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Por fin me jubilo a los 71 años tras 28 trabajando como director de la residencia Gravi

Por Iñaki Antón Gorostidi
miércoles 07 de enero de 2026, 21:58h
Última actualización: jueves 08 de enero de 2026, 05:19h

Nota previa de Josep de Martí, fundador de Inforesidencias:

Desde que recibí el texto de despedida de Iñaki Antón, me quedé un momento pensando en cómo pasa el tiempo. El doctor Iñaki Antón ha sido una figura conocida para mí desde hace más de treinta años: primero como alguien a quien inspeccionaba en mis tiempos de inspector de servicios sociales el siglo pasado, luego como alumno en cursos y másters, más tarde como colega en mesas de congresos y jornadas.

Siempre ha sido alguien que aportaba una perspectiva diferente, tanto como médico como director de residencia, empresario o incluso como perito, y que enriquecía el debate desde perspectivas con las que a veces coincides, a veces no, pero siempre te dejan pensando. Por eso, al leer su carta, no pude evitar desear que esto sea solo una jubilación técnica y que siga estando presente de alguna forma en el sector.

Con este sentimiento, presento ahora sus palabras de despedida para compartirlas con todos vosotros, palabras de un colega que se acaba convirtiendo en amigo.

Dr. Iñaki Antón Gorostidi, master en Geriatría, master en Valoración del Daño Corporal y diplomado universitario en Responsabilidad Higiénico-Sanitaria.
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Dr. Iñaki Antón Gorostidi, master en Geriatría, master en Valoración del Daño Corporal y diplomado universitario en Responsabilidad Higiénico-Sanitaria. (Foto: Iñaki Antón Gorostidi)

POR FIN ME JUBILO A LOS 71 AÑOS TRAS 28 TRABAJANDO COMO DIRECTOR DE LA RESIDENCIA GERIÁTRICA GRAVI

Empezaré diciendo que, durante estos 28 años, además de ser el director técnico, también he ejercido al unísono como médico de la residencia y RHS, lo que me ha determinado una dedicación casi exclusiva las 24 horas del día, los 365 días del año: día y noche, festivos, vacaciones, viajes, etc., para el cuidado y atención a 33 residentes.

Podría empezar diciendo que del resultado final podría estar orgulloso de, entre otras muchas cosas, lo siguiente:

  • Ninguna sanción ni apertura de expediente sancionador de ningún tipo (Bienestar Social, Sanidad, Trabajo, etc.) durante estos 28 años.

  • Como vicepresidente de ASCAD, presentar una demanda ante Fiscalía contra la Generalitat por el impago a los dependientes en julio de 2012, que determinó que no se volviese a efectuar ningún otro impago y, al mismo tiempo, salvar al sector de una posible hecatombe económica.

  • Durante este tiempo, en un periodo de un año, no haber tenido ninguna defunción (gracias al equipo).

  • Igualmente, como vicepresidente de ASCAD, presentar una ILP de Protección al Gran Dependiente para que las ayudas lleguen directamente al mismo, ya aceptada en el Parlament tras largas luchas (pendiente de aplicarse), y haber conseguido 70.000 firmas de ciudadanos a pie de calle.

Este trabajo, además de vocación, temperamento, formación, responsabilidad y dedicación, etc., ha implicado un gran sufrimiento personal diario, con adversidades continuas: administración, algunas familias, algunos trabajadores, falta de apoyo y reconocimiento por parte de Bienestar Social, Sanidad, etc.

Sí me ha dado la satisfacción de vivir muchos años con una gran familia: mis abuelos, con los que compartir grandes momentos de su vida y del final de esta, así como el agradecimiento de algunos (pocos) familiares y algún trabajador, y un salario mínimamente aceptable por el trabajo desarrollado.

La responsabilidad que determina su desarrollo no tiene contraprestación económica. Si realmente los directores fuesen conscientes de lo que esta responsabilidad determina, no creo que siguiesen desarrollándola. Se trata de responsabilidad penal, administrativa, personal, laboral, entre otras muchas.

Todo depende en muchas ocasiones del azar, de criterios personales de algún inspector, del estado mental de algún familiar, de algún trabajador, de interpretaciones personales de parejas de trabajadores y familiares… Bueno, una lidia diaria con las diferentes personas que intervienen en este conflictivo sector, con un estrés permanente, diario, noche y día, difícil de soportar.

