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EL RINCÓN DEL DIRECTOR

¿Estoy suficientemente cubierto? Voluntarios en la residencia

Dependiente en silla de ruedas.
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Dependiente en silla de ruedas. (Foto: Foto Designed by Freepik)

En la residencia Las Marismas, de la que, por cierto, eres directora, os preocupan muchas cosas, pero el seguro de responsabilidad civil no era una de ellas, como mínimo hasta esta mañana.

Hace dos años que, una tarde a la semana, vienen unos estudiantes al centro y llevan a cabo algunas actividades con los residentes. Son chicos y chicas de entre 16 y 17 años muy voluntariosos que básicamente pasan el rato jugando a juegos de mesa con algunos residentes, leen libros a un grupito que tiene dificultades para hacerlo solos o, sencillamente, pasan un rato con ellos hablando.

Todo empezó con la visita de una profesora del instituto y, poco a poco, lo que era una actividad esporádica se convirtió en una actividad bastante constante que se lleva a cabo al salir los chicos del colegio.

Hasta ahora todo eran parabienes y felicitaciones. Tanto los residentes como los familiares y las auxiliares han visto la actividad como algo positivo, hasta lo que pasó hace tres días. Juana Antúnez, una residente de 87 años con degeneración macular, diabetes y un acentuado sobrepeso, que participaba en el grupo de lectura, quiso ir al baño y la estudiante que estaba leyendo dijo que ella misma la acompañaría. Lo que pasó entonces no está del todo claro pero sí la consecuencia. Juana Antúnez cayó al suelo rompiéndose el cuello del fémur y dándose un fuerte golpe en la cabeza que la dejó inconsciente y cubierta de sangre. Hoy sigue en el hospital y, posiblemente porque toma un anticoagulante, está cubierta de hematomas ofreciendo un aspecto muy precario. Además, desde la caída está muy desorientada.

Los estudiantes saben desde que empiezan su labor de voluntarios que no deben hacer el trabajo de las gerocultoras pero la estudiante pensó que sólo se trataba de ayudarla a levantarse e ir al baño. La señora Antúnez normalmente se mueve en silla de ruedas o con un andador, pero durante las actividades se le ayuda a sentarse en sillas o sillones normales.

La estudiante está muy afectada y dice que no le quería hacer daño a la señora Juana.

Aunque la familia de la residente se está mostrando muy comprensiva, una de las hijas nos ha preguntado si “lo que hacen los estudiantes” se considera “trabajo de la residencia” y si tenemos un seguro para cubrirlo.

Hemos repasado nuestra póliza de responsabilidad civil y no vemos nada que pueda relacionarse con lo que hacen los estudiantes. También hemos visto que hace dos años firmamos un convenio con el instituto para que viniesen cinco estudiantes durante cuatro meses, nunca lo hemos renovado y lo que dice el convenio y lo que se hace ahora no se parece en nada.

Estamos un poco nerviosos. Si nos demanda la familia, ¿nos cubriría el seguro?

Le estamos dando vueltas cuando nos vienen a la cabeza otras cosas. Tenemos un convenio de prácticas con un centro de formación por el que tenemos a estudiantes. ¿Estamos cubiertos por daños que puedan ocasionar?

También vienen de vez en cuando unos voluntarios de una Fundación Tutelar a pasar un rato con residentes que han tenido una sentencia de incapacidad.

Estamos a punto de levantar el teléfono para llamar a nuestro agente de seguros y decidimos cruzar los dedos para que no pase nada antes de que nos conteste y podamos, quizás, aumentar las coberturas que tenemos.

¿Alguien se ha encontrado alguna vez en una situación como ésta o parecida?

¿Qué habéis hecho o qué os ha pasado?

Autor del caso:

Autor del caso: Josep de Martí Vallés

Jurista y Gerontólogo

Director de Inforesidencias.com y Dependencia.info

Profesor del Máster de Gerontología Social y del Postgrado en dirección de centros de la UB, la UAB y del centro de Humanización de la Salud.

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La opinión de Jesús López, especialista en el sector sociosanitario de la correduría de seguros Apropity Risk Solutions


En un entorno económico-social cada vez más colaborativo y participativo, es una práctica habitual que en el sector sociosanitario, especialmente en residencias y centros de día, se incorpore voluntariado para potenciar diferentes tareas de acompañamiento que aporten un valor añadido a sus residentes: compartir momentos y vivencias, participar en diferentes actividades, etc. Es innegable, de entrada, que dicha práctica es admirable y seguramente se irá extendiendo en nuestra sociedad, pero siempre hay que pensar en todas las posibles consecuencias e identificar todos los riesgos para proteger debidamente nuestros negocios.

En el ámbito asegurador, como mecanismo principal de prevención y transferencia del riesgo, la mayoría de las entidades aseguradoras excluyen en sus condicionados cualquier reclamación que por acción u omisión derive del personal voluntario, así pues, nos encontramos frente un importante gap o hueco de cobertura. Para reforzar debidamente los programas de seguros, es aconsejable y necesario analizar todas las pólizas con la finalidad de verificar este punto, y en el caso de estar excluido, solicitar expresamente la inclusión de la cláusula correspondiente para derogar la exclusión.

A su vez, otra recomendación importante que exigen las entidades aseguradoras para atender una posible reclamación, es disponer de un contrato privado entre el centro y los voluntarios para dejar previa constancia de dicha colaboración.

Enlace web: https://www.apropity.com/es/sociosanitario.html

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