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¿Podemos controlar el Covid-19 en las Residencias de Personas Mayores? Estrategia del Queso Suizo

martes 17 de noviembre de 2020, 14:05h
José Pascual, presidente de Dignitas Vitae
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José Pascual, presidente de Dignitas Vitae

Este artículo está basado en el artículo original: Pueyo, T. (2020). Coronavirus: The Swiss Cheese Strategy

Adaptación de las recomendaciones del artículo a las residencias de personas mayores.

Ocho meses después de la pandemia, aquí estamos otra vez, con la misma música; pero eso sí, con distinta letra.

En este gráfico se ve claramente cómo vamos:

¿Veis cómo van los países de la línea inferior? Países de Asia y el Pacifico.

Si lo vemos de cerca:

Podemos ver que hay una gran diferencia entre dichos países y nosotros. Ellos aplicaron medidas muy drásticas inicialmente, aislamientos totales (Martillo) y luego una serie de medidas para mantener un número muy bajo de infecciones (Bailar).

Aquí en España aplicamos medidas “Martillo”, pero nunca aprendimos a Bailar. Terminó el verano y todo empeoró.

¿Cómo bailar?

Para mantener a raya el coronavirus en las residencias, tenemos cuatro capas de defensa:

  1. Evitar que entren personas infectadas. La valla.
  2. Si entran, reducir la cantidad de personas con las que puedan entrar en contacto. Burbuja.
  3. Cuando se reúnan con gente, disminuir la probabilidad de que infecten a otra persona. Medidas/Materiales.
  4. Cuando infectan a otra persona, identificar esa infección rápidamente y neutralizarla. Prueba-Rastreo-Aislamiento.

Ninguna de estas defensas es buena sola, pero juntas pueden detener, o por lo menos reducir, la tasa de transmisión y mantener el virus fuera.

Veamos cada una de ellas:

  1. La valla: Mantener las infecciones fuera.

Hay tres tipos:

  • Muros: Prohibir la entrada.
  • Cuarentenas: Permitir la entrada, pero aislar durante 4 a 14 días.
  • Puntos de control: Realizar pruebas a las personas en la entrada.

Cuanto mayor sea la probabilidad de infección, más fuerte debería ser la valla. Debería aumentar la protección según el riesgo en la residencia o en la zona de la residencia. Ejemplo: limitaciones del acceso de visitas en determinadas circunstancias o situaciones epidemiológicas del centro o del entorno. Por supuesto tendremos protocolos de actuación ante visitas, proveedores, familiares, trabajadores, salidas de los ancianos, etc.

Las vallas son muy caras, por lo que deben usarse con moderación. Los puntos de control pueden ser bastante económicos, pero no cubren todos los casos. Test al ingreso o tras la hospitalización. Las cuarentenas son probablemente el punto óptimo: una prueba, un formulario completo nos dice dónde estará la persona que quiere entrar, la ejecución para asegurarse de que se respete la cuarentena y presionar como sea para que se cumpla correctamente. Con pruebas rápidas el día de llegada y después de cuatro días de cuarentena, es probable que se detenga la mayoría de las infecciones. Es fundamental realizar aislamientos tras contactos sospechosos o tras vacaciones del residente.

Estas vallas pueden no ser suficientes, pero son necesarias: no funcionan de forma independiente; pero sin usarlas, es imposible detener el virus.

En España todo esto falló. Después de una primavera muy dura, no continuamos con las medidas de contención y estamos viendo los resultados de ello.

  1. Si entran, reducir la cantidad de personas con las que puedan entrar en contacto.

Algunas personas infectadas llegarán a tu centro. No puedes evitarlo.

Cuando lo hagan, debemos evitar que se reúnan con otras personas. Cuantas más personas permanezcan en sus burbujas sociales, más se evitará que las infecciones viajen e infecten a las personas de otras burbujas (una buena opción son las unidades de convivencia):

  • Limitar el número de personas que puedan reunirse.
  • Bloqueos totales: cada uno en su burbuja. Ningún contacto.
  • Toques de queda.
  • Limitar el número de personas que estén en un lugar al mismo tiempo, horarios escalonados, prohibiciones de cierto tipo de reuniones, dejar de hacer algunas actividades…

Hay que tener muy protocolizados los procesos de trabajo diario para que los residentes y los trabajadores tengan los menores contactos posible y estos, si se dan, que sean siempre con las mismas personas.

