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Talleres en el jardín de la Residencia Eixample el Prat: “Aprendemos nosotros de ellos”

Jardín terapéutico en la nueva residencia Eixample el Prat.
Jardín terapéutico en la nueva residencia Eixample el Prat. (Foto: Grupo La Torreta)
jueves 29 de abril de 2021, 03:54h

En el diseño de la nueva residencia Eixample el Prat del Grupo de Residencias La Torreta, inaugurada a principios de 2020, siempre tuvieron muy presente destinar una parte de su espacio a desarrollar el nuevo Jardín de los sentidos y Huerto terapéutico. Lo cuenta la directora de la residencia Laura Algovia, que añade: "La pionera en España en jardinería terapéutica Karin Palmlöf, con la creación del primer jardín en Coslada en 2018, fue la que nos inspiró en esta actividad y la que nos ayudó a modelar nuestro propio jardín y huerto en la residencia".

La directora del centro de día de la residencia, Lorena Casas, que se ha formado en jardinería terapéutica, explica: "Aprendemos nosotros de ellos y esa interacción es muy positiva para ambas partes".

Pero para explicar mejor lo que les aporta a nuestros mayores este espacio al aire libre en la nueva residencia Eixample el Prat, los residentes María, Guillermo y Teófilo han querido dejar su testimonio.

¿Qué es lo que más os gusta del huerto terapéutico?

“Además de los días que bajamos a hacer el taller, cada mañana me gusta mirar como están las plantas y ver si hay que recoger algunas hortalizas”, apunta María recordando que “hay que coger las lechugas y las acelgas porque ya están para cogerlas”.

María ha tenido huerto durante muchos años, nada menos que durante 28. Cuando coge las lechugas o los tomates le vienen muy buenos recuerdos. María se siente útil y puede seguir haciendo lo que ella sabe y compartir sus conocimientos con el resto. "Ella nos da indicaciones a los demás porque sabe bastante", afirma Guillermo.

A Teófilo le gusta todo lo que tiene que ver con el cuidado de las plantas, regarlas, mirarlas, olerlas, cogerlas, porque como el dice "me he criado en la huerta y me distrae mucho bajar al jardín". Esto le ha permitido también romper su rutina y abrirse a gente nueva, uno de los objetivos del taller.

Guillermo se anima más cuando hablamos de cocina, reconoce que está aprendiendo en agricultura, como a él le gusta llamarlo, pero que lo que más le gusta es cocinar. Así, explica que de todo lo que hace lo que él prefiere es recoger el alimento para llevarlo a preparar como la lechuga: "Nos ponemos guantes y vamos corriendo los tres a limpiarla y arreglarla para la ensalada".

¿Qué sentidos experimentáis en el jardín?

En el jardín se trabajan sentidos como la vista, el tacto, el olfato… "La menta está preciosa y huele muy bien", recuerda María.

También se revisa si los árboles frutales que hay necesitan algún cuidado. "Hoy he visto que las hojas del granado están algo pegajosas, a lo mejor hay que sulfatarlas", advierte Guillermo tocando sus hojas: "Además he visto una fresa pero roja, roja, esta mañana y me daban ganas de cogerla y comérmela". Aquí se trabaja el sentido del olfato y el gusto de una fresa recién cogida.

¿Qué idea nueva os gustaría hacer?

“Me gustan todas las actividades que se hacen en la residencia relacionadas con la cocina como las paellas, las calçotadas, las barbacoas. Por eso a mi me haría ilusión hacer un taller de cocina con lo que se recoja en el huerto”, explica Guillermo. “Conservas de tomate, podríamos hacer para todo el año”, propone María. Teo añade: “Podríamos plantar también patatas, que no tenemos”.

Esta es la función del jardín y huerto terapéutico, hacer que los que lo cuidan, nuestros mayores, se sientan activos y motivados al hacer una actividad en el exterior del centro que cambia su estructura en el día a día. Se trabaja la memoria, las habilidades y destrezas físicas y se fomentan las relaciones con las personas del centro al estar en grupo.

Un taller que nutre a otros como el de la educadora social, dibujando las flores que recogen en el jardín, el taller de informática, buscando en internet qué producto poner a las hojas de los árboles frutales para sulfatarlos, o para futuros talleres, como el de cocina que nos propone Guillermo y que ahora que la situación de la pandemia del covid-19 está más controlada empezamos a ver posible.

En la residencia están muy contentos de que el jardín y huerto terapéutico haya sido tan bien acogido por los residentes: "Este ha sido nuestro nuevo reto. Porque los retos siempre son positivos, y mantenerse activo también".

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