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EL RINCÓN DEL DIRECTOR

Cariño prohibido

Opina sobre este caso práctico en la gestión de residencias y envíanos lo que harías tú en esta situación.

Doña Juana tiene 89 años, lleva cuatro meses viviendo en la residencia Las Marismas donde ingresó debido a la demencia avanzada que sufre que le impide poder seguir viviendo sola. Últimamente se ha aproximado mucho al don Alberto, un hombre también de 89 que mantiene la capacidad cognitiva, tiene una pierna amputada y casi ha perdido la visión debido a una degeneración macular. Los dos se sientan juntos siempre que pueden, suelen cogerse las manos y a veces se dan besos y se acarician. El equipo de profesionales del centro y las auxiliares lo han visto y no ve ningún problema en esta situación, incluso han observado que ambos residentes están más tranquilos y felices desde que se sientan juntos.

La hija mayor de la doña Juana, nombrada tutora por sentencia judicial, dice que esto es intolerable, ha reñido dos veces a don Alberto y pide a la residencia que impida este tipo de actitudes dado que "se ve claramente que ese hombre está abusando de la incapacidad de su madre". Hay dos hijos más de doña Juana que dicen que si su madre se encuentra bien haciendo manitas con este señor ellos no ven ningún obstáculo. Don Alberto dice que no quiere tener problemas él ni ocasionárselos a nadie, que Juana le recuerda mucho su difunta esposa y que “no está haciendo nada malo”, aun así, acepta hacer lo que le digan.

En la residencia Las Marismas todavía no tenemos comisión de ética asistencial ni tan siquiera un espacio de reflexión ética, por lo que el tema se discute en una reunión del equipo interdisciplinar.

La opinión general de los profesionales es que separar a dos personas que están bien juntas, aunque una sufra demencia, es incorrecto. En seguida surgen opiniones en dos líneas:

“Doña Juana sufre demencia, pero todavía sabe lo que le gusta y lo que no le gusta. Solo hay que verla un rato y notas claramente cuándo está bien y cuándo no”.

“Sí, pero su hija es la tutora y en la sentencia dice que la tutora representa a la incapaz en las decisiones que tengan que ver con sus cuidados”.

“Si el equipo de profesionales entiende y justifica que una decisión del tutor es contraria a la calidad de vida de la persona debiera aplicarse el criterio que garantice el mayor bienestar de la persona. La hija no puede oponerse”.

“Hemos hablado con la hija. Hemos dedicado mucho tiempo a escucharla y saber qué piensa al respecto. Hemos intentado que vea la situación desde los ojos de su madre y nos ha dicho que, precisamente doña Juana ha sido durante toda su vida una mujer muy rigurosa en cuestiones de moral. Que ha educado a sus hijos marcando claramente lo que está bien y lo que está mal y que ella está segura de que su madre hubiera encontrado intolerable la situación si se lo hubiesen preguntado hace diez años”.

“Yo no me veo con cuerpo de decirles que no se pueden sentar juntos, si me lo piden”.

“La hija me ha dicho que, si vuelve a ver la situación, se llevará a su madre a otra residencia”.

Como en otras ocasiones, en un momento dado de la reunión todas las miradas se han centrado en ti.

¿Qué harías tú?
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Foro asociado a esta noticia:

  • Cariño prohibido

    Últimos comentarios de los lectores (6)

    147 | Paula - 20/07/2017 @ 10:57:41 (GMT)
    Dado que los pasos previos arriba señalados ya se han agotado: hablar con su hija, con el residente, con los profesionales y tras acercar posturas con el Equipo multidisciplinar, considero, desde mi opinión, que la postura de la hija de Juana es bastante firme y me conduce a la Siguiente actuación: Dado que el Equipo es conocedor y muy implicado en la Resolución de este conflicto ético y moral y dado que está en juego el binestar de los Dos residentes ( el y ella), y teniendo como punto fuerte a nuestro favor que el señor residente, estáorientado y con plenas capacidades para la comprensión del conflicto y mostrándose colaborador..optaría por hablar de nuevo con el y ofrecer en primer lugar que colabore con el equipo en lo siguiente: como los dos están en armonía juntos, podrán compartir espacio juntos (sin contacto físico), evitando ciertas muestras de cariño que puedan considerarse extra límite ( se podría concretar con el: darle la Mano, darle besos o evitar que se los de Juana.....). Siempre en espacios bajo la Supervisión del Personal ( se puede elaborar un registro especial donde se anoten indídencias concretas para un mejor seguimiento). Informaría de nuestra medida también a la familia de Juana En caso de qude sea inviable El cumplimiento de esta medida, optaría por la decisión más drástica de separar a ambos de los espacios de convivencia Un saludo, Paula Enfermera coordinadora en grupo Rey Ardid
    146 | Trini guzman martinez - 20/07/2017 @ 10:47:49 (GMT)
    A grandes males, grandes remedios. Invitaría a su tutora, a trasladar a su madre a otro centro.
    145 | Lourdes - 18/07/2017 @ 11:38:52 (GMT)
    Considero que la afectivitat y la sexualitat es un derecho de las persones. Las personas que tiene limitación legal en su capacidad de obrar, se tiene que considerar que no puede regir el criterio según el cual el tutor tiene un supuesto derecho a saberlo todo , ya que sería cómo afirmar que las persones tutelades no tienen derecho completo a la intimidad o que no tienen derechos inherentes a la propia personalidad. Dar apoyo al familiar, conversar y escuchar con la finalidad de que la hija entienda el derecho de su madre a la afectividad.
    142 | Toñi - 13/07/2017 @ 19:18:26 (GMT)
    En mi opinión, creo que lo más importante es el bienestar de las personas , en este caso concreto de doña Juana, por lo cual si ella está más tranquila y agusto en compañía de don Alberto creo que su hija no debería oponerse, sería bueno que ella también buscara lo mejor para su madre , sería más bien un trabajo con la hija tratando de hacerla entender la situación y que se diera cuenta de que su madre está mejor en compañía de don Alberto.
    141 | Claudia Cecilia Vélez Cardona - 13/07/2017 @ 16:01:37 (GMT)
    Mi opinión ante dicha situación es: Para nosotros es muy facil rechazar esa actitud porq no estamos metidos dentro del residente, por lo tanto la actitud de su tutora e hija es egoista por más que quiera dar a entender la posición de su madre si estuviera bien. Pero, no lo está. El ser humano guarda dentro de si mismo represiones que no sacamos a relucir de acuerdo a la calidad de vida que nos han dado y en el momento oportuno salen a relucir como es el caso de la residente. Por lo tanto no es de reprochar sino de admitir y ayudar a que se sienta.cada día mejor. Su estabilidad emocional es muy importante.
    140 | Josefa Riera - 13/07/2017 @ 12:20:44 (GMT)
    En mi residencia tuvimos un caso parecido sin demencia. Pero hablando con los familiares aceptaron que la pareja compartieran habitación. Los hijos se exclaman cuando ven algo así pero después aceptan. Por lo menos es lo que pasó.

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