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ANTONIO BURGUEÑO: "NO HAY VIDA SIN RIESGO, Y QUEREMOS QUE LAS RESIDENCIAS SEAN LUGARES DE VIDA"

Necesidad de riesgo en las residencias para personas mayores

Sujeciones.
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Sujeciones. (Foto: Cáritas)
Por Antonio Burgueño
jueves 09 de diciembre de 2021, 00:20h

INTRODUCCIÓN:

¿Por qué es necesario el riesgo?

Se ha insistido, hasta que quedó claro a todos, que las residencias deben ser lugares de vida, lugares donde vivir una vida plena en la medida de las posibilidades de cada persona, y sin embargo las residencias siguen siendo lugares donde la tolerancia al riesgo es mínima o nula.

No hay vida sin riesgo, y queremos que las residencias sean lugares de vida.

Se hace necesario, imprescindible, introducir riesgo en las residencias, si de veras queremos que sean centros de vida, lo cual va a chocar con una sociedad eminentemente proteccionista, como es la sociedad española.

Es verdad que el riesgo que especialmente no se tolera en las residencias es el riesgo físico, de tal manera que una persona mayor que vive en ellas no puede caerse, o no puede extraviarse, pero no está tan protegida de ser psicológicamente agredida, puede ser sobremedicada, puede ser atada, puede ser drogada para facilitar su manejo, puede ser confinada, a pesar de los graves riesgos para la salud que todo ello implica.

La sobreprotección que se observa en muchas residencias puede parecer algo bueno si lo miramos superficialmente, pero puede ser realmente malvada. Un exceso de protección puede asfixiar a las personas emocionalmente, dejándolas sin esperanzas y expectativas, y despojándoles de su dignidad. La sobreprotección puede impedir que las personas se conviertan en todo lo que podrían llegar a ser.

Muchas residencias operan sobre la base de la falsa creencia de que en ellas se logra la eliminación de todo riesgo.

De las personas que viven en residencias españolas, más de un 60% son personas que se encuentran en un proceso de demencia. Para las personas con demencia las residencias pueden terminar siendo lugares de contención, con una gran carga de medios de control, y posibilidad de diversos grados de contención, tanto ambientales, como físicas, o farmacológicas.

Riesgo positivo/Dignidad del riesgo

Es el riesgo que se asume para poder desenvolvernos con normalidad, tomando nuestras propias decisiones sobre la base de los deseos que queremos satisfacer. Todos sabemos que hay decisiones que implican riesgos, y sin embargo las tomamos. El riesgo positivo es ese que necesitamos para poder vivir con plenitud.

Las preguntas ahora serían, ¿por qué una persona mayor no debe correr riesgos?, ¿por qué una persona que vive con demencia no puede correr riesgos? ¿Es que ya no tienen que vivir para sí mismas? ¿Es que, ya, solo les toca vivir para quienes se preocupan de ellos, y les tienen que cuidar?

¿Qué es la "dignidad del riesgo"? ... Es un concepto, acuñado en los años 70 por Robert Perske, que reconoce que vivir una existencia satisfactoria y plena conlleva un riesgo inherente, y que la práctica de restringir excesivamente las elecciones de un individuo para eliminar el riesgo en realidad puede ser perjudicial para su bienestar.

Riesgo y demencia

Existe la idea de que una demencia es algo que sume, indefectiblemente, a una persona en una situación horrible e insoportable, en la que nadie quisiéramos vernos. Padecer una demencia es algo visto como un drama por como vemos que les toca vivir a las personas que las desarrollan, pero ¿por qué les toca vivir mal a las personas con demencia en España? ¿Es por el proceso en sí?, ¿por las perdidas funcionales?, o ¿por cómo se les ampara, a ellas y a su entorno más cercano?, ¿por cómo y dónde les toca vivir y recibir cuidados?

Cuando se observa a una persona con demencia, nos hace pensar “que pobre gente”, “no se entera”, “no conoce”, “parece perdido”, “no es dueño de sí mismo”, porque ponemos nuestra capacidad como estándar, fuera del cual se cae en un agujero negro, cada vez más profundo, y del que no hay ninguna posibilidad de salir. Pero lo cierto es que una persona con las capacidades cognitivas mermadas puede vivir bien, y de ello tenemos muestras incluso en edades tempranas. Solemos relacionar capacidad con felicidad o bienestar, pero la diversidad funcional está ahí, y nos está enseñando formas de vida muy interesantes.

