna, políticas de distribución o uso de los espacios comunes, políticas de relación con familiares, aproximaciones dominantes de respuesta a las conductas más desafiantes de las personas con demencia, protocolos de sujeciones, protocolos de caídas, influyen en el uso o no uso de sujeciones, de ahí que la formación técnica aislada no sirva para cambiar la realidad de uso de sujeciones.

LEGALIDAD/ LÍMITES LEGALES AL USO DE SUJECIONES

Hasta ahora el único límite legal que existe para utilizar sujeciones en residencias es que la sujeción ha de ser prescrita por un médico y que se requiere consentimiento informado escrito, en los términos que se establecen en la ley 41/2002. La realidad nos ha mostrado que esos límites no han servido para colocar a España entre los países con una prevalencia baja, ni mucho menos, pues cabe pensar que nuestro país sigue ocupando el número uno del ranking mundial, entre los países desarrollados que publican datos.

Desde la posición del Programa Desatar, siendo conscientes que nuestro objetivo (centros totalmente libres de sujeciones) no puede ser asumido en términos de legalidad, sí que proponemos establecer bases legales para que se pueda impedir un uso diario de sujeciones físicas, y que no puedan utilizarse por conveniencia o disciplina. La normativa también puede servir para incentivar a que los centros eliminen el uso de sujeciones físicas, ya sea con un sistema de transparencia de indicadores de calidad, o reconociendo el mérito de trabajar sin sujeciones, teniéndolo en cuenta en los conciertos o contratos de gestión.

Se debe prohibir el uso de sujeciones por conveniencia o disciplina.

Un sistema de transparencia de indicadores, como el que existe en EE. UU., que permite que cualquier ciudadano conozca el uso de sujeciones que existe en cualquier residencia, estimula a los centros a cambiar sus prácticas por razones de mercado.

Hay quienes proponen subir las ratios de personal como solución al problema de las sujeciones, pero la realidad nos ha enseñado que el uso de sujeciones es igual de alto en residencias con ratios más bajas y residencias con ratios más altas.

Los requerimientos legales para utilizar sujeciones deben tener un efecto disuasorio de utilizarlas, requisitos que eviten que las sujeciones hagan más fáciles las cosas en el centro, requisitos que hagan complicado su uso, a los trabajadores y a la organización, de tal manera que les sale caro, en términos de esfuerzo y ajustes organizativos, todo ello enfocado a evitar cualquier efecto negativo en la persona objeto de sujeción.

Legislación más general, que regule el funcionamiento de las residencias en España, podría tener efecto en el uso de sujeciones, como sería el caso de establecer las condiciones que tiene que cumplir un centro para admitir a personas con demencia, o de obligar a los centros a dejar un porcentaje de sus plazas siempre libres, lo que permite que se puedan realizar reubicaciones en casos especiales de alteraciones de conducta, o de actividad nocturna de algún residente. Debemos decir que, estos últimos son componentes del marco legal que regula el sector en otros países, como es el caso de las leyes federales de los USA.

PROPUESTAS DE ELIMINACIÓN Y NIVELES DE TOLERANCIA

El uso de sujeciones está extendido por todos los ámbitos asistenciales, si bien es cierto que no son los mismos factores los que influyen en cada ámbito, ni pueden ser las mismas medidas las que sirvan para incidir sobre esa práctica, salvo que las medidas sean decir que las sujeciones son malas, y que hay que ser buenos, y esperar que eso se traduzca en un uso menor.

En las residencias, la principal razón para aplicar sujeciones físicas son las caídas, y en las unidades de cuidados intensivos de hospital no, como tampoco son las caídas la razón por la que se sujeta en una unidad de psiquiatría o de pediatría de un hospital de agudos.

Es cierto que con un enfoque reduccionista que solo mira a las sujeciones como algo bueno o malo, o algo a evitar sin más, podemos proponer lo mismo a todos los profesionales, de todos los ámbitos, pero eso no ayuda mucho, hace que todos se sientan cuestionados, y que desarrollen una actitud a la defensiva, con lo que ello implica.

Como médico del Hospital Gregorio Marañón, participé en la elaboración de unas recomendaciones del comité de ética, y se propusieron unos límites, que la Consejería de Sanidad aceptó para aplicar en todos los hospitales públicos de la Comunidad de Madrid (454_896_resolucion_sujeciones_vice__0.pdf (comunidad.madrid).

