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PRESIDENTA DE ACRA

Josep de Martí entrevista a Cinta Pascual sobre el convenio catalán

Cinta Pascual, presidenta de ACRA.
Cinta Pascual, presidenta de ACRA. (Foto: ACRA)
Por Josep de Martí
jueves 18 de febrero de 2021, 04:47h

Cinta Pascual es actualmente una de las personas más influyentes del sector geroasistencial catalán y español. Coincidí por primera vez con ella en unas jornadas que organizamos desde Inforesidencias en 2002 donde participó apasionadamente en un debate. Entonces era lo que podríamos definir como una pequeña empresaria del sector.

Hoy voy a entrevistarla. Podría hablar con ella en su calidad de empresaria, no precisamente pequeña, o presidenta del Circulo Empresarial de Atención a Personas, CEAPs, pero lo que estas semanas está siendo noticia es el anuncio de un acuerdo entre empresarios y sindicatos del sector de las residencias en Cataluña para firmar un convenio colectivo catalán.

La clave que justifica esa medida es una subida de tarifas de las plazas públicas en residencias privadas (concertadas, colaboradoras y PEV) por parte de la Generalitat que ha sido realidad mediante un Decreto publicado el día 17 de febrero. O sea que, voy a entrevistar a Cinta Pascual en su papel de presidenta de ACRA, patronal mayoritaria del sector de atención a la dependencia en Cataluña.

Han pasado diecinueve años del primer encuentro, no tardo ni un minuto en descubrir que su pasión por el sector continúa intacta.

ACRA ha anunciado recientemente el acuerdo de patronales y sindicatos como “histórico”. ¿Cuáles son los puntos más importantes que recoge?

El acuerdo incluye en el 2020 la igualdad de tarifas para los dos grados de dependencia, así como una mejora de las tarifas públicas de residencias, centros de día y gestión delegada para el 2021 y los próximos años, y por supuesto un incremento de los salarios, la equiparación de las prestaciones vinculadas tanto de grado II y III en 715 € para fortalecer la capacidad de elección de los mayores y del sector privado, así como un futuro plan de concertación de plazas que permitirá a todas las entidades y empresas que lo deseen poder colaborar con la administración.

Estos son los puntos más importantes para un acuerdo que permita contar con el primer convenio catalán de atención a las personas mayores.

Se trata de un acuerdo que va más allá del convenio colectivo. Como he dicho, incluye un plan de concertación, eliminación de grados y una nueva visión de la atención a la dependencia. En definitiva, se trata de una apuesta de futuro. Uno de los proyectos europeos que se desarrollaran en Cataluña es el modelo de envejecimiento que queremos como sociedad. El convenio es el primer paso hacia un sector más consolidado.

¿Nos puede hablar un poco de proceso hasta llegar al acuerdo? ¿Cuánto se ha tardado? ¿Quién ha participado? ¿Qué resistencias ha encontrado?

El proceso se está cociendo desde hace muchos años. En el 2017 patronal y sindicatos hicimos una propuesta que por desgracia no tuvo ningún éxito. Pero a finales de 2019, ACRA propuso una contraoferta con la intención de no romper la negociación. La COVID19 lo dejó todo paralizado y, efectivamente, los últimos dos meses emprendimos la negociación. Finalmente, gracias a la buena predisposición por todas las partes lo cerramos.

¿Cuál ha sido el talante de los sindicatos durante la negociación? ¿Existe un “bloque sindical” o más bien dos claramente diferenciados?

No nos corresponde hablar de bloques sino de negociación con unos sindicatos con los que hemos podido conseguir un acuerdo histórico. En cualquier negociación hay mejores y peores momentos, pero siempre hemos mantenido una actitud de responsabilidad muy necesaria dado el momento en el que nos encontramos.

Ante la inminencia de las elecciones, teníamos que llegar a un acuerdo para no perder meses o incluso un tiempo mucho mayor.

