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Cómo afrontar un requerimiento de Fiscalía, por Jaime Fernández-Martos

Por Jaime Fernández-Martos
viernes 12 de junio de 2020, 15:55h
Jaime Fernández-Martos Montero, socio FML Abogados
Jaime Fernández-Martos Montero, socio FML Abogados (Foto: FML Abogados)

Una vez va amainando la tormenta perfecta que ha asolado tantas residencias de mayores en España en los últimos tres meses, asoma en el horizonte el tiempo de las responsabilidades.

Los medios de comunicación ya recogen desde hace tiempo la existencia de diversas diligencias de investigación de la Fiscalía en varios lugares de
nuestra geografía. Además, el letal efecto de la pandemia en los centros de mayores está provocando agrias disputas políticas, en las que unos y otros se echan la culpa de lo sucedido, en duros debates parlamentarios y altisonantes declaraciones públicas. Por desgracia, intuyo que de todo ello saldrán perjudicadas las residencias, que serán objeto –ya lo están siendo, según mi experiencia- de fuertes expedientes de inspección administrativa.

Por supuesto, ya se están constituyendo plataformas de afectados particulares que ante la difícil prosperabilidad de las reclamaciones a las Administraciones Públicas, no sería extraño que volvieran sus ojos hacia las residencias en sí. De ello nos ocuparemos en otro momento.

Volviendo al objeto del expediente, recordar que desde lo público, las residencias podrán ser objeto de diligencias de investigación de Fiscalía (preprocesales, civiles o penales), directamente o con la colaboración de la Guardia Civil; o bien expedientes administrativos derivados de inspección
o denuncia.

Podemos estar acostumbrados a recibir un requerimiento de la administración, aunque quizá no tanto el recibir uno de la Fiscalía o la Guardia Civil, lo que puede generar una cierta inquietud en los directores o titulares de las Residencias. Y más después de la batalla librada contra el COVID19. Ya estamos con las fuerzas al límite y una notificación de esta naturaleza puede ser la puntilla... por eso lo primero y principal, mantener la serenidad. Soy testigo del ingente trabajo desarrollado en los centros, y estas investigaciones no serán ajenas a la situación extraordinaria vivida, que han forzado a los centros muy por encima de lo legalmente exigible.

Por ello, y más teniendo en cuenta la naturaleza restrictiva de la actuación penal, entiendo que las diligencias que avanzarán, serán las que detecten
graves negligencias. Que no dudo que las habrá, pero no son la generalidad.

Una vez se reciban estas diligencias, hemos de tener claro en qué aspectos se centrarán de modo prioritario. Y según mi experiencia, las mismas se
pondrán el foco en:

- El cumplimiento de las normas emanadas de la autoridad sanitaria, especialmente las Ordenes del Ministerio de Sanidad del 19 y 23 de marzo de 2020. En particular la existencia de Plan de Contingencia, la ejecución de las medidas de aislamiento y sectorización de residentes, así como el seguimiento de los protocolos asistenciales y de higiene.

- La dotación y entrega de equipos de protección, y medios empleados para su obtención.

- La existencia de personal suficiente en el centro, sobre todo en lo referente a la cobertura de bajas, personal solicitado a las Administraciones.
- Por supuesto incidencia del COVID-19 en el centro (afectados, fallecidos).

- Atención prestada a las familias de los residentes. Es decir, la Fiscalía, y la misma Administración, no va a preguntar por nada que no sea lo que muchas residencias han hecho. Aquellas que, en feliz expresión de Josep de Martí, hayan construido su armadura de papel, podrán responder con solvencia a estos requerimientos: Plan de Contingencia, protocolos y medidas preventivas implantadas, actas de reuniones de los equipos técnicos, registro de compra y entrega de EPIs, formación impartida, sectorización y sus actualizaciones, comunicaciones con las diversas Administraciones, tareas de higiene y desinfección, etc.

Aquellas que no lo tengan todo tan documentado –las urgencias de la atención a las personas pueden habernos llevado a esta situación–deberán reconstruir y hacer memoria del trabajo realizado, y mi recomendación es que dediquen cuanto antes un tiempo a esto, pues la memoria flaquea y cuanto más tiempo pase, más detalles se olvidan. Es importante que luzca el trabajo desarrollado.

Las residencias han luchado duro en una batalla que quizá no pudimos u supimos prever; que no pase por segunda vez.

Jaime Fernández-Martos Montero
Socio FML Abogados
Abogado especializado en el sector sociosanitario

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