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LA PRESIDENTA DE LA FUNDACIÓN CUIDADOS DIGNOS PRESENTA 'CUIDAR'

Ana Urrutia: “La Atención Centrada en la Persona no existe con sujeciones”

Ana Urrutia: “La Atención Centrada en la Persona no existe con sujeciones”
miércoles 02 de mayo de 2018, 02:34h
Para la presidenta de la Fundación Cuidados Dignos, que ha presentado recientemente el libro 'Cuidar', “nuestras decisiones de cuidado no pueden pasar por que aquel acto que hagamos sea indigno para el paciente”.

La presidenta de la Fundación Cuidados Dignos, la doctora Ana Urrutia Beaskoa, ha presentado recientemente ‘Cuidar’, un libro-manual que, modestamente, pretende ser “una revolución en el cuidado de las personas”. Partidaria de la Atención Centrada en la Persona y la eliminación de sujeciones, subraya que “nuestras decisiones de cuidado no pueden pasar por que aquel acto que hagamos sea indigno para el paciente”.

En una extensa entrevista a Dependencia.info destaca igualmente que el impedimento para no sujetar no es la falta de presupuesto, “ese es el argumento, el gran impedimento de verdad es la falta de conocimiento de profundización en la autonomía de las personas y en el respeto a los derechos y la dignidad”.

¿Por qué Cuidar?

Cuando empecé con esto de eliminar sujeciones me encontré con bastante rechazo, no porque a la gente no le gustara, sino porque le costaba ver que se pudiera hacer y no se veían en esa situación de cambiar el modelo de cuidado de su propia organización.

Eso generó una resistencia al cambio que hacía que la gente que asistía a mis charlas se levantara y se fuera. Se iba. Yo explicaba lo que estaba haciendo, pero molestaba. Porque decir que sujetar no está bien a la gente le molestaba y se iba. Entonces, como yo también había pasado por ese proceso, pensé que era una experiencia que puede valer a los demás. Es decir, desde la empatía, intenté contactar con las personas, decirles que es posible hacerlo, que se puede dejar de sujetar, que he pasado por lo mismo que tú ahora.

Luego, presento los casos prácticos que relato en el libro de una manera didáctica para que sirvan de verdad.

¿Es un manual de buena praxis?

Eso es. Doy consejos, hago reflexiones y explico las cosas. Le doy al libro un aire novelesco para que sea fácil de leer para la gente que no es técnico y lo pueda aplicar. También al técnico para que le sirva leyendo entre líneas lo que se está haciendo y qué herramienta se está aplicando.

Claro, hay varios perfiles de personas que pueden leer este libro, pero para que a todos nos quede claro, ¿qué es sujetar?

Físicamente es colocar un elemento que hace que no te puedas mover, no te puedas levantar o no te puedas tocar cualquier parte de tu cuerpo. Es decir, un elemento que te impida tener libertad de movimientos. Químicamente es anular las capacidades de manera que con un fármaco aquello que ibas a hacer, dejas de hacerlo.

Y, entonces, lo que buscas con este libro es...

El tema de las sujeciones es el hilo conductor de los capítulos, es lo trasversal. En realidad, el libro lo que pretende es profundizar en que tenemos que cuidar al usuario o paciente teniendo como pilar de nuestro modelo de cuidado la dignidad. Es decir, que nuestras decisiones de cuidado no pueden pasar porque aquel acto que hagamos sea indigno para el paciente. Esa sería la definición, el resumen del libro.

En el libro cuentas historias muy bonitas, ¿destacas alguna?

Pues quizá la primera, que es la que hizo caerme del caballo. Pero gustar gustar mucho, me gusta la de Tomás y Ramón, que transcurre en el domicilio. Un caso que me ha enseñado mucho también es el de Salva. Y luego hay otras historias que yo creo que son bonitas, que recomiendo a la gente que se las lea, no solamente porque son en la residencia, y en la que destaca un caso en la UCI y y también me ha gustado la historia de Mauro, que es un caso de salud mental que además es mío. Tuvimos éxito donde muchas otras personas lo daban por perdido.

¿Por qué se tiene que leer la gente ‘Cuidar’?

Porque creo que les va a aportar mucho. Les va a cambiar y se van a dar cuenta de que esto es posible, que es la razón por la que lo escribí. Esto es posible. Yo he pasado por lo mismo que vosotros y se puede hacer. Además, he intentado que cada uno de los casos sea reflejo de los casos que cada organización tiene en su residencia, de manera que cuando una residencia tenga a una ‘Pilar’, su Pilar, que se levanta, se cae, la familia se queja... que diga “este caso es Alba, la del libro de Ana Urrutia” o “este Luis es el mismo caso que el de Mauro, del libro ‘Cuidar’” y puedan aplicar a su caso lo que yo les cuento en el libro.

Por cosas que comentas en el libro, ¿el objetivo final de un cuidador es ser feliz cuidando para hacer feliz a la persona que cuida?

Si, desde luego. Por eso mismo, si tu objetivo es ser feliz cuidando, pero no haces feliz a la persona que cuidas es que algo se está haciendo mal, algo hay que cambiarlo. Creo que esa tiene que ser nuestra motivación.