Respecto de las múltiples iniciativas que hoy día proponen la reducción-eliminación del uso de sujeciones en las residencias españolas, podemos distinguir 2 tipos de propuesta, y diferentes niveles de tolerancia. Unos proponen protocolos o normas de trabajo que se consideran capaces de provocar una reducción de uso. En esas propuestas se admite un nivel de tolerancia, a veces una prevalencia predeterminada fija, y en otros casos no se define la tolerancia admitida. El Programa Desatar representa al otro tipo de iniciativa (fue la primera en España), y su propuesta es finalista, es decir, se propone llegar a ser un centro totalmente libre de sujeciones, lo que implica una tolerancia cero, y que el proceso para llegar a ese objetivo puede ser diferente para cada centro.

Desde el Programa Desatar podemos decir que hemos conocido tantos diferentes caminos como centros totalmente libres de sujeciones conocemos. El Programa Desatar está solo especializado en promover centros libres de sujeciones en el ámbito de las residencias para personas mayores de España.

FORMACIÓN PARA ELIMINAR SUJECIONES

Históricamente se ha comprobado que solo la formación no ha servido para cambiar el uso de sujeciones de forma consistente y definitiva, ya que los principales determinantes del uso de sujeciones, y de su normalización, no son de carácter técnico, sino de mentalidad, organizativos, socioculturales y, sobre todo, de actitud.

La actitud, de cualquiera de nosotros, se forma a partir de conocimientos, sí, pero también sobre la base de aspectos socioculturales, de aspectos morales, y de las experiencias que se tienen en nuestro quehacer, y las experiencias de algunos profesionales de los centros pueden tener un efecto determinante de su actitud sobre el uso de sujeciones, y los factores que influyen en dicho uso.

Las ofertas formativas más prevalentes se están basando en el planteamiento reduccionista de “sujeciones no”, y las que más éxito tienen son las que proponen un cierto grado de tolerancia, para poder decir sujeciones no, salvo en estos casos en lo que sí se pueden considerar admisible. La tolerancia, aunque sea pequeña, permite que en algún caso se llegue a la conclusión de que esa sujeción no se puede retirar, y no pasa nada.

“No se admiten sujeciones, salvo las que yo digo que son admisibles”. Este es un planteamiento que algunos hacen en España.

Muchas ofertas incorporan casos prácticos, como si llegar a trabajar sin sujeciones fuera cuestión de obtener recetas, algo parecido a lo que pasa con las ofertas lideradas por algunos fisioterapeutas o terapeutas ocupacionales, que basan su aportación en proponer el uso de ayudas técnicas como alternativas a las sujeciones. La formación así planteada está contribuyendo a una mayor tolerancia, pues son los profesores, supuestamente expertos, los que terminan diciendo que en algunos casos (los que ellos no son capaces de resolver) es necesario aplicar sujeciones.

Sin transformar el centro, es lógico terminar viendo como inevitable alguna sujeción.

El Programa Desatar solo actúa cuando se puede asociar diagnóstico, formación y asesoramiento, en una intervención directa sobre un centro, y su enfoque no es dar importancia a la retirada de las sujeciones existentes, sino en promover un escenario propicio para que no sea necesario utilizarlas. Con ese enfoque, pronto, en unos meses, se observa que el centro, su equipo, es capaz de evitar sujeciones nuevas.

En el contexto adecuado, es más fácil evitar una sujeción nueva que retirar las existentes.

CONSECUENCIAS DE LOS DIFERENTES NIVELES DE TOLERANCIA EN RESIDENCIAS

La tolerancia cero que propone el Programa Desatar ha tenido consecuencias positivas, como demostrar que los centros totalmente libres de sujeciones son posibles, y que son más seguros, pero también ha tenido consecuencias negativas, ya que ha inducido a un rechazo importante en el sector, de múltiples organizaciones que han visto nuestro planteamiento como fundamentalista o radical, lo que ha impedido que se comprenda bien lo que proponemos y por qué, y las ventajas que tiene. También es cierto que un planteamiento finalista puede dar pie a que el fin se vea sobrepasado por los medios que se han de aplicar para lograrlo, desvirtuándolo. No son pocos los que han participado del Programa Desatar en los centros donde trabajaban, los que han terminado proponiendo formación sobre medios, fórmulas, y han obviado, olvidado, la razón de ser de lograr centros libres de sujeciones.