En realidad, las únicas grandes satisfacciones que me llevo a lo largo de estos años me las han dado MIS ABUELOS: sus anécdotas personales, chistes, la alegría de sus caras al celebrar cada año con ellos el fin de año y la entrada del nuevo conectando con la Catedral de Polinyà para escuchar sus campanadas en directo, sus caras al llegar los Reyes con sus regalos personales (tratando de averiguar quién se escondía detrás de cada uno de ellos), las fiestas con baile con nuestros queridos amigos de Radio Polinyà, su alegría al celebrar sus cumpleaños con su canción favorita, su cara de preocupación y alegría al saber cómo evolucionaba ese compañero hospitalizado y la felicidad a su regreso, etc.

Bueno… lo MEJOR de este trabajo.

En contrapartida, he de mencionar a la Administración e Inspección, siempre exigente sin medida, nunca valorando el trabajo, cuidado y dedicación, sin apoyo ni ayuda a las mejoras, sancionando, apercibiendo, prepotentes, cada día más exigentes con sus criterios subjetivos.

Pagando por la atención residencial (higiene, alimentación, animación, atención social y sanitaria, etc.) cada día peor en relación con el coste de la vida. ELLOS MISMOS LO HAN RECONOCIDO TRAS SU PROPIA AUDITORÍA: pagar 200 € menos por plaza desde hace más de 4 años y que este año 2025 tan solo han actualizado 114 €. ¿Cómo se puede ser más ruin? Y luego exigiendo cada día más… ¿Qué entidad o autónomo puede soportar esta situación a pesar de su vocación?

Ahora, con el tema de la ACREDITACIÓN, exigiendo aspectos estructurales que nada tienen que ver con la CALIDAD DE ATENCIÓN, que no pueden cumplir más del 50 % de las residencias, que son en Catalunya las de menos de 50 plazas, y que llevan muchos años demostrando su atención familiar, profesional, vocacional y de calidad, cuando en otras comunidades (que, por cierto, pagan más y exigen menos) han acreditado de forma directa las residencias que existían en su red.

Están acabando con la atención residencial, promocionando a los grandes grupos de inversión que lo que buscan son beneficios económicos. Bueno… esta es la situación actual de Catalunya en nuestro sector y pienso que tristemente está tocando a su fin ese 50 % de residencias familiares que se han ido manteniendo por su vocación y en contraprestación de unos ingresos mínimos. Lo terminarán dejando, quedando el sector en manos de fondos buitre y de grupos afines a esta Administración, que posiblemente perciben unas compensaciones económicas superiores al resto de centros concertados y que dan su apoyo, con la contraprestación que reciben, a la Administración correspondiente.

La realidad actual es que somos la comunidad de España con mayor lista de espera para conseguir una plaza pública y, al mismo tiempo, somos los primeros en mortalidad en listas de espera. Estamos hablando de PERSONAS frágiles, las más débiles de nuestra sociedad, que precisan la atención especializada residencial para no SUFRIR el tiempo que les queda de vida, después de haber sacado adelante a un país durante sus años de actividad laboral. Yo lo definiría como CRUELDAD POLÍTICA.

Con respecto a las familias, puede ser duro lo que voy a decir, pero es mi experiencia a lo largo de mis 28 años al frente de la Residencia Gravi. Han sido contadas con los dedos de las dos manos las que han agradecido de forma permanente y colaboradora por el bienestar de su familiar. Grandes personas a las que siempre recordaré y agradeceré, como fue con el maldito COVID, cuando el hijo de una abuelita nos regaló mascarillas FP2 (que no había disponibles en el mercado) y pudimos poner en marcha nuestro protocolo de protección frente al COVID, que fue pionero y salió en multitud de medios de difusión (TV3, Informe Semanal, El Periódico, etc.).

O cuando, ante el impago de la Administración en 2012, múltiples de nuestras familias nos adelantaron dinero para poder afrontar la situación, conocedores de que, si la Administración no lo hacía, lo harían ellos.

Casos aislados, tristemente, pero sí ocurridos.

