Grupo La Alfaguara, reconocido con el Premio Innovación Sostenible, defiende un modelo que prioriza la dignidad y las emociones sobre la tecnología, buscando crear espacios cálidos y humanos que respeten la historia de cada residente.
El reciente reconocimiento del Premio Innovación Sostenible en el Ámbito Social ha situado al Grupo La Alfaguara en el foco del sector de la atención a la dependencia. Al frente de esta organización granadina, fundada en 2008, se encuentra Álvaro Morales, gerente y cofundador de una compañía que ha apostado por expandirse manteniendo intactos sus principios fundacionales. Ante este hito, el directivo analiza la trayectoria de la entidad y defiende que es posible experimentar un crecimiento empresarial "sin perder la esencia del cuidado cercano y personalizado".
La conversación discurre sobre los complejos desafíos de la gestión gerontológica actual, donde a menudo se confunde la vanguardia con el despliegue tecnológico. Morales plantea un modelo alternativo que sitúa la dignidad y las emociones en el centro del tablero asistencial, huyendo del frío entorno médico tradicional para consolidar espacios que funcionen verdaderamente como un hogar. En este sentido, el directivo advierte de que la tecnología puede convertirse en una herramienta de gran utilidad para el día a día, "pero nunca debe sustituir la presencia humana".
A continuación, el gerente desgrana las decisiones concretas y los pequeños detalles cotidianos que permiten trasladar este planteamiento teórico a la realidad de las residencias y centros de día. A lo largo de la entrevista, Morales detalla los valores éticos que guían su liderazgo, las exigencias necesarias para conformar equipos profesionales sensibles y la estrategia de la organización para afrontar sus próximos retos de futuro tras este galardón.

- El Premio Innovación Sostenible en el Ámbito Social sitúa a Grupo La Alfaguara entre las iniciativas reconocidas por su impacto social. ¿Qué cree que ha visto el jurado en su modelo para considerarlo un ejemplo de innovación dentro del sector de la dependencia?
Creo que el jurado ha sabido ver que, para nosotros, innovar no consiste únicamente en incorporar nuevos recursos o procesos, sino en transformar la manera en que cuidamos. En Grupo La Alfaguara entendemos que la verdadera innovación en el ámbito social ocurre cuando conseguimos mejorar la vida de las personas mayores, respetando su historia, su dignidad y su autonomía.
Nuestro modelo apuesta por una sostenibilidad integral: social, humana y también medioambiental. Buscamos generar impacto positivo no solo en nuestros residentes, sino también en sus familias, en nuestros profesionales y en la comunidad que nos rodea. Si algo nos define, es haber demostrado que es posible crecer sin perder la esencia del cuidado cercano y personalizado.
- Muchas veces se habla de innovación pensando únicamente en tecnología. En el caso de Grupo La Alfaguara, ¿cómo se puede innovar poniendo a las personas y a la dignidad en el centro de la atención?
La tecnología puede ser una gran aliada, pero nunca debe sustituir lo esencial: la mirada, la escucha y la presencia humana. Para nosotros, innovar es preguntarnos constantemente cómo podemos cuidar mejor.
A veces la innovación está en algo tan sencillo como adaptar rutinas a los hábitos de una persona, respetar sus tiempos o permitir que siga tomando decisiones sobre su propia vida. La dignidad no es negociable. Una persona no deja de ser quien es por necesitar ayuda.
Cuando colocamos a la persona en el centro, dejamos de hablar de plazas o servicios y empezamos a hablar de vidas, de historias y de emociones. Ahí empieza la verdadera innovación.
- Grupo La Alfaguara nació en Granada en 2008 y ha ido creciendo en un sector especialmente complejo y exigente. ¿Qué principios fundacionales siguen intactos casi dos décadas después?
Hay principios que el tiempo no ha hecho más que reforzar: humanidad, respeto y vocación de servicio. Desde el primer día tuvimos claro que no queríamos construir simplemente residencias o centros de día; queríamos crear espacios donde las personas mayores se sintieran valoradas, escuchadas y queridas.
Seguimos creyendo firmemente en una idea sencilla pero profunda: cuidar a una persona mayor es también cuidar su historia, sus recuerdos y su legado. Ese principio continúa guiando cada decisión que tomamos.