Puede ser que el Programa Desatar sea responsable, en parte, de que otros movimientos surgidos después hayan puesto el énfasis en los medios, protocolos, guías, etc., y de que hayan cambiado el objetivo de centros totalmente libres de sujeciones, por el objetivo de reducir el uso.

Es entendible que los responsables públicos rechacen un planteamiento de tolerancia cero, pues de aceptarlo tendrían que defenderlo con base legal, y eso es mucho pedir, pero el rechazo de los profesionales y responsables de residencias solo se explica por la ignorancia del planteamiento y la resistencia a cambios disruptivos que se observa en ese sector.

Hay que admitir que los cambios necesarios para llegar a ser un centro totalmente libre de sujeciones consistente, son cambios disruptivos que afectan a los “mimbres” de la organización.

Una forma de evitar el rechazo ha sido aceptar cierto grado de tolerancia, pero fijar por adelantado cifras concretas de prevalencia de uso tolerables tiene consecuencias negativas. Tolerar una prevalencia dada significa justificar algunas sujeciones por adelantado y argumentar las razones por las que se aceptan, con todo lo que eso implica.

Se ha llegado a decir que un centro es libre de sujeciones cuando solo utiliza las aceptadas.

La cuestión es que, la mayoría de los centros en los que se utilizan sujeciones, están en la idea de que todas las utilizadas son justificadas, son necesarias, y por tanto en la idea que están actuando bien. Ante esa realidad resulta chocante que alguien, desde fuera, les diga, vale puedes utilizar sujeciones, pero solo las que justifiquemos nosotros, no las que estáis justificando vosotros.

De justificar sujeciones a considerar que las sujeciones son necesarias solo hay un paso.

Cuando se establece la idea de que siempre hay sujeciones necesarias, y siempre las habrá, hemos dado un paso a la cronificación de una práctica, que por otro lado se ha demostrado innecesaria y claramente perjudicial, tanto para las personas objeto de ellas, como para las organizaciones que las utilizan.

Otro efecto perverso de la justificación de sujeciones en residencias, o de establecer por adelantado una prevalencia aceptable, es que se llegan a confundir “sujeciones excepcionales” con “sujeciones necesarias”, y que, a las supuestamente necesarias, y bien justificadas, no hay que ponerles límites, ni de tiempo, ni de forma, siempre que no se supere la prevalencia aceptada.

Se llegarán a ver sujeciones diarias cuando se establece por adelantado una prevalencia aceptada.

Para justificar sujeciones se recurre a los medios más peregrinos que se puedan imaginar. Desde traer al ámbito de las residencias criterios de sujeción del ámbito de la psiquiatría, o argumentos tan contundentes como que se pretende salvar vidas, o que una sujeción concreta puede ser considerada moralmente como un “mal menor”, lo cual no resiste un juicio ético riguroso.

A nadie se le debería ocurrir establecer una prevalencia aceptable para sujeciones excepcionales por adelantado.

En España se comparte una doble realidad, en cuanto a los llamados centros libres de sujeciones, los que lo son en términos absolutos, y los que se llaman libres de sujeciones aceptando sujeciones, y manteniendo una prevalencia determinada. Algo difícil de entender.

TOLERANCIA CERO EN RESIDENCIAS. ¿DE QUÉ HABLAMOS? GARANTÍAS

La tolerancia cero es una propuesta de erradicación de las sujeciones, lleve el tiempo que lleve, y mediante el proceso y el camino que necesite cada centro. Eso sí, huyendo del planteamiento de “sujeciones sí” o “sujeciones no”, para quedarnos con “sujeciones no”, sino enfocándolo desde una perspectiva de crear un escenario en el centro que sea propicio para no tener que necesitar sujeciones. Un proceso de transformación, que a cada centro le supone un trabajo diferente, diferentes ajustes organizativos, cambios en el enfoque de seguridad, poniendo el énfasis en la seguridad física pasiva, y cambios en el enfoque que se hace de los SPCD, para poner el foco en las personas que son objeto de sujeciones, las personas con demencia.

