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Salvando las diferencias. El negocio de las residencias privadas

miércoles 09 de diciembre de 2020, 12:03h
Esther García, secretaria general de AMADE.
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Esther García, secretaria general de AMADE. (Foto: AMADE)

En los últimos meses ha sido habitual encontrar en los medios de comunicación enunciados referidos al sector de las residencias de mayores calificándolas de gran negocio lucrativo o hablando del saqueo de las personas mayores o del continuo incremento de los precios de las plazas residenciales, .... Acompañando a estos calificativos encontramos además los de sueldos bajos de los trabajadores, falta de medios, empleo precario, ... Una bomba para la percepción de este sector por parte de la sociedad.

En resumidas cuentas, lo que se transmite es que no solo se hace un gran negocio empresarial, sino que se hace a costa de la salud y bienestar de los mayores. Por lo tanto, es un negocio ilícito y además se hace explotando a los trabajadores del sector.

Por ello, conviene analizar ese negocio tan lucrativo que se hace a costa de la salud de nuestros mayores y de la precariedad de nuestros trabajadores con algunos datos de aproximación.

¿Son caras las residencias de mayores?

El precio medio de una plaza privada residencial en la Comunidad de Madrid es de aproximadamente 1.900 € /mes sin IVA. Es evidentemente un servicio con un alto coste para los mayores y sus familias. Pero para definirlo como caro o barato podemos hacer algunos ejercicios de análisis, por un lado, de los servicios que se ofrecen en las residencias por ese precio; y por otro, de los servicios ofrecidos por otros establecimientos con los que podemos compararlos, tanto en costes como en prestaciones, siempre "salvando las diferencias".

Como hemos dicho, 1900 €/mes, más IVA, cuesta de promedio a un mayor en la Comunidad de Madrid residir un mes en una residencia geriátrica privada o lo que es lo mismo 63,33€/día.

Por este precio/día, la residencia está obligada a dar:

  1. Servicio hotelero: habitación y zonas comunes.
  2. Servicio asistencial 24 horas: auxiliares gerocultores para atención 24 horas (apoyo a levantar, aseo, vestido, deambulación, comida, ...), servicio sanitario (médico y enfermería), servicio social, distintas terapias rehabilitadoras (fisioterapia y terapia ocupacional), animación, servicio de limpieza, administración, ...
  3. Servicio de alimentación completo y diferenciado según necesidades (basal, diabéticos, túrmix, hipocalóricos, ...): tres comidas principales y dos/tres del tipo merienda o recena.
  4. Lavandería: lavado y planchado de toda la ropa personal y de lencería, con una alta frecuencia de lavado de todo, prácticamente diaria, tanto de la ropa personal como de lencería.
  5. Servicio de comunicación continua con clientes indirectos, las familias de los residentes.
  6. Alta especialización en necesidades de equipamiento y mantenimiento de las instalaciones: grúas, camas articuladas y elevables, equipación de fisioterapia, ...

Sin entrar en más pormenores, la relación más sencilla que podemos hacer es con aquellos establecimientos que ofrecen servicios hoteleros. Y siguiendo con la comparativa de los precios en Madrid, el precio medio de un hotel urbano en Madrid es de 120 €/noche, el precio medio de un hotel en Comunidad de Madrid es de 111 €/noche (datos INE 2019).

Con estos precios medios, cualquiera de nosotros consideraría una fantástica oferta un precio noche de 63,33 € -precio medio/día de una residencia- en un hotel de tres estrellas en la periferia de Madrid al pie de una autovía de circunvalación.

Pero, qué servicios, en comparación con las residencias de mayores, nos ofrecen estos establecimientos hoteleros, sin entrar en pormenores de calidad, situación y otros elementos de diferenciación:

  1. Servicio hotelero: habitación y zonas comunes. SI
  2. Servicio asistencial 24 horas: auxiliares gerocultores para atención 24 horas (apoyo a levantar, aseo, vestido, deambulación, comida, ..) , servicio sanitario (médico y enfermería), servicio social, distintas terapias rehabilitadoras (fisioterapia y terapia ocupacional), animación, servicio de limpieza, administración,... NO
  3. Servicio de alimentación completo y diferenciado según necesidades (basal, diabéticos, túrmix, hipocalóricos, ...): tres comidas principales y dos del tipo merienda o recena. NO
  4. Lavandería: lavado de toda la ropa personal y de lencería, con una alta frecuencia de lavado de todo, prácticamente diaria, tanto de lavado de ropa personal como de lencería. NO
  5. Servicio de comunicación continua con clientes indirectos, las familias de los residentes. NO
  6. Alta especialización en necesidades de equipamiento y mantenimiento de las instalaciones: grúas, camas articuladas y elevables,... NO

Ese hotel, con ese fantástico precio de 63,33 €/noche, nos ofrece: pernoctación, en una pequeña habitación y las sábanas y las toallas limpias para la ducha de esa noche (y quizás un botecito de jabón para la ducha).

