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AESTE urge a reformar el modelo de cuidados ante el nuevo récord de esperanza de vida en España

Una cuidadora atiende a una persona mayor en una residencia.
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Una cuidadora atiende a una persona mayor en una residencia. (Foto: Gemini)
Por Dependencia.info
jueves 27 de noviembre de 2025, 21:56h
Destaca la necesidad de reforzar la atención sociosanitaria y adaptar los servicios a una población envejecida, enfatizando que vivir más debe ir acompañado de vivir mejor.

La Asociación de Empresas de Servicios para la Dependencia (AESTE) ha advertido sobre la urgencia de replantear el modelo de cuidados en España tras conocerse el último dato del Instituto Nacional de Estadística (INE): la esperanza de vida alcanza ya los 84 años, un máximo histórico. Según el organismo, una persona que cumplió 65 años en 2024 podría vivir 19,87 años más si es hombre y 23,64 años más si es mujer.

Este nuevo hito sitúa a España a la cabeza de Europa y entre los países más longevos del mundo, un escenario que, según AESTE, debe ser abordado mediante reformas estructurales, entre ellas la de la Ley de Dependencia, cuya votación está prevista en el Congreso de los Diputados el próximo 11 de diciembre.

La organización subraya que el envejecimiento de la población, unido al descenso de la natalidad —que en 2024 marcó mínimos históricos con 318.005 nacimientos—, exige reforzar la atención sociosanitaria y los cuidados de larga duración. Señala que, aunque la mayor longevidad es un avance, también implica un incremento de los años vividos con discapacidad o necesidades especiales, lo que obliga a replantear el sistema de cuidados.

La secretaria general de AESTE, Josune Méndez, insiste en que la reforma legislativa es “una oportunidad para responder a los retos sociales y demográficos que plantea el récord de esperanza de vida”. Añade que “la longevidad debe abordarse desde una perspectiva transversal. Es un fenómeno social, demográfico y económico que requiere situar los cuidados profesionales como un pilar estratégico del país y de Europa”. En esta misma línea, recuerda que “la situación requiere situar los cuidados profesionales como un pilar estratégico del país”. Y concluye: “Vivir más es una excelente noticia. Pero vivir mejor debe ser una prioridad”.

AESTE considera imprescindible avanzar en la profesionalización del sector, apostar por la innovación, promover modelos de atención centrados en la persona y garantizar una financiación estable y homogénea. Sostiene que solo mediante una colaboración público-privada firme será posible responder a las crecientes demandas de una población que vive más, aspira a mantener su autonomía y reclama servicios especializados.

Un país que vive más, pero con mayores necesidades de apoyo

En la actualidad, cerca de tres millones de personas superan los 80 años en España, una cifra que podría duplicarse en 2050, según el informe Estimación de necesidades de trabajadoras de cuidados de larga duración a 2030 del Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030. El documento advierte del fuerte incremento previsto en la demanda de cuidados especializados. Con más de 1,6 millones de personas con dependencia reconocida, y una previsión de 2,4 millones en quince años, el sistema público necesitaría más de 260.000 profesionales adicionales en 2030 para atender adecuadamente a la población.

Los centenarios: un colectivo en expansión que reconfigura los cuidados

AESTE ha elaborado un estudio específico sobre longevidad extrema con datos de 1.146 personas centenarias atendidas en sus centros, lo que convierte este análisis en uno de los más amplios realizados en España en el entorno residencial. Las conclusiones confirman la tendencia anunciada por organismos demográficos: cada vez más personas superan los 100 años. En 2024, España contaba con 16.902 centenarios; la estimación actual del INE eleva esta cifra a cerca de 19.200, lo que supone un crecimiento del 76% en la última década.

El estudio destaca que seis de cada diez personas centenarias presentan un funcionamiento cognitivo normal o solo ligeramente afectado, y que un 9,4% mantiene una independencia plena en su día a día. Para AESTE, estos datos evidencian el impacto positivo de los cuidados profesionales, la estimulación y la socialización en edades muy avanzadas.

La organización anticipa además que las generaciones futuras llegarán a la vejez con mayor formación, expectativas distintas y trayectorias vitales diferentes a las de los centenarios actuales, lo que requerirá modelos de atención más flexibles, residencias adaptadas a nuevas formas de convivencia, programas de envejecimiento activo más completos y una colaboración público-privada reforzada.

AESTE concluye que el récord de esperanza de vida debe celebrarse, pero acompañado de una reflexión colectiva sobre cómo se quieren vivir esos años adicionales. Según recuerda Méndez: “Vivir más es una excelente noticia. Pero vivir mejor debe ser una prioridad”.

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