- Cuando una familia entra por primera vez en una residencia o un centro de día de Grupo La Alfaguara, ¿qué le gusta a su gerente que perciban en los primeros cinco minutos?
Me gusta que perciban tranquilidad, calidez y verdad. Las familias suelen llegar en momentos emocionalmente difíciles, muchas veces acompañadas de culpa, incertidumbre o miedo. Por eso, en esos primeros minutos, lo más importante no es enseñar instalaciones, sino transmitir confianza.
Quiero que sientan que aquí no van a encontrar una institución fría, sino un lugar donde su ser querido será tratado con cariño, respeto y cercanía. Que perciban que aquí cuidamos personas, no expedientes.
- La atención centrada en la persona es un concepto cada vez más presente en el sector, pero a veces corre el riesgo de quedarse en un eslogan. ¿Cómo consiguen convertir esa filosofía en algo tangible en el día a día?
Se convierte en realidad cuando pasa de los discursos a los pequeños detalles cotidianos. En nuestro día a día eso significa conocer a cada residente más allá de su historia clínica: saber qué le gusta desayunar, qué música le emociona, qué rutina ha tenido toda su vida o qué necesita para sentirse seguro.
La atención centrada en la persona implica personalizar, flexibilizar y escuchar. No tratamos de adaptar a la persona al centro; adaptamos el centro a la persona. Esa diferencia cambia por completo la experiencia del cuidado.
- Las organizaciones suelen parecerse mucho a quienes las lideran. Como cofundador y gerente, ¿qué valores personales intenta trasladar a la cultura de Grupo La Alfaguara?
Intento trasladar tres valores fundamentales: empatía, coherencia y compromiso. La empatía porque en este sector es imprescindible ponerse en el lugar del otro: del residente, de su familia y también del profesional que cuida cada día. La coherencia porque el liderazgo no se ejerce desde el discurso, sino desde el ejemplo. Y el compromiso porque trabajar con personas vulnerables exige responsabilidad y una profunda conciencia ética.
También intento que nunca olvidemos algo esencial: detrás de cada decisión empresarial hay personas a las que afectamos directamente.
- Detrás de un modelo asistencial exitoso hay profesionales que lo hacen posible. ¿Cómo se construye un equipo capaz de combinar calidad asistencial, cercanía y trato humano?
Primero, entendiendo que el conocimiento técnico es imprescindible, pero no suficiente. Buscamos profesionales con preparación, sí, pero también con sensibilidad, vocación y capacidad de cuidar desde el respeto. El factor humano marca la diferencia.
Además, un equipo cuida mejor cuando también se siente cuidado. Por eso trabajamos para generar entornos laborales basados en la confianza, la formación continua y el reconocimiento. Cuando un profesional se siente valorado, esa calidad humana termina llegando al residente.

Álvaro Morales y Antonio González, socios fundadores de Grupo La Alfaguara.
- Cada vez se habla más de que una residencia debe sentirse como un hogar y no como una institución. ¿Qué decisiones concretas han tomado para acercarse a ese modelo más humano?
Humanizar una residencia implica revisar muchas decisiones que tradicionalmente se han dado por hechas. Hemos trabajado en crear espacios más cálidos y familiares, reducir barreras físicas y emocionales, flexibilizar rutinas y fomentar la participación activa de residentes y familias.
Pero, sobre todo, hemos entendido que un hogar no lo construyen solo las paredes. Lo construyen los vínculos, la sensación de pertenencia y el sentirse respetado. Nuestro objetivo es que cada persona sienta que sigue viviendo su vida, simplemente con el apoyo que necesita.
- Recibir un reconocimiento como este puede ser un punto de llegada, pero también un punto de partida. Después de este premio, ¿qué nuevos retos o sueños tiene Grupo La Alfaguara?
Este premio lo vivimos con gratitud, pero también con responsabilidad. Más que verlo como una meta, lo sentimos como una invitación a seguir avanzando. Nuestro gran reto es continuar liderando un modelo de atención cada vez más humano, innovador y sostenible.
Nuestro sueño sigue siendo el mismo que al principio, aunque ahora con más experiencia y más capacidad de impacto: dignificar el envejecimiento y contribuir a que cada persona mayor pueda vivir esta etapa con bienestar, respeto y sentido.
Si conseguimos eso, sentiremos que nuestro trabajo realmente ha merecido la pena.