La cama y el colchón forman un binomio inseparable. Solo cuando estos elementos trabajan de manera coordinada es posible ofrecer una superficie de descanso capaz de adaptarse a las características físicas, el nivel de movilidad y las necesidades específicas de cada usuario, reduciendo los factores que favorecen la aparición de lesiones cutáneas.
Comprendiendo esta realidad, Pardo ha evolucionado el concepto del cuidado.
Cada tipo de usuario necesita una solución diferente
El rango de edad, el peso, la capacidad de movimiento, las patologías asociadas o el tiempo de permanencia en cama condicionan el riesgo de desarrollar UPPs. Por ello, los equipos de descanso deben diseñarse desde una perspectiva personalizada, permitiendo que tanto la estructura de la cama como la superficie de apoyo respondan de forma conjunta a cada situación.
La clave está en entender el conjunto como un sistema dinámico. Mientras la cama facilita los cambios posturales y minimiza determinadas fuerzas mecánicas, el colchón se encarga de gestionar la distribución de presiones y proteger los tejidos más vulnerables.

El papel de la cama: movilidad y reducción de fuerzas lesivas
Las camas asistenciales actuales han evolucionado mucho más allá de su función básica de soporte. Hoy son herramientas activas en la prevención de complicaciones derivadas de la falta de movilidad.
Entre las prestaciones más relevantes destacan los sistemas de articulación diseñados para reducir la fricción y el cizallamiento, dos de los principales desencadenantes de las úlceras por presión. Tecnologías como la doble autorregresión permiten que los diferentes planos de la cama se desplacen de forma sincronizada durante la articulación, reduciendo la presión ejercida sobre la zona sacra y aumentando el confort del usuario.
Del mismo modo, la posibilidad de mantener posiciones terapéuticas seguras, como la Semi-Fowler a 30 grados, contribuye a disminuir la presión sobre determinadas áreas anatómicas sin comprometer otras funciones esenciales como la respiración o la alimentación.
La capacidad de acompañar los movimientos naturales del cuerpo evita desplazamientos involuntarios hacia los pies de la cama y reduce significativamente las fuerzas que actúan sobre la piel y los tejidos profundos.
El colchón: adaptación y protección continua
Si la cama favorece el posicionamiento adecuado, el colchón es el encargado de gestionar el contacto directo con el usuario durante las 24 horas del día.
La prevención eficaz de las UPP requiere superficies capaces de redistribuir las cargas de manera homogénea, evitando puntos de presión excesiva en prominencias óseas como sacro, talones o caderas. Para ello, los colchones incorporan materiales técnicos que combinan soporte y adaptabilidad, permitiendo una inmersión controlada del cuerpo y una mejor dispersión de las fuerzas.
Las espumas viscoelásticas de última generación ofrecen una adaptación progresiva a la morfología y temperatura corporal del usuario, favoreciendo una sensación de alivio y reduciendo las concentraciones de presión en zonas críticas.
Además, aspectos como la ventilación interna del núcleo y el uso de fundas bielásticas contribuyen a controlar la humedad y la temperatura, factores que también influyen directamente en la integridad de la piel. La gestión del microclima se convierte así en un complemento indispensable para minimizar el riesgo de lesiones.
Asimismo, determinados modelos de colchón incorporan diseños específicos para la descarga de presión en los talones, una de las áreas más vulnerables en pacientes con movilidad limitada.

La importancia de trabajar como un único sistema
La verdadera eficacia aparece cuando cama y colchón se diseñan para funcionar conjuntamente. Una cama avanzada pierde parte de su potencial si se combina con una superficie de apoyo inadecuada. Del mismo modo, un colchón de altas prestaciones no puede ofrecer todos sus beneficios si la estructura que lo soporta genera desplazamientos o fuerzas perjudiciales para el usuario.
Por este motivo, la oferta actual de Pardo para el sector sociosanitario apuesta por soluciones integrales en las que ambos elementos se complementan y actúan de forma coordinada. El objetivo no es únicamente mejorar el descanso, sino crear un entorno terapéutico capaz de adaptarse a las necesidades cambiantes de cada persona.
Hacia un cuidado cada vez más personalizado
La evolución tecnológica está impulsando una nueva generación de sistemas de descanso orientados a la monitorización y personalización de los cuidados. La integración de sensores, sistemas inteligentes y herramientas de análisis permitirá anticipar riesgos y adaptar las condiciones de descanso en tiempo real.
En este contexto, el binomio cama-colchón seguirá siendo la base sobre la que construir una atención más segura, eficiente y centrada en las personas. Porque la verdadera esencia del cuidado reside en ofrecer soluciones que se adapten a las necesidades de los usuarios, favoreciendo su bienestar continuo.

Industrias Hidráulicas Pardo, empresa con más de 60 años de trayectoria forma parte de Grupo Pikolin, estableciéndose como una de las compañías líderes en la fabricación de soluciones de descanso articulado y equipamiento hospitalario y sociosanitario, así como proveedor de las más modernas soluciones en habitaciones inteligentes e integrales para hospitales y centros asistenciales. En su amplia gama de productos, se incluye mobiliario y somieres adaptados también al canal hotelero y residencial.
En sus instalaciones de 30.000m2, ubicadas en la localidad zaragozana de La Muela, desarrolla sus tres líneas de negocio: 'Hospitalaria', 'Asistencial' y 'Hogar'.