Para que todo el mundo lo tenga claro: Una vez se firme el convenio acordado, ¿se aplicará a todas las residencias situadas en Cataluña o sólo a las asociadas a las patronales firmantes?

Todas las residencias y centros de día de Cataluña con plazas financiadas públicamente se verán afectadas por el incremento de las tarifas públicas con efectos retroactivos a 1 de enero de 2021. Esto es para todo el mundo, sean o no asociadas a las patronales firmantes.

Respecto al incremento de salarios incluidos en el acuerdo, solo aquellas empresas y entidades con un porcentaje de facturación anual superior al 60% respecto la administración deberán adherirse al acuerdo.

Poniendo números al acuerdo, ¿qué puede suponer para una residencia mediana que tenga la mayoría de sus plazas concertadas?

Estamos hablando de un incremento tarifario del 10%, y si sumamos el 2020 es el 13,8%. Es un acuerdo muy positivo, que da estabilidad al sector. Evidentemente no es el acuerdo que nos hubiese gustado después de lo que hemos pasado, pero en estos momentos consideramos que da estabilidad al sector y abre la puerta a futuros acuerdos.

¿Los usuarios beneficiarios de PEV también cuentan a la hora de calcular el 60%?

No, únicamente cuentan las plazas concertadas o en régimen de colaboración. Respecto a las PEVS, me gustaría destacar que hemos incrementado las del grado II hasta los 715 € para fortalecer la capacidad de elección de los mayores y del sector privado.

Si situamos los logros de este acuerdo en contexto, ¿considera que pueden tener la relevancia que tuvo la rebaja al 4% del IVA a las plazas colaboradoras y PEV?

Cuando ACRA y CEAPS se pusieron a negociar la rebaja del IVA nos tacharon de ingenuos, y ahora pasará lo mismo con este acuerdo histórico. Por supuesto, será un antes y un después.

Vistas así las cosas, el acuerdo es muy positivo. ¿Por qué entonces ha generado rechazo por parte de otras asociaciones patronales?

Sinceramente, no lo sabemos. Se trata de un acuerdo muy positivo que beneficia al sector y consideramos que todas las organizaciones deberían estar satisfechas con lo que se ha conseguido. En cualquier caso, todas las patronales firmantes del acuerdo del 2017 fueron invitadas a participar.

La FED ha manifestado que el acuerdo deja fuera al 70% de las residencias y centros de día catalanes. UPIMIR aumenta el porcentaje hasta el 80%. ¿Cuántas residencias quedan fuera según los cálculos de ACRA?

Las tarifas van a subir para todo el mundo. Nadie se va a quedar fuera. Antes de firmar el acuerdo se hicieron barómetros reales y más del 50% eran de aplicación directa, y muchas empresas tienen la voluntad de mejorar los salarios. Hoy se ha publicado el decreto de precios, y la satisfacción de los socios de ACRA es realmente muy buena. Quiero recordar que contamos con el 70% del sector.

No entendemos donde está el problema. Los centros privados cuentan con un incremento de la prestación vinculada hasta los 715 €, y un acuerdo de la administración para mejorar el plan de concertación de nuestro país. Lamentamos que una entidad con la trayectoria de Upimir no se haya podido sumar a un acuerdo. Sus representantes fueron convocados, como el resto de las organizaciones, cosa que podemos demostrar documentalmente, y se les adjudicó una representación acorde a su representatividad.

ACAD considera que el VII Convenio Marco no permite iniciar negociaciones de convenios autonómicos sin autorización del estatal. ¿Es así?

No hay ninguna ley o normativa general o sectorial que impida negociar y aprobar un convenio autonómico. Desde ACRA nunca buscaríamos un acuerdo que no pueda tener un recorrido legal.

