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“No pueden echar a la calle a José"

miércoles 23 de mayo de 2018, 20:54h
“No pueden echar a la calle a José'
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Los centros para personas mayores en Aragón comienzan a ver la luz tras el largo túnel de la crisis. Han sido años de penurias económicas en los que tanto pequeñas fundaciones como pymes han luchado por mantener puestos de trabajo y ofrecer un servicio digno a los usuarios que podían disfrutar del servicio de ayuda a domicilio, centro de día o residencia.

En la actualidad se nota en el ambiente que algo está cambiando. No hemos vuelto a las listas de espera de antaño, pero la ocupación es mucho más elevada que hace un año en estas mismas fechas. En Zaragoza capital empieza a ser complicado encontrar una plaza libre, los centros de las distintas comarcas rurales también han aumentado su ocupación de manera que el sector comienza a respirar. Se nota otra alegría en el ambiente a la hora de poder invertir en mejoras en las instalaciones, en contratación de profesionales, en nuevas tecnologías…

No obstante, no debemos olvidar que venimos de una larga crisis en la que durante años no hemos podido actualizar nuestras tarifas, nuestras empresas han sobrevivido a costa del patrimonio de muchos emprendedores que un día decidieron invertir en un llamado sector de futuro. Estos empresarios están ahogados por préstamos que han mantenido a flote los centros.

En el ámbito rural han sido los vertebradores de nuestro territorio. Sin la residencia de mayores muchos de nuestros pueblos habrían muerto en una comunidad autónoma cada vez más envejecida. Es imprescindible entre todos limpiar la imagen que se ha tenido durante mucho tiempo tan peyorativa hacia el sector privado de servicios sociales. A diario hablo con empresarios que han mantenido durante años sin pagar o pagando cantidades mínimas a usuarios porque “no pueden echar a la calle a José”.

La Administración tampoco nos ha puesto las cosas fáciles. Las plazas concertadas han llegado con cuenta gotas. En nuestro grupo hablamos de una media del 8,29%. Si tenemos en cuenta que el grueso de plazas se lo lleva Zaragoza capital, se puede uno imaginar que a las residencias de las zonas rurales si se les concierta 4 ó 5 plazas se pueden dar por contentos. A ello se suma la tarifa de concierto que a menudo es inferior al precio de la plaza privada y las exiguas prestaciones vinculadas al servicio.

En una sociedad de exigentes como dicen en el anuncio, es gratuito exigir ampliación de personal, variedad de servicios con equipos multidisciplinares, las mejores instalaciones… las familias quieren lo mejor para sus seres queridos al igual que la Administración para sus ciudadanos, pero a la hora de pagar ese servicio todos queremos pagar poco y como se decía antiguamente nadie da duros a pesetas. Se tiene el concepto equivocado de que las residencias son caras, pero nadie hace una sencilla operación: dividir el importe para los 30 días del mes. Así descubriremos que a partir de 45€/día (personalmente desconfiaría de aquel que quiera cobrarme menos, a no ser que sea en una zona rural), cantidad que en la actualidad no cubre ni una noche de hotel, nos ofrecen cinco comidas al día, servicio higiénico sanitario, todo un equipo multidisciplinar a nuestro servicio…

Las residencias no son caras, bien distinto es que nuestras pensiones sean bajas y no todo el mundo pueda costeárselas. Para ello debe estar la Administración y la colaboración público-privada en un sector como el nuestro es cada día más necesaria si queremos cubrir las necesidades de una población cada vez más envejecida y con creciente demanda de asistencia.

Los centros deben ir mejorando día a día su servicio, no puede ser de otro modo. Quien no crea en la mejora continua se verá abocado al cierre. Apoyados por la tecnología y por una nueva manera de ver a la persona mayor, fijándonos en las necesidades de la persona como individuo y consiguiendo hacer más felices a aquellos que cuidamos avanzaremos por la vía correcta.

Tenemos importantes retos que superar no solo a futuro, sino desde nuestro presente, y para ello solo hay una manera, como dice el lema de nuestra asociación, “la unión nos hace más fuertes y nos ayuda a mejorar”. Unión de todo un Sector y unión con la Administración porque una verdadera colaboración público-privada es la única fórmula que podrá asegurar a nuestros mayores dependientes recibir el servicio que necesitan. No nos olvidemos que existe una Ley que ampara a las personas dependientes, solo falta voluntad política para poner los recursos necesarios para hacer efectiva su aplicación.

Paquita Morata Prieto

Gerente de ARADE. Asociación Aragonesa para la Dependencia

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