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EL VII CONVENIO COLECTIVO DE LA DEPENDENCIA ES LEGAL

El Tribunal Supremo ratifica: las gerocultoras pueden hacer labores de limpieza

Campaña de UGT contra el VII Convenio colectivo de la Dependencia.
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Campaña de UGT contra el VII Convenio colectivo de la Dependencia. (Foto: UGT)
Por Dependencia.info
miércoles 16 de diciembre de 2020, 16:42h
Un tema recurrente en la relación entre empresa y trabajadores de residencias de mayores, sobre todo planteado por parte del sindicato UGT, es si el personal que tiene la categoría de gerocultor/a puede, en determinadas circunstancias, llevar a cabo servicios de limpieza. El convenio vigente permite esa compatibilidad.
UGT ha planteado en diferentes instancias que esa parte del convenio era ilegal, hasta llegar al Tribunal Supremo que ha dictado la sentencia 1024/2020 poniendo fin al problema al confirmar la validez de una sentencia anterior de la Audiencia Nacional que dictaminó en el mismo sentido. O sea, que no es ilegal que el convenio establezca que las gerocultoras en determinadas circunstancias pueden también hacer labores de limpieza.
La Sentencia del Tribunal Supremo plantea argumentos coincidentes con los de una sentencia anterior de la Audiencia Nacional, en la que ya se establecía que las tareas del personal Gerocultor que recoge el artículo 17 del convenio establecen como función principal la de asistir y cuidar a las personas usuarias en las actividades de la vida diaria que no puedan realizar por sí solas y efectuar aquellas realizaciones profesionales encaminadas a su atención personal y su entorno.
En este sentido, considera que, cuando en la prestación del servicio "existan circunstancias que así lo requieran” puedan “realizar la limpieza e higiene de utensilios, ropa, estancias", y siempre y cuando ello “en ningún caso suponga la sustitución del personal contratado específicamente para la limpieza habitual "no puede considerarse una función que comporte la anulación del precepto convencional para invadir funciones propias de la categoría del personal de limpieza, lavandería y planchado. Concluye pues que sería una función accidental y mínima, relacionada en todo caso con la función principal de las gerocultoras.
La sentencia deja claro que el convenio actual es legal. Ahora habrá que ver qué se negocia en el próximo.

Antonio Molina Schmid (LARES)

Nos acaba de ser notificada la Sentencia 1024/2020, de 24 de noviembre, de la Sala de lo Social del Tribunal Supremo, que os adjunto, confirmando la plena validez del art. 17 del VII Convenio Colectivo Marco Estatal de Servicios de Atención a las Personas Dependientes y Desarrollo de la Promoción de la Autonomía Personal, artículo dedicado a la regulación de las funciones profesionales.

Se trata de una sentencia muy importante para las residencias de mayores, porque despeja definitivamente las dudas que se habían generado desde el ámbito sindical en relación con la posibilidad de que personal gerocultor pueda asumir algunas funciones de limpieza. Además, se trata de una sentencia muy didáctica, de la que ha sido ponente el magistrado (y catedrático de Derecho del Trabajo), Antonio V. Sempere Navarro.

Como probablemente recordaréis –a pesar de que el juicio de instancia ante la Sala de lo Social de la Audiencia Nacional se celebró hace ya dos años–, este proceso comenzó por una impugnación de convenio colectivo que presentó el sindicato UGT, demandando a todas las entidades firmantes del VII Convenio Colectivo Marco Estatal: LARES, AESTE, FED y CC.OO.

En su momento, la Audiencia Nacional, a través de su Sentencia 1/2019, de 21 de enero, ya rechazó contundentemente la pretensión de UGT, afirmando que no implicaba ilegalidad alguna el que el art. 17 previese algunas funciones de limpieza para el personal gerocultor.

Pero como el sindicato UGT, disconforme con la sentencia de la Audiencia Nacional, recurrió en casación ante el Tribunal Supremo, hemos tenido que esperar hasta ahora, para tener una solución definitiva del caso.

Tal y como expresa la sentencia del Tribunal Supremo, "de las veintitrés funciones de los gerocultores que recoge el art. 17 del convenio, reproducidas en el Fundamento Primero, aquí solo se [cuestionó] un concreto pasaje, conforme al cual 'sin que en ningún caso suponga la sustitución del personal contratado específicamente para la limpieza habitual, podrá realizar la limpieza e higiene de utensilios, ropa y estancias, cuando en el servicio existan circunstancias que así lo requieran' (fundamento de derecho cuarto).

Además de las consideraciones jurídicas sobre la diferencia entre normas formativas y sobre cualificación y normas reguladoras de un ejercicio profesional, que, desde el punto de vista técnico, ya justifican entera y suficientemente la decisión judicial, la Sentencia del Tribunal Supremo, al confirmar íntegramente el contenido del pronunciamiento recurrido, también ha servido para reforzar los nuevos planteamientos en materia de servicios sociales para personas mayores, en especial, el Modelo de Atención Centrada en la Persona, ACP. Tal y como ya os comenté en su momento, dentro del fundamento de derecho segundo de la sentencia de la Audiencia Nacional, se afirmó que "estamos ante un cambio de cultura en la atención a personas mayores mediante las 'unidades de convivencia' en las que la forma de abordar las situaciones como las competencias y funciones/responsabilidades de los profesionales, y no sólo los de atención directa, deben variar para conseguir un modelo de atención personal". Aunque es cierto que esta afirmación se recogió como alegación de LARES, parece significativo que se recogiese entre los fundamentos de derecho, y que la sentencia de instancia no la negase ni la pusiera en duda. Además, como también os apunté en su día, demostrando que la magistrada ponente de la sentencia de la Audiencia Nacional, Emilia Ruiz-Jarabo Quemada, se interesó por el material aportado en juicio, en la sentencia de la Audiencia Nacional se fue más allá de lo planteado durante la vista oral, en la que sólo se pudo hablar del personal de atención directa. De este modo, la ACP hizo su posiblemente primera aparición en doctrina judicial social –al menos, en el ámbito de un órgano del máximo rango–, y ahora esta aparición ha sido confirmada por el mismo Tribunal Supremo.