Dejando a un lado lo que pueden estar objetando otras patronales, querría plantear algunas dudas y reservas que me han surgido al leer el anuncio. Hace once años, la resolución del ICASS de 3 de Noviembre de 2010 estableció, poco antes de unas elecciones, una subida de tarifas a las residencias que cumpliesen unos criterios, entre ellos, una mejora de condiciones laborales. Después de las elecciones, el nuevo gobierno se desentendió del compromiso. ¿En qué es diferente la situación actual? ¿Es más de fiar la Generalitat ahora que la de hace once años?

Posiblemente hemos vivido el peor año de nuestras vidas profesionales y esto nos hace ver que hay que cambiar muchas cosas sin perder tiempo en discusiones absurdas. Nuestro sector es ahora una prioridad para la administración y esto hay que aprovecharlo. Esta es la gran diferencia. En un momento de máxima incertidumbre, contar con una hoja de ruta estable en tarifas y salarios en los próximos años, por citar dos de los puntos que más controversia generan, es altamente positivo.

Había otra opción que era no buscar un acuerdo, esperar a la llegada de otro gobierno pasados unos meses, su constitución efectiva, la puesta en marcha y perder el 2021 en cuanto a negociación efectiva. La realidad, hoy en día, es que las empresas y entidades van a poder planificar su futuro inmediato a tres años vista. Por lo tanto, seguridad y confianza en unos momentos difíciles.

Después de tantos años con tarifas congeladas o con subidas testimoniales, ¿qué tiene de histórica una subida del precio de los conciertos del 10% repartida en tres años, cuando el incremento del IPC en Cataluña de 2010 a 2020 ha sido del 14,4%?

Veo que usted se lee los informes económicos que hace ACRA y hace bien... es nuestra seriedad y credibilidad lo que hace que nos tomen muy en serio las administraciones. Dicho esto, nunca hemos dicho que la subida de precios fuera histórica, sino que era histórico el acuerdo para un convenio catalán que nunca antes había existido y que ahora nos permitirá contar con un marco estable más acorde con la situación social, laboral y económica de Cataluña.

Aunque hay que poner los pies en la tierra, y sin ninguna duda es el mejor acuerdo en estos momentos, y de los mejores de España. Y como presidenta de CEAPS vamos a exigir a toda española que se mejoren las tarifas y por supuesto los salarios.

De todas formas, la negociación sigue abierta y son muchos los retos que tenemos encima de la mesa que van a cambiar nuestro futuro.

Dejando de lado el acuerdo. Hablemos un poco de la pandemia. Ha habido muchas críticas a la forma como las administraciones han afrontado la situación. Sin embargo, ésta ha sido diferente en cada comunidad. ¿Cómo valoraría a la Generalitat si tuviese que darle una nota de 0 a 10?

Poner una nota no calificaría en ningún modo lo que hemos tenido que pasar durante este año de pandemia. Siempre he dicho que no me gusta hablar de culpables sino de responsabilidades. Dije en su momento que nos sentimos abandonados y lo mantengo porque eso es lo que pasó. Faltaron EPIS, fallaron las derivaciones…

Ante una crisis sanitaria sin precedentes, las administraciones no estuvieron a la altura y el sector tuvo que asumir las consecuencias. Han muerto muchas personas, más de 8.000 en Cataluña. Solo espero que se hayan dado cuenta que las personas mayores deben ser prioritarias, que la atención a la dependencia sea uno de los ejes de las políticas gubernamentales en nuestro país, ya sea en Cataluña, España o en cualquier municipio.

La “paga para el personal”, “el complemento de 196 € a residencias y 60 centros de día o el pago de plazas desocupadas ha sido algo que se ha producido en Cataluña y no en el resto de comunidades. ¿Ha tenido ACRA algo que ver?

Por supuesto que hemos tenido mucho que ver, hicimos estudios económicos de lo que necesitamos para hacer frente a la situación que estábamos viviendo y la plantamos a la administración, y después de muchas negociaciones cerramos el acuerdo.

