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Residencias Bouco refuerza su estrategia contra la soledad no deseada con apoyo psicológico, voluntariado y proyectos intergeneracionales

Residencias de mayores, una red de apoyo y cohesión frente a la soledad y el aislamiento.
Residencias de mayores, una red de apoyo y cohesión frente a la soledad y el aislamiento. (Foto: emeis)
Por Dependencia.info
jueves 26 de febrero de 2026, 15:48h

Las profesionales de distintos centros advierten de que la soledad en mayores puede derivar en depresión, ansiedad o deterioro cognitivo. En España, afecta al 14,5% de las personas entre 65 y 74 años y alcanza el 20% a partir de esa edad.

“La soledad en las personas mayores no siempre significa estar físicamente solo, sino sentirse desconectado o poco comprendido”. Así lo explica la psicóloga Belén Macías, que desarrolla su labor en la residencia Bouco Córdoba Centro, donde trabaja para ayudar a los residentes a afrontar esta emoción, vivida desde la experiencia subjetiva y con consecuencias tanto en la salud mental como en la física.

En la misma línea se pronuncia su compañera Carla Ruiz, psicóloga en el centro de Bouco en Valdemarín (Madrid): “la soledad puede influir en los mayores a la hora de desarrollar sintomatología depresiva o ansiosa, así como en un mayor deterioro cognitivo”.

La presencia de psicólogos en residencias de mayores evidencia la relevancia social de esta problemática. El Consejo de Ministros aprobó el martes 24 de febrero el primer Marco Estratégico Estatal de Soledades. Aunque la soledad no deseada afecta a diferentes franjas de edad, su incidencia es significativa entre las personas mayores: alcanza al 14,5% en el grupo de entre 65 y 74 años. A partir de esa edad, el porcentaje se eleva hasta el 20% y, según el último informe del Observatorio Estatal de la Soledad no Deseada (SoledadES), “suele ser más intensa y persistente, vinculada a pérdidas familiares, limitaciones físicas y dificultad para crear nuevos vínculos”.

Integración, socialización y bienestar integral

Frente a estos tres factores —pérdidas familiares, limitaciones físicas y dificultad para generar nuevas relaciones—, los profesionales de residencias y centros de mayores orientan gran parte de sus dinámicas y terapias hacia la integración de la persona en su entorno y el refuerzo de su socialización.

Más allá de la atención a las necesidades básicas, explica Belén Macías, “se promueve la creación de vínculos significativos mediante actividades grupales, celebraciones, talleres cognitivos y espacios que fomentan la interacción diaria”.

Las actividades grupales actúan como punto de partida para la generación de lazos entre residentes. Talleres, juegos, ejercicio físico y excursiones permiten compartir horarios, rutinas y objetivos comunes. Un ejemplo son los paseos mensuales por la playa organizados en Bouco Puerto Banús, en Marbella, donde los mayores realizan actividad física o comparten un refresco. A estas salidas, según destaca la terapeuta ocupacional Teresa Ávila, se incorporan cada vez más familiares y voluntarios.

El voluntariado como aliado frente al aislamiento

El voluntariado constituye otro pilar en la lucha contra la soledad. En Bouco Puerto Banús, cada miércoles se recibe a voluntarios de Age Concern, que comparten el té y conversaciones en inglés con los residentes. Esta iniciativa, “que persigue crear distintos debates y en diferentes idiomas, ha logrado crear una cohesión grupal muy interesante”.

En Bouco Lugo, el acompañamiento frente al aislamiento se articula a través del proyecto intergeneracional Conexiones en UPAD, desarrollado con alumnos de sexto de primaria del Colegio Cervantes. La animadora sociocultural Marta Alonso explica que la iniciativa, basada en la comunicación entre cerebro y corazón, aborda el cuidado de personas usuarias de Unidades de atención a personas con Alzheimer y otras demencias desde una perspectiva integral, “ofreciendo un entorno emocionalmente positivo, reduciendo el estrés, brindando apoyo social y emocional para combatir la soledad”.

Asimismo, los centros emeis colaboran con la asociación “Adopta un abuelo”. Gracias a este programa, residentes de centros como Bouco León, Bouco Ciutat Diagonal (Barcelona) o Bouco Madrid Valdemarín —especialmente aquellos sin lazos familiares o en situación de mayor aislamiento— reciben la visita de voluntarios con quienes compartir conversación, paseos y tiempo, en definitiva, espacios que restan peso a la soledad.

Duelo, añoranza y brecha digital

La añoranza del pasado y el duelo por la pérdida de seres queridos son factores que pueden intensificar la sensación de soledad en personas mayores, especialmente cuando sienten que habitan un tiempo que ya no les pertenece. Estos estados, asociados a la melancolía y la tristeza, pueden agravarse ante el desconocimiento de nuevas realidades como la digital, donde hoy se sustentan muchas relaciones sociales.

Para hacer frente a esta situación, los centros desarrollan talleres y actividades orientadas a la conexión digital, incluyendo videoconferencias, mensajería móvil, redes sociales o herramientas de inteligencia artificial.

El arte y la cultura también se emplean como vías de conexión entre pasado y presente, especialmente en personas con deterioro cognitivo vinculado a la edad. En Bouco Cartagena se organizan actos en el marco del proyecto Intervención Comunitaria Interregional, mientras que en Bouco Madrid Aravaca los familiares imparten talleres de lectura destinados a estimular recuerdos y emociones positivas.

Centros de día, recurso en crecimiento

En España, más de dos millones de personas mayores de 65 años viven solas y, según Cruz Roja, han sido identificadas como vulnerables frente a la soledad no deseada y el aislamiento. En este contexto, los centros de día —3.463 en el conjunto del país— se han consolidado como un recurso cada vez más necesario para ofrecer apoyo y acompañamiento a este colectivo.

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