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Arquitectura y Residencias: Una residencia distinta

Por Dependencia.info
martes 08 de junio de 2021, 21:45h

Un proyecto arquitectónico de una residencia de ancianos en la comunidad de Castilla y León mostraba el cambio de tipología de un centro geriátrico tradicional. Aunque finalmente no se ha llevado a cabo, reproducimos la propuesta por su interés y originalidad:

"Cuando pensamos en una residencia de ancianos la primera imagen que nos imaginamos es un edificio de 4-5 plantas con balcones y ventanas; este proyecto pretende modificar esta concepción para no reconocer estos centros como hoteles con largos pasillos y ascensores, sino proponer un cambio formal que pasa por la creación de pequeñas casascon jardines y calles que imitan un pequeño pueblo.

La intención es generar unidades de convivencia dentro de pequeñas casas, que junto a jardines colindantes den a los usuarios la sensación de seguir viviendo en un hogar. Dentro de cada vivienda se distribuyen 4 habitaciones independientes, cada una con un espacio de cocina y baño privado. En el centro de las mismas, existe un espacio de relación que se entiende como una extensión del espacio más íntimo.

Uno de los elementos de mayor relevancia es la presencia de naturaleza y jardines, que están en constante contacto con los ancianos. El interior de las viviendas se articula mediante grandes ventanales que pretenden que la luz natural sea el material principal de diseño, y consigan cohesionar el espacio interior y exterior. La cubierta inclinada a dos aguas es un paralelismo con las viviendas tradicionales de esta zona, aunque renovando su aspecto con unas líneas blancas que generan una volumetría limpia y transparente.

Una de las tendencias en la forma de gestión de estos centros es procurar dar una mayor independencia a los ancianos y que estos puedan seguir tomando decisiones sobre su vida. Ante este argumento, creemos que la construcción en vertical de grandes edificios con habitaciones iguales es contraproducente, y extender la construcción en un eje horizontal con espacios verdes y pequeñas viviendas es clave para que el residente siga sintiendo que vive en su casa, junto a unos vecinos.

El proyecto quiere generar un lugar que imite un pueblo en forma, pero una residencia en fondo. Los espacios intermedios de relación son cruciales para fomentar esa independencia y bienestar: estos espacios generan situaciones importantes para el residente, como poder salir a pasear por la calle, poder regar las plantas que plantó, poder conversar con el vecino de la casa de enfrente…

Sin embargo, el interior de la vivienda sigue satisfaciendo las necesidades de los residentes, ya que se han pensado como espacios con mucha privacidad, con habitaciones completas individuales, y en el centro, una sala con una cocina común, una mesa donde comer y unos sofás para ver la tele con las personas que habitan esa vivienda. Esas personas, junto con los trabajadores que atienden esa vivienda, constituyen el círculo más íntimo del residente. Las personas de las viviendas colindantes son para el residente “vecinos y amigos”, y las de las viviendas más lejanas, son otros “habitantes del pueblo”.

Como refleja el argumento, el diseño tiene como origen conseguir lograr una vida alejada de horarios fijos, lugares fríos y falta de privacidad, para lograr una residencia que centre la atención en la persona. Consideramos que el futuro del sector y de la arquitectura geriátrica debe estar enfocada a la humanización de estos centros, que no deberían nunca imitar un hospital ni un hotel, sino un hogar en el que todos quisiésemos vivir.

Junto con esta estructura de pequeñas casitas, en la entrada del centro, se ubica un edificio de 4 plantas en el que no vive ningún residente, este espacio está destinado a los centros comunes de la residencia. Dispone de una gran cocina donde se distribuye la comida a las casas, de una cafetería, de una gran biblioteca, peluquería, gimnasio,unas salas de actividades y una sala de cine. Estos servicios son muy importantes para el buen funcionamiento del centro.

Otro de los elementos interesantes es la libertad que disponen los residentes y sus familias, estas no tienen horarios de visita, sino que pueden entrar con su vehículo privado, previa autorización en el acceso, y aparcar delante de la vivienda que quieran visitar, muchas de las habitaciones tienen una entrada independiente, por lo que la persona mayor siente que recibe visitas en su propia casa, un espacio en el que pueden comer juntos y disfrutar del entorno del centro.

Consideramos que el diseño de los nuevos centros debe responder no solo a la funcionalidad de los residentes, sino también al bienestar de los mismos, pensando en todas aquellas sensaciones y situaciones que creemos que nos harían feliz dentro de una residencia; esta forma de vida y felicidad que deseamos en los ancianos constituye la cimentación de esta obra y la estructura más importante de este diseño".

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