Pensando no solo en eliminar sujeciones, sino en promover la calidad en los centros, se antoja que la prohibición de usar sujeciones es un elemento promotor de los cambios necesarios. Pero una cosa es autoprohibirse utilizar sujeciones y otra cosa es pretender que una ley o norma las prohíba.

Finalmente se logra trabajar sin sujeciones, pero ese no es el único estándar de resultado que se exige, pues también es obligado que el centro sea tan seguro como cualquier otro, o más, algo que se valora con la incidencia de caídas, y la incidencia de fracturas de cadera por caídas. Además, se dan otros resultados añadidos, que comentaremos en el apartado de “beneficios de la tolerancia cero”.

Como ocurre en un centro comercial o en un campo de futbol, en un centro totalmente libre de sujeciones se puede dar alguna vez una sujeción excepcional, una sujeción en unas circunstancias en las que, como pasaría en el centro comercial, no se recurre a prescripción facultativa y consentimiento escrito por adelantado, ya que solo se aplican en situaciones extremas, para controlar la situación, y son sujeciones que no van más allá de ese momento, o episodio. Podría pensarse que esas circunstancias se pueden dar frecuentemente, o incluso diariamente en una residencia, pero lo cierto es que no, y que los centros totalmente libres de sujeciones llevan años sin utilizar nunca una sujeción, gracias a la transformación que han vivido.

BENEFICIOS DE LA TOLERANCIA CERO EN RESIDENCIAS

Es una actitud disruptiva y transformadora, como hemos podido comprobar en los centros totalmente libres de sujeciones que controlamos. El equipo asistencial, al asumir esa actitud, busca formas de proveer una seguridad razonable, y de evitar-prevenir conductas desafiantes de las personas con demencia, proponiendo ajustes organizativos y adecuaciones a la dirección, lo que va transformando el centro poco a poco, hasta llegar a un punto en que prescindir de las sujeciones se vuelve algo normal.

Los profesionales de los equipos de los centros totalmente libres de sujeciones han adquirido unos conocimientos y una experiencia, que no se observan en los centros donde se usan de forma normalizada las sujeciones.

Los centros se vuelven más seguros, en términos de seguridad física pasiva y de entornos más protésicos, y las políticas restrictivas del centro se extinguen para poder llegar a ser un centro totalmente libre de sujeciones.

Los equipos de los centros totalmente libres de sujeciones se muestran más cohesionados.

En los centros totalmente libres de sujeciones todos los residentes cuentan, incluidos los casos más complejos de personas con demencia, personas que ya suponen más de la mitad del total de los residentes de una residencia generalista en España. La atención centrada en la persona es para todos, ya que se han suprimido, en todos los casos, las barreras que suponen las sujeciones físicas y farmacológicas a la hora de aplicar ese modelo.

Son centros más seguros, donde se da una incidencia de caídas, y una incidencia de fracturas menor que en los centros donde el uso de sujeciones está normalizado. Son, por tanto, donde se aplica el criterio de “riesgo positivo” que se incluye dentro del modelo de atención centrada en la persona, sin que ello se traduzca en más accidentes o peores consecuencias de las caídas. Los residentes en fases más avanzadas de demencia, presentan una mejor condición física y mental, y la menor prevalencia de SPCD reactivos se puede interpretar como que viven con una mayor calidad de vida, cuando los centros están en esa tolerancia cero.

Los centros totalmente libres de sujeciones son más amigables para las personas con demencia.

La mayor satisfacción de los profesionales se puede observar de distintas formas, desde ver cómo representan al movimiento antisujeciones, como lo defienden en los distintos ámbitos científicos, haciendo suyo el mérito de llegar a prescindir de las sujeciones, hasta comprobando como se da menos absentismo laboral, y mejores resultados en las evaluaciones que se hacen para detectar burn-out.

También son mejores las relaciones con las familias, que conocen la política del centro de no utilizar sujeciones, y la aceptan porque han podido comprender sus beneficios, lo cual facilita mucho el trabajo de los profesionales, y propicia una mayor confianza en su quehacer.

EL MÉRITO DE LIMITAR EL USO DE SUJECIONES EN RESIDENCIAS

Limitar el uso de sujeciones solo en una proporción predeterminada, para llegar a utilizar solo las que se consideran necesarias no es un mérito especial, ya que todos los centros en España están en esa actitud.