Imaginemos solo, que, además, por ese precio, 63,33 €/noche, el hotel nos diera pensión completa y servicio de lavado de toda nuestra ropa personal del día. ¿Qué pensaríamos de ese precio por los servicios ofrecidos por el hotel?

Sin embargo, parece que por 63,33.-€/noche, lo que es una oferta fantástica, casi increíble en un hotel, es un precio desorbitado y altamente lucrativo para una residencia geriátrica, a pesar de que esta tiene ofrecer muchos más servicios adicionales.

¿Por qué? ¿Porqué es para nuestros mayores? ¿Porqué es un servicio de primera necesidad?

Salvando de nuevo las diferencias, y siguiendo con este ejercicio de establecer comparativas, el coste de un día de hospitalización, según diferentes fuentes, se sitúa entre los 700 y los 1000 €/ día, o lo que es lo mismo, entre los 21.000 y los 30.000 €/mes. Solamente el coste de las tres comidas diarias de este servicio se estima en 34/€ día. Por lo que, solo el importe del menú completo en el hospital es más del 50% del precio medio de la plaza de una residencia privada.

Sin entrar en la alta especialización de los servicios sanitarios que se prestan en los hospitales, hay muchos de los servicios que deben ofrecer las residencias que no son prestados por los hospitales: zonas comunes, asistencia 24 horas para las actividades de la vida diaria, lavandería de la ropa personal, comunicación social a familiares, terapias y animación, múltiples gestiones...

Las residencias, además de servicios asistenciales, también cubren servicios sanitarios

Pero también hay aspectos sanitarios que, además de los asistenciales, son cubiertos por las residencias de mayores, que evidentemente también implican un coste para nuestros centros. Desde los más básicos, como la asistencia de atención primaria, íntegramente realizada por las residencias en muchos de los casos, que supone que todo el trabajo que habitualmente se realiza en los Centros de salud para cualquier persona es asumido por los sanitarios de las residencias:

  1. consulta médica -valoraciones, cambios de tratamiento, petición de citas e interconsultas con especialistas, gestión de medicación, control de dietas ...-,
  2. consulta de enfermería -control de constantes, realización de curas, realización de extracciones, ...-,

Incluyendo también otros más especializados. Hoy en día, los hospitales para reducir los elevados costes de su asistencia, dan de alta a sus pacientes cada vez con más prontitud, especialmente cuando ese paciente vuelve o ingresa en una residencia de mayores, para que sus profesionales sanitarios continúen con ese trabajo posthospitalario de recuperación o rehabilitación o simplemente de continuidad en tratamientos.

La sanidad pública se apoya en las residencias de mayores y en sus profesionales, que cubren las importantes necesidades de atención sanitaria de nuestros mayores, tanto en lo que se refiere a los cuidados de larga estancia -liberando además a las familias del necesario y obligatorio acompañamiento que deben hacer en los hospitales, dado que estos no prestan los servicios asistenciales que son prestados por las residencias-; como en lo que se refiere a la realización de trabajos sanitarios que para el resto de las personas son realizados por atención primaria.

Sin embargo, sanidad no paga de ninguna forma estos servicios, que, volviendo a nuestro gran dato, se cubren por las empresas del sector, junto con el resto de servicios que tienen que dar, por una media de 63,33 €/día.

Para que nos hagamos una idea, solo el coste para todos nosotros, contribuyentes, de una consulta ambulatoria, se estima en 200 € y 70 € el de una consulta de atención primaria. ¿Cuántas consultas de este tipo dejan de realizarse por sanidad porque se realizan -sin financiación alguna- por los sanitarios de las residencias? Multitud.

¿Por qué entonces nos parece caro el servicio dado por las residencias? ¿Quizás porqué lo pagamos directamente y no a través de nuestros impuestos, como pasa con los hospitales?

