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¿Desnutrición en residencias?

¿Desnutrición en residencias?

jueves 02 de noviembre de 2017, 00:35h

A veces creo que hay unas noticias que los medios guardan en un cajón para ir sacando cada cierto tiempo, retocarlas y difundirlas “otra vez”.

En esta época, una de esas noticias es la del cambio horario. Todos los medios nos ofrecen un “refrito” de cosas que hemos leído en años anteriores y nos hablan de gente que “sufre mucho” ese cambio, sobre todo los mayores.

Hace unos días me ha llegado otra de esas noticias intermitentes que me ha hecho torcer el gesto: según ha comunicado la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología, y han difundido varios medios, "La incidencia de la desnutrición en los hospitales es del 40 por ciento y en las residencias de mayores supera el 50 por ciento". Si lees más a fondo ves que lo que hace el periodista es recoger lo que ha dicho una especialista en unas jornadas.

Cabría esperar que tras un titular tan llamativo hubiera alguna explicación más detallada o alguna indicación de preocupación, pero no es así. En la noticia se nos habla de la necesidad de seguir una dieta equilibrada y de dar importancia a la nutrición, pero sin volver al detalle del porcentaje.

Si tuviese a un ser querido en una residencia me preocuparía mucho pensar que tiene un 50 por ciento de posibilidades de estar desnutrido, algo que sin duda achacaría a que la residencia no le estaría dando bien de comer.

Sé que las personas mayores que viven en residencia ingresan cada vez en un estado más frágil, en muchos casos son personas que sufren varias enfermedades, toman muchos medicamentos y van a la residencia directamente desde un hospital (a quien le interese eso le recomiendo leer este informe publicado por la Fundación Edad y Vida), y quizás que aparezcan signos de desnutrición ocasionados por las enfermedades que padecen podría ser una causa de la prevalencia que indica el informe. Pero aún teniendo eso en cuenta, que “la incidencia de la desnutrición en residencias” sea del 50% choca con otros estudios recientes que la sitúan a niveles bastante más bajos.

Cuando me he referido a que esta es una de esas noticias intermitentes lo he hecho porque en 2004, escribí en mi blog una entrada que se refería a una polémica idéntica a la actual pero que llegó a tener más relevancia social. En ese caso me sorprendió que el mismo medio difundiese la misma noticia en días diferentes y con distintos titulares. Esto es un fragmento de lo que escribí hace trece años:

Creo que en este caso hay que dejar de lado el contenido del estudio en sí y fijarnos en un curioso detalle. Si leemos las diferentes noticias publicadas parece que haya dos estudios y no uno. ¿A qué se debe esto? Pues yo creo que se hicieron dos presentaciones. En la primera se destacaba lo mal nutridos que estaban los ancianos que vivían solos y lo bien que estaban los que vivían con sus familias (seguidos en orden de bienestar por los que vivían en residencias). ¿Resultado? Poca relevancia mediática. La segunda presentación hizo hincapié en lo mal nutridos que están los mayores que viven en residencias y ¡bingo! Páginas y páginas de tinta. El que el informe indique que los que están ingresados en hospitales están peor nutridos que los que viven en residencias (siempre según el estudio), no merece titulares. Como tampoco los merece otro estudio hecho público durante las mismas fechas según el cual el 30% de los mayores que viven en residencias valencianas padecen sobrepeso.

En 2011 leí una información que según como enfocaba resultaba indicar que “Casi la mitad de los ancianos corren riesgo de desnutrición” o “El 50% de los mayores sufre anorexia”. El matiz es importante.

Si me pongo a buscar seguro que encontraré más ocasiones en las que una noticia parece más “noticiosa” cuando es negativa y afecta a residencias.

Como me gusta ver el lado positivo de las cosas, prefiero observar los avances que ha vivido la nutrición en residencias en los últimos años. El paso del binomio “dieta masticable/dieta túrmix” a otro en el que existen una gran variedad de texturas y de posibilidades de elección ha mejorado la calidad de vida de muchas personas. El enorme interés por la alimentación como elemento reminiscente y de participación de los residentes ha dado lugar al surgimiento de tantas buenas prácticas que, incluso existe un premio para reconocerlas.

Por todo ello creo que todo el mundo debiera saber que, efectivamente, las personas mayores que viven en residencias son cada vez personas más dependientes, frágiles y en muchos casos enfermas. Quizás esas circunstancias hacen que puedan estar en riesgo de desnutrición, pero eso no puede ocultar una realidad en la que muchísimas residencias están afrontando la dependencia, fragilidad y enfermedad con unos programas de alimentación variados tanto en ingredientes como en textura y posibilidad de opción.

Si además, queremos ver la información desde otra perspectiva, pensemos que en 2015 un estudio indicaba que, al ingreso en una residencia, el 30% de los mayores sufrían desnutrición por lo que quizás lo que debiéramos hacer es plantear un estudio que refleje, no tanto cómo son las cosas, sino cómo evolucionan.

Sea como sea, supongo que en 2019 volveremos a leer en los periódicos que muchas personas mayores que viven en residencia sufren anorexia, riesgo de desnutrición, están desnutridas o algo similar. A ver si, para entonces, como sector, tenemos una respuesta preparada.

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