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Prohibición de visitas para Doña Clara

Por Josep de Martí
Prohibición de visitas en una residencia.
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Prohibición de visitas en una residencia. (Foto: IA)

En la residencia Las Marismas, donde ejerces como directora, te encuentras ante un dilema que pone a prueba tu juicio profesional, ético y emocional. La residencia, conocida por su ambiente cálido y su enfoque centrado en la persona, enfrenta ahora una situación compleja que involucra a una de sus residentes, Doña Clara, una mujer con una ligera demencia que, a pesar de su condición, disfruta de cierta independencia y toma sus propias decisiones en la medida de lo posible.

Doña Clara tiene una amiga, Marisol, que la visita regularmente. Estas visitas son para Doña Clara momentos de alegría y conexión con el mundo exterior, un soplo de aire fresco en su rutina diaria. Sin embargo, la situación toma un giro inesperado cuando el hijo de Doña Clara se acerca a ti con una petición contundente: exige que prohíbas las visitas de Marisol, argumentando que esta amiga ha estado recibiendo pequeñas cantidades de dinero y obsequios de parte de su madre.

Aunque no existe ninguna evidencia de que Marisol haya coaccionado o influenciado de manera negativa a Doña Clara, el hijo expresa su preocupación por lo que considera un aprovechamiento de la vulnerabilidad de su madre.

La preocupación del hijo se intensifica hasta el punto de amenazar con trasladar a Doña Clara a otra residencia si no se atiende su demanda. Esta situación te coloca en una encrucijada: por un lado, el deseo de proteger a Doña Clara y asegurar su bienestar y, por otro, el respeto a su autonomía y derecho a mantener relaciones personales según su voluntad, a pesar de su demencia.

Además, la situación plantea desafíos legales y éticos significativos. Legalmente, la residencia debe garantizar la seguridad y el bienestar de todos sus residentes, pero también debe respetar sus derechos individuales, incluida la libertad para interactuar socialmente. Te planteas si sería necesario hacer alguna comunicación al juzgado o a Fiscalía. Éticamente, la decisión involucra considerar qué es lo mejor para Doña Clara, ponderando su felicidad y sus deseos frente a las preocupaciones de su familia.

A nivel personal, te encuentras dividida. Entiendes la preocupación del hijo de Doña Clara, quien, movido por el amor y la protección hacia su madre, busca resguardarla de cualquier posible daño. Sin embargo, también eres testigo de cómo las visitas de Marisol iluminan los días de Doña Clara, aportándole momentos de felicidad genuina.

Ahora, mientras reflexionas sobre el mejor curso de acción, te preguntas cómo equilibrar estos factores complejos. ¿Deberías ceder a la demanda del hijo por precaución, sacrificando posiblemente la voluntad y la felicidad de Doña Clara? ¿O deberías defender el derecho de Doña Clara a disfrutar de sus relaciones personales, arriesgándote a perder a una residente si su hijo decide trasladarla?

El desafío te invita a una profunda reflexión sobre los principios que guían tu trabajo y la misión de la residencia Las Marismas. Te preguntas cómo puedes actuar de manera que respetes la autonomía de Doña Clara, protejas su bienestar y manejes las preocupaciones de su familia, todo dentro del marco legal y ético que rige tu profesión. Sin olvidar que la residencia las Marismas pertenece a una empresa por lo que, parte de tu trabajo es intentar que los residentes se queden en la residencia.

Si estás leyendo este caso práctico y te pones en la situación de la directora de la residencia, ¿qué harías tú, teniendo en cuenta lo ético, legal y tus sentimientos personales?

Autor del texto Josep de Martí Vallés. Jurista y Gerontólogo. Fundador de Inforesidencias.

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En la redacción del caso se ha usado como apoyo Chat-gpt

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