Lo que ahora tenemos muy claro es que los encierros totales son muy destructivos. En la primera ola se aplicaron pues no conocíamos la verdadera extensión de la pandemia. El Martillo detuvo el crecimiento de la pandemia y dio tiempo para poner otras medidas. Ese no es el caso hoy. Los encierros se pueden justificar, pero solo por unas pocas semanas, para controlar la nueva ola y, solo, cuando un centro tiene un buen plan para aprender a bailar.

Hemos aprendido a conocer los tipos de reuniones sociales que se deben evitar y las que están bien. También a saber cuándo utilizar las mascarillas, el distanciamiento social y la higiene. Hemos aprendido información clave sobre el virus para determinar qué reuniones evitar.

Si eliminamos las situaciones de súper-esparcidores, se puede reducir drásticamente la epidemia.

  1. La siguiente capa de defensa es reducir el contagio cuando las personas se reúnen.

El virus se propaga en condiciones muy específicas: cuando muchas personas se reúnen en una habitación cerrada durante mucho tiempo mientras hablan, cantan o incluso respiran. Evitar espacios cerrados, lugares abarrotados y entornos de contacto cercano.

Cuando el aire no circula y en las condiciones adecuadas, el virus sobrevive suspendido en el aire hasta que otras personas atrapan estas partículas a través de los ojos, la nariz o la boca.

Entonces, para detener el virus:

  1. Evita hablar cuando estés en presencia de personas de otra burbuja social. Evita cantar o gritar.
  2. Pasa el menor tiempo posible con personas de otra burbuja social.
  3. Evita que el virus salga de la boca y la nariz.
  4. Si es así, haz circular el aire para evitar que las partículas lleguen a otras personas.
  5. Crea un entorno hostil para el virus, de modo que muera incluso si está suspendido en el aire.
  6. Asegúrate de que no llegue a la boca, la nariz y los ojos de otra persona.

El primer punto se logra evitando hablar o gritar cuando hay muchas personas o en una habitación o espacio cerrado con otras personas.

El segundo punto se logra simplemente pasando menos tiempo juntos. Si una reunión puede durar 10 minutos en lugar de una hora, mejor.

El tercero se consigue con mascarillas. Todo el mundo debería usarlas en público, especialmente en espacios interiores. Se deben usar las mascarillas adecuadas, no valen todas.

El cuarto punto significa que debemos pasar todo el tiempo que podamos con otras personas al aire libre, pues el virus apenas se propaga allí, guardando distancias y precauciones. Si estamos en interiores debemos ventilar tanto como sea posible.

El quinto punto. Este virus tiene dificultades para propagarse con la temperatura y la humedad adecuadas. El virus muere a altas temperaturas. Cuanto más alto, mejor. 25º grados es bueno. 30º es mejor. La humedad entre el 50% y el 65% es ideal para matar el virus y nosotros podremos con nuestras narices filtrar mejor los virus.

Es bueno seguir lavándose las manos y desinfectándolas.

El sexto paso es que las personas deben usar mascarillas para protegerse. La mayoría de las personas comprenden que pueden contraer el virus por la nariz y la boca. Pero la mayoría olvida que también pueden contagiarse a través de los ojos. Si es posible, hay que protegerlos con gafas, antiparras o pantallas protectoras. Debemos tener muy bien protocolizado el uso de los EPI y, por supuesto, tener materiales de protección adecuados y suficientes.

  1. Cuando infectan a otra persona, identificar esa infección rápidamente y neutralizarla.

Hemos hablado sobre cómo evitar que las infecciones entren en una comunidad, evitar las reuniones y evitar los contagios cuando hay reuniones. La última capa de defensa es identificar las infecciones cuando ocurren y neutralizarlas.

Eso es lo que hacen las pruebas, el rastreo de contactos, los aislamientos y las cuarentenas (en resumen, prueba — rastrear — aislar).

Todo el mundo está obsesionado con las pruebas. Y eso es bueno. Es importante. Es necesario. Pero no es suficiente. Las pruebas te dicen quién está infectado, para que puedas aislarlo; pero también necesitas poner en cuarentena a sus contactos. Y debemos asegurarnos que se respeten los aislamientos y las cuarentenas.

PRUEBA-RASTREO-AISLAMIENTO

Ninguna de las cuatro capas es perfecta. Todas tienen agujeros que dejan pasar las infecciones. Pero juntos forman una defensa impenetrable.

¿Qué debes hacer tú y tu residencia?

Capa 1. Podemos evaluar a todos los residentes a su llegada y cuatro días después, manteniéndolos aislados en sus habitaciones mientras tanto, atendiéndolos en todas sus necesidades con las protecciones adecuadas. Los residentes no pueden salir del perímetro de la residencia. Si lo hacen, deben volver a ponerse en cuarentena. Los trabajadores y visitantes se someten a pruebas todos los días cuando ingresan y no pueden pasar la noche (eso sería lo ideal).