Además, ahora, la sentencia del Tribunal Supremo, también ha dedicado una pequeña mención propia a la ACP, cuando, al describir la impugnación del recurso de casación que, dentro del procedimiento de casación, presento LARES, recoge, sin contradecirnos, que LARES ha defendido que "la solución convencional [la que se regula en el convenio colectivo impugnado] es coherente tanto con el modelo asistencial 'Atención Centrada en la Persona' cuanto en la organización de los pequeños centros" (fundamento de derecho cuarto).

Para LARES, como ya os expliqué hace casi dos años, cuando se nos notificó la sentencia de la Audiencia Nacional, no es lo mismo defender que el personal gerocultor pueda realizar funciones de limpieza por meros intereses económicos empresariales y con desprecio de la dignidad del trabajador, que es la triste explicación que ofreció el abogado sindical durante la vista oral, que defender la posible asignación de estas tareas como consecuencia del nuevo modelo asistencial que, poco a poco, se está extendiendo entre las residencias para personas mayores. Esto es, en la medida en la que, en España, al igual que en el resto de Europa, se está difundiendo el modelo de Atención Centrada en la Persona (ACP) y que se está comenzando a trabajar con pequeñas unidades de convivencia, deja de ser razonable que el personal siempre deba estar especializado en un sólo tipo de funciones. Cuando unos pocos profesionales atienden a unos pocos residentes, simplemente no resulta posible ni conveniente la diferenciación estricta entre funciones. Precisamente, según se explicó durante la vista oral ante la Audiencia Nacional, esta es la consecuencia laboral que tiene el pasar del tradicional modelo institucional-sanitario, del que venimos, a la ACP, que puede que constituya el futuro. Por ello, aunque, en un gran hospital o centro sanitario, sí pueda resultar razonable una mayor especialización y que los auxiliares de enfermería no realicen ninguna tarea de limpieza, parece que carece de sentido que estos planteamientos sanitarios clásicos se defiendan de la misma forma en residencias pequeñas –de cualquier tipo– o en residencias grandes que trabajen con el modelo ACP.
Por todo ello, parece que podemos decir que esta sentencia del Tribunal Supremo que aquí os remito, constituye un pronunciamiento en la línea de los mejores intereses del sector de la acción social con personal mayores. Un abrazo.
Antonio Molina Schmid es abogado, responsable del Área Jurídica de la Federación Lares

Alberto Echevarría (FED)

Una buena noticia. Por otra parte, lo esperable porque lo que estaba intentando impugnar UGT no lo veíamos razonable en ningún sentido y así lo vio la sentencia de la Audiencia Nacinal en su momento y ahora lo que viene a hacer el Tribuna Supremo es confirmar lo que ya habíamos dicho.

En definitiva, UGT pretende vaciar de competencias las funciones de la gerocultora. Está confundiendo lo que es una habilitación profesional, como es el certificado de profesionalidad, con lo que realmente son las tareas que debe realizar una gerocultora. Dentro de éstas, no cabe ninguna duda de que la tarea principal es ayudar en el cuidado de las actividades básicas de la vida diaria de las personas, pero dentro de estas actividades, igual que nosotros realizamos cuando estamos en nuestras casas las actividades de limpieza, la gerocultora que está para ayudar a estas personas que no pueden realizarlo por si mismos ¿por qué no pueden ayudar en estas tareas de limpieza?

Además, lo que no se cuestiona para las auxiliares de ayuda a domicilio, que va a las casas de las personas que lo necesitan a realizar esas funciones, ¿por qué se cuestiona en la gerocultora que está en instituciones? Y todo esto, sin que suponga que no tenga que haber personal de limpieza. Lo dicen las propias funciones de la gerocultora: ayudarán y colaborarán en éstas sin que suponga en ningún caso la sustitución del personal de limpieza.

Claro que tiene que haber personal de limpieza para las tareas específicas de limpieza, pero si en un momento dado hay que recoger algo que se le ha derramado a la persona mayor, la gerocultora no tiene que llamar al personal de limpieza, lo hace como lo haría cualquiera en su propia casa, que al fin y al cabo es para lo que está, para ayudar en las actividades básicas de la vida diaria de las personas. No entendimos nunca la postura de UGT. Creemos que es más una postura de filosofía sindical, pero vaciando de contenido lo que son esas funciones.

Así, ¿valoración? Contentos. No esperábamos otra cosa. La sentencia que venía de la Audiencia Nacional ya lo dejaba meridianamente claro. Ya lo habían puesto antes ante la Dirección General de Trabajo para que no se publicara el Convenio y les quitaron la razón ahí, la quitaron en la Audiencia Nacional y se la quitan ahora en el Tribunal Supremo. Contentos porque al fin y al cabo sigue manteniendo la gerocultora lo que es su carácter, que es ser cuidador de la persona mayor en todos los ámbitos de su vida.

José Alberto Echevarría es secretario general de la Federación Empresarial de la Dependencia (FED)

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