Utilizar solo las sujeciones que se consideren necesarias no tiene mérito.

En el Programa Desatar se considera un mérito especial que un centro adopte la actitud de tolerancia cero, y que llegue a ser un centro totalmente libre de sujeciones, sobre la base de lo cual, propone a la Confederación Española de Organizaciones de Mayores - CEOMA que emita una “acreditación” de esa realidad lograda, destacándola como un mérito especial.

CIERRE. POSICIONAMIENTOS PÚBLICOS, SOCIALES Y PROFESIONALES

Hoy por hoy, los posicionamientos públicos observados son tímidos si nos referimos a las autoridades públicas, responsables públicos en los gobiernos competentes. Cuando son representantes públicos en la oposición, se muestran muy a favor de la eliminación de las sujeciones, y cuando los mismos llegan al gobierno huyen de ese posicionamiento que les causarían muchos dolores de cabeza, y enfrentamientos con profesionales del sector, o directamente se olvidan del asunto, sin que ello les suponga un problema de popularidad, ya que no existe un clamor popular solicitando que se erradiquen esas prácticas.

No existe un clamor popular solicitando que se erradiquen esas prácticas.

La sociedad, y más concretamente los familiares y allegados de los residentes, están confusos con el tema de las sujeciones, y su confianza en los médicos les hace pensar que solo se aplican cuando son necesarias, llegando muchas veces a comprender que, con poco personal en los centros, es inevitable recurrir a ellas. Algunas organizaciones de personas mayores y de familiares de enfermos de Alzheimer se muestran más posicionados en contra del uso o abuso de esas prácticas, pero sin tener una base clara en la que apoyarse para defender un nivel equis de tolerancia.

La confianza social en los médicos se traduce en que se considera que cuando un médico pauta una sujeción se considera necesaria.

La Confederación Española de Organizaciones de Mayores – CEOMA sí tiene claro la conveniencia y resultados de la tolerancia cero, y que las residencias totalmente libres de sujeciones existen y que son centros de más calidad.

La CEOMA tiene bajo control más de 60 centros que llevan más de 5 años sin utilizar sujeciones.

Respecto de los profesionales, también existen diferentes posiciones. Quienes tienen la responsabilidad de enfrentarse a toda circunstancia que se pueda dar en una residencia, y dar explicaciones a los familiares, especialmente directores y médicos, pueden ser más partidarios de que haya tolerancia a las sujeciones, por lo que pueden aportar para resolver con facilidad algunos problemas. Otros profesionales pueden estar también a favor de que se toleren, porque creen que les pueden facilitar el trabajo en algunos casos. Entre los fisioterapeutas, terapeutas ocupacionales y psicólogos se encuentran la mayor parte de los partidarios de la tolerancia cero.

En los centros totalmente libres de sujeciones no se dan casos de diferencias de criterio frente a las sujeciones pues todos han podido comprobar que se puede prescindir de ellas, en unas condiciones propicias, y que eso es más ventajoso para los residentes y para ellos.

Si solo las residencias bien preparadas pudieran admitir a personas con demencia sería más fácil prescindir del uso de sujeciones, si bien es cierto que en la realidad actual serían muy pocas, y no serían suficientes para albergar a todas las personas con demencia que necesitan cuidados especiales. En el Programa Desatar trabajamos con la hipótesis de que las sujeciones, físicas y especialmente las químicas, se utilizan para parchear-paliar las deficiencias que tienen los centros para albergar y cuidar a personas con demencia avanzada con especiales necesidades.

Las sujeciones pueden estar parcheando-paliando deficiencias de los centros para atender y albergar a personas con demencia avanzada, personas que suponen el 60% del total de residentes de las residencias generalistas de España.

Idealmente, los responsables públicos de estos servicios se deberían de encargar de crear las condiciones propicias para que los centros abandonen esas prácticas, y no tanto encargarse de perseguirlas. Esos responsables deberían de saber que solo con formación no cambia la realidad, y que son necesarias adecuaciones en los centros, y ajustes organizativos, para que sean más idóneos para albergar a personas con demencia.

Antonio Burgueño es médico, director del Programa Desatar y perteneciente a la comisión de Salud de la Confederación Española de Organizaciones de Mayores – CEOMA

Valora esta noticia
0
(0 votos)
¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)

+

0 comentarios