Para las personas con demencia, el riesgo positivo cobra una relevancia aún mayor, pues tienen mucha más probabilidad de ser restringidos o contenidos.

Asumir riesgos positivos en el cuidado a personas con demencia implica:

  • Sopesar los posibles beneficios frente a los posibles daños de asumir un riesgo;
  • Comunicación para compartir ideas y sentimientos sobre estos beneficios y daños;
  • Apoyar a las personas con demencia para que vivan bien y mantengan una buena calidad de vida.

Profesionales y riesgo

Muchos profesionales adquieren una actitud paternalista con las personas mayores en general, y con las personas con demencia en particular, que se convierte en una tendencia a la sobreprotección, muchas veces ejercida con autoridad e imposiciones.

La relación entre el anciano frágil y sus cuidadores es muy asimétrica.

En general, los profesionales sanitarios siempre han considerado el riesgo en un sentido negativo, algo a minimizar o erradicar si es posible. Esa consideración del riesgo como algo a evitar, junto al miedo a las denuncias, actúan como motivaciones para que muchos profesionales eviten exageradamente el riesgo, en lugar de asumir riesgos positivos.

Tal aversión al riesgo, irónicamente, tiene su propio riesgo, el de privar a las personas de estimulación y de retener habilidades básicas, lo cual puede acelerar el deterioro funcional.

Familias de personas con demencia y riesgo

Cuando sacamos a una persona con demencia de casa, y la ubicamos en una residencia, la principal razón es la seguridad y la necesidad de apoyo. En la sociedad actual, para muchas personas que viven con demencia, llegará el momento en que una residencia sea la mejor opción.

En un contexto cultural proteccionista como el español, es natural que las familias en general sean proteccionistas, y busquen que en las residencias se provea la mayor seguridad posible, y que la persona que quieren no sea víctima de ningún percance, pero en los lugares del mundo en los que se lleva trabajando la promoción del riesgo positivo y se han implicado a las familias en las tomas de decisiones se ha observado una respuesta sorprendente para los profesionales, y es que cuando se ha repasado la historia de vida de la persona con demencia con esos familiares directos, ellos han comprendido que la persona ha vivido atreviéndose, arriesgándose, como forma natural de vivir, y comprenden que ahora, porque padezca una demencia, no tiene que ser diferente. De hecho, algunos profesionales temen tratar el tema seguridad-riesgo con los familiares porque las expectativas de esos familiares pueden superar las condiciones del centro para que el riesgo que se quiere asumir sea un riesgo controlado por ellos.

Riesgo y ACP

El riesgo positivo se ha convertido en un elemento básico de la atención centrada en la persona, si bien es cierto que en España no se han desarrollado aún técnicas de gestión de riesgo que permitan promoverlo en las residencias de forma satisfactoria.

La forma actual de gestión del riesgo en las residencias españolas está enfocada al riesgo físico y a minimizarlo al máximo, muchas veces con un énfasis excesivo, lo cual es contraproducente como se explica en el siguiente cuadro.

Gestionar el riesgo atendiendo solo a la seguridad física puede conducir a:

  • Ignorar otras necesidades.
  • Negar el derecho de elección y autodeterminación.
  • Pérdida del sentido de autoestima y respeto.
  • Una forma de institucionalización con pérdida de individualidad, volición, y aumento de dependencia.
  • En el peor de los casos, puede conducir al abuso de personas vulnerables.

El énfasis excesivo en la seguridad física lleva a vece a la aplicación de sujeciones físicas, lo cual puede establecer una barrera insalvable para la aplicación de la ACP. La percepción negativa y sensación de maltrato y abandono que puede sentir el individuo sometido a sujeción física puede comprometer seriamente su sintonía con las personas encargadas de su cuidado.

Reubicar el riesgo como una parte necesaria de la calidad de vida es esencial para centrarse en la persona.