Capa 2. Organizar burbujas sociales o unidades de convivencia, reducir el tamaño de los espacios más grandes y formar “burbujas”, grupos de residentes que se juntan y no se juntan con nadie más. Los agrupamientos masivos deberían estar prohibidos.

Capa 3. La residencia debe proporcionar máscaras de alta calidad y su uso debe ser obligatorio. Todas las actividades que se puedan hacer al aire libre deben hacerse. Los que están adentro requieren gafas (podrían utilizarse pantallas individuales, sin olvidarse de las mascarillas) y todas las ventanas abiertas. Si la temperatura no lo permite, se debe mejorar la ventilación y los espacios deben calentarse y humedecerse.

Capa 4. Prueba — Rastreo — Aislamiento. Cuantas más personas puedan realizar pruebas rápidas todos los días, mejor. Las residencias deben comprar y distribuir pruebas rápidas para el consumo diario (o en su caso la administración pública). Se podrían utilizar pruebas de aguas residuales. Hoy día hay suficiente tecnología para hacer pruebas específicas por poblaciones, barrios, manzanas e incluso viviendas.

Sabemos que la prueba ideal para detectar a los realmente positivos son los PCR, sobre todo para detectar en las residencias a los que aún no han manifestado la infección y a los asintomáticos, tanto en los residentes como en los trabajadores. Tienen un contacto estrecho y no saben que pueden estar contagiándose. Estas pruebas son las más caras; las utilizamos escasamente y solo en las situaciones excepcionales. La administración, con ellas, debería colaborar o asumir sus costes, cosa que hace ya algún área de salud. Por ejemplo (caso real):

En una residencia “A” con 120 personas (entre trabajadores y residentes) en un área de salud donde la administración está haciendo tanto a trabajadores como a residentes una PCR una vez al mes (120 pruebas), a un precio de 60 € por prueba, el coste mensual sería de 7200€.

Una alternativa que se podría llevar a cabo, en centros donde la prevalencia no sea excesivamente alta, y que disminuiría mucho el coste de estas pruebas, además de proporcionar un gran control de la situación, sería hacer tests con pruebas PCR por “pulling” (prueba PCR con muestras nasales de 8-10 personas y las traduce en una sola analítica. Si sale negativa, todos negativos y si sale positiva habría que hacer pruebas PCR individuales a esas 8-10 personas); de este modo podríamos hacer muchas más pruebas, disminuir los contagios y los costes serían mucho menores. Por ejemplo, en la residencia “B”, con 120 personas, como el caso anterior, haciendo con este método pruebas a todas las personas una vez al mes, haríamos 12 pruebas con un coste de 720€. Si en un grupo de 10 sale positivo, habría que realizar un PCR individual a cada miembro del grupo; pero siempre serían menos PCR y menos gastos.

Los residentes y trabajadores deben tener una aplicación de rastreo de contactos. Todas las reuniones deben escanear un código QR creado para ese evento. Una prueba positiva debe desencadenar un aislamiento inmediato que debe rastrearse con la aplicación. La violación del aislamiento debería sancionarse. Todos los contactos de un caso positivo deben ser notificados automáticamente, gracias al código QR, y las personas deben ponerse en cuarentena. Todo debe hacerse cumplir a través de la aplicación.

Aplicar esta mentalidad es especialmente importante para las residencias que tienen más probabilidades de sufrir una gran propagación. Si todas las residencias y centros de día siguieran estas pautas, se podría detener el virus en el sector.

No es necesario esperar a que el gobierno haga todo. Todos podemos hacer nuestra parte.

Ahora que sabemos lo que necesitamos para bailar, la pregunta es: ¿tenemos la voluntad y los medios para hacerlo?

Para los más curiosos os dejo el link del artículo completo en Castellano:

https://almamera.medium.com/coronavirus-la-estrategia-del-queso-suizo-acb1dea47890

Dignitas Vitae ofrece la posibilidad de realizar “Una tertulia” semanal (día y hora fija) con los profesionales de las residencias del sector No Lucrativo “Tercer Sector” donde pudiéramos intercambiar información y experiencias. Incluso organizar una webinar donde participasen expertos sobre un tema de actualidad.

Las personas interesadas remitirían un email a DV y DV les mandaría una invitación. Email: info@dignitasvitae.es

Un saludo

Dr. José Pascual Bueno

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