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EL RINCÓN DEL DIRECTOR

El secreto de Herminia

El secreto de Herminia

Opina sobre este caso práctico en la gestión de residencias y envíanos lo que harías tú en esta situación.

Le tengo que explicar una cosa un poco complicada y que me gustaría que no se supiese porque resultaría muy incómoda para mi madre. Queremos que ingrese en su residencia y podemos pagar, ella no quiere pero la hemos acabado convenciendo debido a su problema”.

En la residencia las Marismas, de la que, por cierto eres director/a, estás teniendo una entrevista algo original. Normalmente es la trabajadora social la que lleva a cabo la primera entrevista, en este caso en cambio, la hija de doña Herminia ha pedido expresamente hablar con el director/a.

Llevas un rato con ella y de momento sabes que estás ante una familia de clase media alta, no tiene problemas para pagar la plaza pero hay “algo” que se resiste a contarte. Lleva un rato dando vueltas a diversos aspectos y ahora parece que llega al meollo.

Ya le he dicho que mi madre no es muy mayor, tiene 77 años. Mis padres llevan cincuenta años casados, celebraron las bodas de oro hace pocos meses. Mi padre tiene diez años más que ella aunque está mejor que mi madre. De hecho, todo se ha precipitado porque él ha decidido ir a vivir a unos apartamentos para mayores con servicios que han abierto recientemente y nos ha sorprendido a todos al decir que se va allí solo”.

Entiendo”, mientes. “Su padre quiere vivir solo y ella no puede quedarse sola en casa…”.

Eso es. Es que mi madre de vez en cuando… (mirada soslayada hacia la puerta del despacho)… bebe”.

Mi padre es muy social. Siempre le ha encantado salir, invitar a gente a casa, viajar en grupo y cosas así. Durante su vida laboral siempre estaba yendo a congresos, jornadas y otros actos. Mi madre iba con él, al principio, pero después, se empezó a sentir mal. Yo creo que tenía depresiones. Se aburría mucho, lo pasaba mal con otra gente, se quedaba sola casi todo el tiempo y de vez en cuando bebía. Sobre todo vino que teníamos en casa. Ella dice que no tiene ningún problema pero ya hace unos quince años tuvo una caída en la calle, se dio un golpe en la cabeza y quedó inconsciente. Nos llamaron del hospital, llegué antes que mi padre y el médico me dejó entrever que la causa de la caída era el alcohol. Mi madre me hizo prometer que no le diría nada a mi padre, que había estado con unas amigas y se había tomado dos combinados, que no pasaba nada y que no había que asustar a nadie.

Desde entonces la cosa ha ido variando. Ha tenido tres accidentes más estando sola en casa, una vez pasó tres días seguidos fuera y cuando volvió no quería decir dónde había estado. Ha estado ingresada en una clínica durante tres meses, ha ido a psicólogos y a grupos de ayuda pero siempre empujada por mi padre, mi hermano y yo. Durante un tiempo parece que no bebe pero siempre recae.

Ella dice que no tiene ningún problema serio. Que controla y que puede vivir sola si mi padre quiere irse. Pero todos sabemos que no es así.

Llevamos un tiempo buscando una solución y ella ha aceptado venir a esta residencia, donde vive la hermana de una amiga suya. Se ve que ha venido varias veces y dice que aquí los residente pueden tomar vino en las comidas.

Nos ha costado mucho pero dice que aceptará venir aquí y que le controlen que sólo tome una cantidad de vino con la comida y la cena.

Mi padre, mi hermano y yo estamos dispuestos a pagar por su estancia aquí y que tengan un apoyo especial si alguna vez se pasa un poco.

Yo dudaba si tenía que explicarle lo del problema pero creo que es mejor que lo sepan. Mi madre no es violenta, se ve que cuando bebe demasiado lo que le pasa es que se queda atontada y después duerme muchas horas por lo que, incluso si algún día se descontrolase no les causaría problemas en la residencia. Lo único es que a ella no hay que hablarle de su problema, eso sí la pone nerviosa”.

Mientras escuchas a la hija te centras en que te sorprende su sinceridad. Habéis tenido casos en la residencia en que una enfermedad mental ha venido disfrazada de demencia, también habéis tenido algún caso de plaza de concierto de personas mayores que sufrían demencia provocada por el consumo de alcohol. En este caso sabes que estás ante una persona alcohólica con capacidad cognitiva mantenida, que acepta ingresar con unas condiciones pero que, sin duda, según lo que nos explica, recaerá.

Ocupar una habitación individual y poder ofrecer servicios complementarios te parece interesante desde el punto de vista comercial, cómo puede afectar al funcionamiento de la residencia el ingreso de doña Herminia te plantea algunas dudas.

¿Qué harías tú?

Autor del caso: Josep de Martí.

Profesor del:

  • Máster en Gerontología Social de la U.B.
  • Postgrado en Dirección y Gestión de Centros Residenciales y Otros Recursos Gerontológicos de la U.B.
  • Postgrado en Dirección y Gestión de Centros Gerontológicos U.A.B
  • Diploma de especialización universitaria en Gestión de centros y Servicios para personas mayores y atención a la Dependencia. Centro de Humanización de la Salud (Tres Cantos – Madrid)

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  • El secreto de Herminia

    Últimos comentarios de los lectores (3)

    270 | Rafa Gonzálbez - 05/03/2018 @ 21:36:25 (GMT)
    Aceptarla y no incorporar alcohol a sus comidas bajo ningún concepto. Tratarla aecuadamente con el tratamiento qu enos hayan remitido desde el médico de primaria que haya detectado ya tal problema.
    267 | Ana - 27/02/2018 @ 12:18:16 (GMT)
    Es un problema médico que no quiere ser reconocido ni afrontado ( característico del alcoholismo en alguna de sus fases). La abstinencia forzada sin atencion adecuada podría tener graves consecuencias para ella y sus convivientes. Salvo que la residencia sepa dar respuesta médica adecuada, o bien tenga capacidad para coordinar con los servicios médicos un problema tan específico, o bien pueda realizar una atención alternativa respetando el deseo de no inferencia de la afectada, respetando al mismo tiempo el bienestar del entornoy tendría que ser franco con la hija y denegar el ingreso.
    266 | Virginia Ceballos Sáez - 26/02/2018 @ 21:14:02 (GMT)
    Difícil situación, pero creo que lo honesto no es aceptar a Herminia sin más y con sus condiciones. Primero habría que hacer una valoración general del estado de salud, física y mental de Herminia, para conocer cuales van a ser sus necesidades médicas y emocionales reales en caso de ingreso, para poder proporcionarle lo que necesitaría, en su caso. Por otro lado así podríamos quizás estar más seguros de que realmente lo que nos cuentan sus familiares es cierto y no hay otros intereses detrás del posible ingreso de esta. En caso de existir problemas de salud para los que la residencia no esté capacitada, habría que desestimar su ingreso y derivarla a otro Centro más adecuado. Por otro lado si Herminia está dispuesta a ingresar en la residencia y conserva como se dice sus capacidades cognitivas intactas, debe aceptar antes de ingresar, las normas mínimas de buen comportamiento que se le exigirían a cualquier persona antes de ingresar y si realmente lo que tiene es un problema de alcholismo quizás la solución no está en el ingreso en nuestra residencia..

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