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El riesgo de que cierren el 27% de las residencias… en Japón

Por Josep de Martí
miércoles 27 de septiembre de 2023, 22:40h
El fundador de Inforesidencias.com, Josep de Martí.
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El fundador de Inforesidencias.com, Josep de Martí. (Foto: JC/Dependencia.info)

El aceite de oliva se ha convertido en los últimos tiempos en un símbolo de cómo están subiendo los precios y de lo diferente que son las estadísticas y la vida de cada uno. La inflación interanual en agosto fue del 2,6%, una cifra que parece razonable si se compara con la de otros países de nuestro entorno. Sin embargo, si se calcula sin tener en cuenta la energía y los alimentos no procesados (o sea las materias primas alimenticias) el porcentaje sube al 6,1%.

Cuando hablas con gerentes de residencias de personas mayores estos suelen mostrarse escépticos sobre los porcentajes de IPC y suelen quejarse de lo que les ha subido la factura del gas en invierno o la eléctrica en verano; las subidas de los costes salariales y también de los alimentos. En otros sectores esas subidas acaban trasladándose a quien compra el bien o servicio que ofrecen las empresas, pero en el sector de las residencias ese traslado cuesta mucho por dos motivos: primero, quien tiene plazas concertadas cobra un precio fijo establecido por la administración que suele subir por debajo de la inflación y, segundo, si el precio de las residencias privadas sube por encima de determinado nivel, los potenciales clientes, sencillamente no pueden afrontarlo.

Eso hace que las residencias privadas tengan que aceptar reducir su beneficio manteniendo precios que suben por debajo de la inflación. Una muestra de ello es que entre 2017 y 2022 la inflación fuese de algo menos del 17% (datos del INE), pero los precios de las residencias privadas subiesen casi el 12% (según el informe de precios de residencias de Inforesidencias.com).

Quizás se trata de una situación coyuntural que se va a revertir en el momento en que el aumento de demanda provocado por la clara tendencia demográfica al envejecimiento genere una clara falta de plazas en residencias de personas mayores. Aun así, cabe otra posibilidad y es que las residencias no puedan asumir los incrementos de costes y tengan que cerrar. No me refiero sólo a residencias pertenecientes a empresas, sino también a las del sector no lucrativo (no olvidemos que una residencia sin ánimo de lucro debe ser sostenible y generar excedentes. La diferencia con una empresa es que ésta repartirá una parte de esos excedentes entre sus accionistas en forma de beneficios, pagando impuestos por ello, y la “no lucrativa” los guardará y reinvertirá íntegramente en la actividad). Si se produce una divergencia clara entre el coste de lo que ofrecen las residencias y lo que reciben por el servicio; y ésta no tiene visos de revertirse, en unos años sólo quedarán las pocas residencias públicas existentes que pueden cubrir sus déficits a cuenta de las arcas públicas.

Estoy seguro de que ésta es una situación que verían bien quienes están convencidos de que las entidades privadas nunca deberían haber entrado en este sector de actividad. Quienes, seguramente no lo verían tan bien serían aquellos que hoy viven en una residencia de titularidad privada de las que tenga que cerrar y se vean obligados a buscar otra alternativa.

Hasta hace poco, plantear una situación así hubiera parecido frívolo o sencillamente estrafalario, pero quizás no lo sea.

Recientemente ha aparecido una noticia en varios medios de comunicación, según la cual: “El aumento de los precios está debilitando las finanzas de las residencias de ancianos japonesas, que ya se enfrentan a una creciente escasez de personal en un contexto de envejecimiento acelerado de la población. En los próximos años, el 27% de los 11.575 establecimientos residenciales de atención a personas mayores dependientes podrían quebrar si continúa el aumento de los precios de los servicios y bienes que requieren las residencias para funcionar. Uno de los motivos, según la noticia, es que las residencias de ancianos no pueden repercutir los aumentos de costes a los consumidores como lo hacen otras empresas.

Así, una encuesta pasada entre 1.200 residencias de mayores niponas pertenecientes a empresas ofrece los siguientes resultados:

  • El 64,3% de los establecimientos consultados cree que pueden superar el problema ahorrando en electricidad o renunciando a aumentos salariales y bonificaciones.
  • El 16,2% de ellos se han visto obligados a reducir su personal y suspender nuevas contrataciones.

He intentado encontrar el informe original, pero no lo he conseguido por lo que me he quedado con lo que he podido sacar de algunas webs de noticias que han tratado el tema (abajo pongo los enlaces).

Japón está muy lejos geográficamente hablando, pero no tanto desde el punto de vista demográfico. Se trata de la sociedad más envejecida del mundo, lo que la convierte en un verdadero laboratorio de iniciativas e ideas de las que los demás podemos aprender. ¿Qué van a hacer en Japón para conjurar la posibilidad de una quiebra masiva de residencias? No lo sabemos.

Propongo para terminar que abramos un debate con preguntas como: ¿Puede llegar aquí el peligro que denuncia la situación que se plantea en Japón?; ¿Debemos hacer algo al respecto?

Que cada uno diga lo que le parezca.

Para ampliar la noticia de japón se puede ir a alguno de estos medios:

Japan Times https://www.japantimes.co.jp/news/2023/07/08/business/nursing-homes-bankruptcy-survey/

Daily Times https://dailytimes.com.pk/1112049/27-pct-of-japans-nursing-homes-face-bankruptcy-survey/

Aa.fr https://www.aa.com.tr/en/asia-pacific/27-of-nursing-homes-in-japan-face-bankruptcy-due-to-soaring-prices-survey/2940208

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