Cuando el trastorno mental de un residente hacía que su hijo acudiese cada día para que su padre se tomase la medicación durante varios días hasta que estuvo compensado. O cuando el hijo de una abuelita que no estaba cognitivamente bien y había decidido momentáneamente dejar de comer consensuó conmigo ponerle temporalmente una sonda nasogástrica, con el resultado de que al cabo de pocos días se la pudimos retirar y no solo volvió a comer, sino a ser feliz. O la familia que cada Navidad nos regalaba un lote de jamón para cada componente del equipo. O la hija de una abuelita que cada semana traía un pastel o bollería para todo el equipo. Así como los vecinos que, debido al apagón en toda España, acudieron a ayudarnos personalmente.

Bueno, excepciones admirables de reconocimiento a nuestro trabajo las ha habido a lo largo de estos 28 años, pero si hacemos un cálculo, durante estos 28 años, en los que aproximadamente 1.120 familias han estado en contacto con nosotros, son tristemente una excepción, que sin embargo no afectaron a nuestra atención hacia nuestros ABUELITOS.

Raro es el nuevo ingreso en que al familiar no se le genera un sentimiento de gran culpabilidad (sin razón alguna, ya que si así lo hace es porque ya no le pueden atender en su entorno familiar, como cuando se produce un ingreso hospitalario) y, a partir de aquí, vuelca este sentimiento de culpa hacia el equipo de la residencia, con quejas absurdas continuas (mancha en la ropa, camisa que no aparece, etc.).

Por no hablar de los casos (pocos) que son ingresados tras haberles expoliado su familia sus bienes, o de los que les cogen el dinero de bolsillo que la Generalitat deja para los gastos del dependiente y lo utilizan para ellos, no siendo capaces de aportarles ni lo más imprescindible (ropa, pago de peluquería, podología, etc.), o aquellos que cargan sus gastos en la cuenta del familiar.

Bueno… todo esto es muy triste, pero forma parte del día a día de una residencia.

El equipo… La triste realidad es que actualmente casi nadie quiere trabajar, pero ya no solo en nuestro sector, sino prácticamente en ninguno, derivado del mensaje de rentismo que se ha enviado desde el Gobierno. Y en nuestro sector, que requiere vocación, temple, paciencia, ternura, trabajar festivos, noches, días especiales (Navidades, Reyes, fin de año, Semana Santa, etc.), en contrapartida de un salario injusto (pero que viene determinado por lo que paga la Administración), aún está mucho más acusado, estando en una situación de carencia casi total de trabajadores, que abocará al final de la atención residencial.

Desde el auxiliar que llama a las 5 de la madrugada para decir que a las 7 no vendrá a trabajar, al que se le llama la atención por la falta de cumplimiento en sus tareas de atención a su residente y de inmediato coge la baja laboral; al que no realiza sus tareas con cariño o atención suficiente y lo traslada a sus compañeros; al que solicita fiesta el día de Navidad o Año Nuevo sin pensar que el hogar de nuestros abuelitos es el nuestro y que somos su familia, sobre todo en estos días señalados, y si no lo obtiene coge la baja laboral.

En contrapartida, están los que son sensibles y vocacionales y se ofrecen a sustituirlos… Gracias a ellos hemos podido mantener esta gran atención.

En fin… Me jubilo muy satisfecho de mi trabajo y del de mi equipo, a pesar de todo lo citado, pero si me regalasen la gestión (Dirección, RHS, Médico) de una residencia geriátrica en Catalunya, con mis retribuciones salariales y posibles beneficios, no lo aceptaría… seguro.

Mi sincero agradecimiento a quienes han colaborado en este logro: 20-25 trabajador@s a lo largo de estos 28 años, 15-20 familiares… y, ante todo, mis ABUELITOS, mi GRAN FAMILIA.

PD: Mis disculpas si alguien se siente ofendido. Transcribo mis vivencias. Mi deseo es el de la reflexión y correcciones.

En Catalunya, a 30 de diciembre de 2025.

Dr. Iñaki Antón Gorostidi
Lic. en Medicina y Cirugía (UAB)
Máster en Gestión Empresarial (UAB)
Máster en Gerontología (UAB)
Máster en Valoración del Daño Corporal (UAB)
Médico Especialista en Peritajes Médicos (UAB)
Diplomado en Responsabilidad Higiénico-Sanitaria (UAB)
Médico Jubilado (Honorífico)


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