Respecto la ayuda a los profesionales, desde ACRA hemos luchado para que la ayuda llegara a todo el sector, a todos los profesionales. Nos hemos quedado a medias, pero hay que reconocer que se trata de una ayuda sin igual en el resto de España y eso es también gracias a la administración catalana.

Sobre el pago del módulo sanitario provocado por la COVID-19 y el pago de plazas desocupadas, desde ACRA hemos aportado informes a la Generalitat que dejaban muy claro que era necesario tomar medidas urgentes para garantizar la sostenibilidad de las residencias y los centros de día. Nos sentimos responsables de estas mejoras, con la máxima humildad, por supuesto.

Hablemos un poco más de ACRA. Según dijeron al anunciar el acuerdo, éste “pone las bases para cambiar muchas otras cosas en el futuro” ¿Cuáles son las tres más importantes que se deberían cambiar?

En primer lugar, un plan de concertación de plazas que permitirá a todas las entidades y empresas que lo deseen poder colaborar con la administración. Es una medida a corto plazo, que va a producirse en el marco del acuerdo al que hemos llegado y durante esta legislatura. Es importante, es factible y va a ser positivo para el sector.

El acuerdo, como he dicho antes, es una apuesta de futuro. Uno de los proyectos europeos que se desarrollaran en Catalunya será el modelo de envejecimiento que queremos como sociedad. Nos sobre envejecemos y para afrontarlo hacen falta dos cosas: más financiación y un sistema que ponga el derecho a decidir de las personas en el centro de la atención. Este es el reto. Más recursos y más capacidad de decisión en un sector más flexible, con plataformas de servicios adaptadas a las necesidades vitales y de apoyo a la autonomía personal en función de la situación de dependencia.

Vista desde fuera ACRA parece una organización con dos naturalezas: una como entidad con más de 30 años de existencia que representa mayoritariamente al sector de la dependencia catalán ante administraciones, otras instituciones y la sociedad. Esa que negocia convenios, comparece ante el Parlamento y defiende al sector en los medios. Y al lado está el ACRA “prestadora de servicios” de formación o bolsa de trabajo que compite con empresas que se dedican a lo mismo. ¿Dónde ve ACRA en 10 años en esas dos naturalezas?

ACRA es la patronal más importante del sector de la atención a los mayores en Cataluña porque hemos sido capaces de aunar en un mismo techo los beneficios propios de una patronal clásica que presta servicios a sus asociados, con la voluntad de representar los intereses de los socios, influir en el modelo social de atención y promover el bienestar de las personas mayores y la calidad de los servicios. Y todo ello desde la transparencia, el compromiso, la diversidad de nuestros asociados, la independencia económica y política y con el rigor que nos caracteriza.

Para seguir liderando el sector dentro de diez años tenemos que seguir profundizando en estas dimensiones, seguir innovando y ser capaces de unir al sector. La fortaleza de nuestro sector no va a conseguirse si cada uno va a su aire.

Para finalizar, una pregunta algo más personal. Cuando una misma persona tiene que dedicar su tiempo a gerenciar una empresa y a presidir asociaciones en diferentes ámbitos, negociando con sindicatos, otras patronales y gobiernos de diferente nivel, sin olvidar que es también una persona con su esfera personal y familiar, ¿resulta difícil tener claro dónde se está y qué se defiende en cada momento?

Siempre he tenido claro cuál es mi papel como persona, como empresaria del sector y como representante de las organizaciones que dirijo, entre las cuales están ACRA y CEAPs. En calidad de presidenta de estas organizaciones, siempre he actuado con transparencia, en beneficio del colectivo, y así lo voy a seguir haciendo en el futuro, pero sobre todo la fuerza de las dos organizaciones que presido del sector y de la gerencia no está de ninguna manera en mi persona sino en el equipo de personas que formamos las juntas directivas, staff, compañeros/as de sector, todos ellos grandes profesionales.

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