Introduciendo el riesgo en las residencias

Introducir el riesgo en las residencias es romper las barreras culturales prevalentes, es matizar la preocupación por la seguridad física, es dialogar con las familias, y compartir con ellos la reflexión necesaria, algo de lo que saben mucho los centros libres de sujeciones.

Llegar a trabajar sin sujeciones no es buscarles alternativas dejando que prevalezca la cultura de seguridad dominante en las residencias, que es que la seguridad física se basa en que la persona no se mueva, pues llegaremos a prescindir de las sujeciones actuales, pero las habremos sustituido por otras formas de restricción más sutiles, pero igualmente dañinas.

Aceptar una cuota de riesgo es parte esencial de un buen cuidado

El Programa Desatar propone mejorar la seguridad de los centros, con adecuaciones ambientales y ajustes organizativos, estrategias especiales para personas con demencia, y que se acepte una cuota de riesgo controlado, todo lo cual se ha venido a traducir en centros totalmente libres de sujeciones consistentes, donde no ocurren más caídas, ni más percances de otro tipo, y tampoco presentan más casos de fracturas, sino todo lo contrario, lo que nos ha llevado a poder decir que el Programa Desatar es un programa que ha servido para introducir el riesgo positivo en las residencias, y confirmar que es positivo, en tanto en cuanto, ha propiciado una mayor calidad de vida de los residentes, y unos mejores resultados de seguridad.

Cierre/Nuevo programa de CEOMA

Obsérvese que el origen etimológico de la palabra riesgo, que es italiano, le da un significado diferente al riesgo, pues se refiere más a “atrevimiento”, arriesgar para lograr lo que queremos, a diferencia del pensamiento en la sociedad occidental actual, que lo considera como "la posibilidad de sufrir una desgracia o una pérdida " o "exponerse a un peligro o una pérdida".

Para que podamos llegar a ver a personas con demencia vivir bien, las residencias deben dejar de ser meros centros de contención para ellos, y pasar a ser lugares de vida, y de buena vida, incorporando ese ingrediente esencial de la vida que es el riesgo positivo.

En definitiva, es necesario introducir el riesgo positivo en las residencias, pero es cierto que será algo disruptivo, un gran desafío, algo que hará necesario que se creen figuras especiales de gestión de riesgos dentro de las organizaciones, especialmente enfocadas al cuidado de personas con demencia, capacitadas para hacer valoraciones de los efectos positivos de aceptar algún riesgo, y ponderarlos con los probables efectos negativos, y proponer al equipo acciones concretas, en aras a promover la calidad de vida de esas personas.

La exploración de las ventajas de emprender una actividad que suponga un elemento de riesgo debe llevarse a cabo, independientemente de la capacidad mental del residente. Es importante explorar la visión del mundo del residente, independientemente de si tiene demencia, y debe hacerse sin juicios ni prejuicios, completando el proceso en su totalidad, para que el residente pueda ser realmente apoyado por el personal para vivir la vida de su elección.

Se puede vivir bien con demencia.

Desde el Programa Desatar, a partir de lo aprendido en los centros libres de sujeciones, estamos desarrollando una serie de estándares de desempeño, organizativos, de trato, ambientales, de conocimientos, etc., para, junto a una serie de programas especiales que permiten reducir de forma dramática el uso de fármacos psicotrópicos que afectan negativamente a la iniciativa de las personas con demencia, promover que las residencias se conviertan en “centros amigables para las personas con demencia”.

Los centros totalmente libres de sujeciones están más preparados para ir más allá en la gestión de riesgos, y así promover la calidad de vida de las personas con demencia.

Para quienes tengan interés en conocer más sobre el tema aquí tratado, recomiendo hacer una búsqueda en internet con la expresión:

“POSITIVE RISK TAKING IN DEMENTIA CARE”

Antonio A. Burgueño - médico, director del Programa Desatar

Perteneciente a la comisión de Salud de la Confederación Española de Organizaciones de Mayores – CEOMA

aburgueno.hgugm@salud.madrid.org

Una información que sin duda puede resultar útil para gerentes de residencias de tercera edad en Zaragoza y en toda España

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