Podríamos seguir este análisis comparativo con muchos otros sectores, pero, por no aburrir, solo enumeraré algunos datos más:

  • El precio plaza del concurso para residencias de enfermedad mental fue en 2017 de 90,18.-€/día. ¿Por qué? Cuando los servicios que deben ofertarse son inferiores a los de las residencias de mayores.
  • El precio plaza del último concurso para residencias de mayores de la Comunidad de Madrid sitúo el precio plaza día en 52,41.-€, inferior al precio medio plaza privado, ya muy bajo.
  • El coste promedio de una plaza residencial pública para mayores está entre los 4.000 y 5.000 €/mes, es decir entre 133 y 167 €/día, tres veces el precio que se abona por una plaza concertada y entre dos veces y dos veces y media el de una privada. Sin embargo, pese a que el sector público es opaco en este ámbito, la calidad ofertada en las residencias públicas no es mejor que la ofertada por las residencias privadas o concertadas a un precio considerablemente menor.
  • Sin embargo, no se califica como un gran negocio o una nefasta gestión ¿Por qué? ¿Porque lo pagamos con nuestros impuestos y no nos enteramos?

La Administración pública ha sacado sus concursos para contratación de residencias de mayores con contratos de colaboración ajustados a la baja y con un precio único sin ninguna diferenciación por servicio o calidad. Esto ha propiciado que en los últimos concursos muchas empresas hayan dado un paso atrás no acudiendo a los concursos por considerar insuficiente el precio ofertado. ¿En qué redunda esto? ¿En la calidad de los servicios que se pueden ofertar?

Sin embargo, parece que no hay fiscalización sobre el elevado coste de los mismos servicios ofrecidos desde lo público y su relación con la debida calidad a ese precio. ¿Por qué? ¿Porqué esto no lo paga nadie?

En España se aporta el 0,7% del PIB a los cuidados de dependientes, en Europa entre el 3,3 y el 3,7%.
El sector público no cubre las necesidades sanitarias de los mayores en las residencias

Parece deducirse claramente de ello que el Sector Público no cubre suficientemente ni las necesidades sanitarias de los mayores en las residencias, que no financia en absoluto, ni las necesidades socio-asistenciales de nuestros mayores, que financia de forma muy insuficiente.

Sin embargo ¿Por qué la responsabilidad de esta falta de cobertura es del sector privado? ¿Por qué se acusa al sector privado de dar un servicio insuficiente, caro y precario?

No voy a descubrir nada al decir que la relación entre el coste y la calidad es muy estrecha "Los costos de la calidad son los costos necesarios para alcanzar la calidad" (Hansen, don R, Maryanne M.Mower, op.cit. pg.439).

El trato digno a nuestros mayores debe partir de la valoración que hagamos toda la sociedad sobre sus necesidades y de un compromiso social de asumir el coste real de esas necesidades.

Parece imprescindible realizar de forma inminente un ajuste de precios para poder ofrecer lo que nuestros mayores se merecen. También parece imprescindible la financiación, de una manera u otra, por la Administración sanitaria de los servicios sanitarios que los mayores ingresados en residencias necesitan.

Por otro lado, de los datos existentes de coste y calidad ofrecidos por la gestión pública de las residencias, parece concluirse que es necesaria la colaboración entre los sectores público y privado. En cualquier caso, este tema lo que se merece es un estudio exhaustivo y serio y no frases dichas gratuitamente según la ideología política o intereses económicas de unos u otros.

Establecer cuál es el mejor modelo de gestión, merece que los técnicos y los profesionales del sector se sienten a estudiarlo y definirlo.

Esta nota de opinión solo pretende poner negro sobre blanco algunos datos bastante objetivos sobre el sector y los servicios prestados a los mayores dependientes, salvo mejor opinión, y también pretende cuestionar contundentemente esas acusaciones, que de forma tan irresponsable y poco seria y, también quizás, tendenciosa se hacen recaer sobre el sector privado de las residencias. Porque, con estos datos, podemos además oponer a esas acusaciones el gran esfuerzo que de forma mayoritaria tanto económico como humano -por supuesto salvando aquellas excepciones que no nos representan, que existen en este como todos los sectores- se hace por los empresarios y por todos los trabajadores del sector, para cuidar y curar a nuestros mayores, los de todos.

¿Son entonces caras las residencias de mayores? ¿Es este un gran negocio lucrativo?

Muchas otras preguntas se quedan en el aire que merecen ser respondidas, como las que hacen referencia a los sueldos bajos, empleos precarios, deficiencias de personal, la legitimidad de este negocio o el mejor de los modelos para cuidar a nuestros mayores, los de todos. Muchas preguntas que merecen ser respondidas en profundidad y con seriedad.

Esther García es secretaria general de AMADE

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