Hay alguna excepción para sujetar

Si hay excepciones, hay 4 indicaciones concretas en las que se puede sujetar. Pero son muy excepcionales, son casos muy extremos en los que se pone en peligro la vida de la persona e, incluso, del que está al lado, pero en las residencias de ancianos, que es el entorno donde más se sujeta a las personas mayores, no se dan nunca. Lo digo tajante. Aunque las organizaciones crean que se da, no se da.

El que una persona se levante y se pueda caer no es una situación de peligro que la organización no pueda evitar. Se sujeta porque se piensa que el paciente se va a caer y yo digo: ¿qué haces tú para evitar que eso ocurra? Lo que digo es que con esta manera de cuidar tú puedes evitar que eso ocurra. En consecuencia, no es necesario sujetar.

Cuando digo que vamos a cuidar sin sujetar, también digo que lo haremos con las mismas garantías de cuidado, o mayores, que sujetando. No he venido a decir aquí que estoy aplicando un modelo que lo que hago es dejar que la gente se caiga, no. La gente se cae lo mismo, o menos, que cuando la sujetábamos. Tiene unas garantías de cuidados similares o superiores. Esta es la base del modelo, lógicamente.

Evidentemente, todo depende del equipo. En función de que sepa cuidar o no sin sujeción, sujetará a la persona.

Pero alguien que se dedica a cuidar te puede decir que cuando una persona se levanta y se cae estás poniendo en peligro su vida.

Yo le digo que no, que tú estás dejando que ponga en peligro su vida. Hay que sujetar en un cuadro agudo, pero no en un cuadro crónico, como ocurre en una residencia todos los días del año. El uso de sujeciones es una excepción muy aguda y a la que llegas cuando han fracasado todo el resto de procesos de cuidados.

¿La pregunta que parece lógica cuando hablamos de que este modelo requiere que haya una persona pendiente constantemente de ese usuario-paciente, tenerla tranquila, con los músculos tonificados, es que el gran impedimento es el dinero?

No. Ese es el argumento, pero el gran impedimento de verdad es la falta de conocimiento de profundización en la autonomía de las personas y en el respeto a los derechos y la dignidad. Para mi, ahí está el gran impedimento.

Si nosotros tuviéramos interiorizado realmente que no podemos realizar ningún acto de cuidado que resulte indigno para el paciente, no lo haríamos. Con independencia de los recursos. ¿Por qué digo esto? Porque con los mismos recursos hemos cambiado la forma de cuidar en todas las organizaciones en las que hemos estado.

En el libro hay ejemplos de eso. No hemos invertido más dinero. Luego, no es una cuestiones de recursos, es una cuestión de mentalidad, de formación, de desarrollo de empatía, de conocimiento, ética, es una cuestión de que los equipos estén preparados de otra forma diferente a la que están preparados en este momento en este país.

Cuando tú a un equipo lo preparas de otra manera, deja de sujetar con los mismos recursos que tenía antes. No es una cuestión económica. Es verdad que una vez hecho el cambio y el equipo ha profundizado en esos derechos y quiere trabajar desde el pilar de la dignidad, se puede pedir que para cuando una persona se levante de la cama, si no tengo una persona, se puede colocar un sensor de movimiento. Ahí sí puede hacer falta esa inversión, pero igual puedes dejar de hacer otra inversión, como dejar de comprar cinturones, que también valen su dinero.

Pero, digo yo, si fuera necesaria una inversión, pues habrá que invertir, ¿no? Hay que hacer esa apuesta. Que, por otra parte, no es una apuesta alarmante o inabordable. Hay que avanzar, hay que innovar…

Por tanto, lo básico es cambiar el concepto de lo que significa cuidar…

Efectivamente, eso es lo básico. Una de las cosas que más me cuesta en las organizaciones es cuando hace el cambio de mentalidad. Cuando hacen el ‘click’, ya está hecho, ya lo hacen ellos. Cuando captan lo importante que es respetar la dignidad de las personas y proteger sus derechos, ya está hecho. Para mi eso es lo más importante.

Pero no solamente en las organizaciones, también en todas partes, en toda la sociedad. Es habitual encontrarse con que hablas con alguien, le preguntas si ha estado en una residencia, si ha visto sujeciones, te dice que sí y que no le ha llamado la atención. Ese es un problema, que no vemos a las personas mayores como un colectivo portador de derechos, que es lo que yo peleo: es un colectivo portador de derechos y portador de dignidad.

Ese es el problema, que como no lo vemos así, no reaccionamos a una falta de derechos como son las sujeciones. Pero no solo en las residencias, también hay sujeciones en toda la cadena de cuidados, sobre todo en los hospitales. Hay residencias que no sujetamos, que llevamos a un residente al hospital y nos lo devuelven sujetos hasta los dientes y, encima, nos ponen a parir porque no sujetamos y nos ponen a la familia en contra.

Estamos cambiando las cosas. Es cierto que el sector de la residencia todavía sujeta muchísimos, pero estamos enseñando a los demás. El movimiento nace desde aquí y estamos cambiando para enseñar a otros sitios, porque en esos sitios nadie dice nada.

Tiene muchas dificultades entonces para aplicar esta filosofía la cuidadora en casa, ¿no? ¿Cómo enseñamos eso a la mujer que está haciendo las tareas del hogar y al tiempo cuida al familiar que se agita, que se pone nervioso?

Las herramientas son las mismas, pero es mucho más complicado. Por eso me meto más, entre comillas, con los profesionales, porque ese es su trabajo. Es más justificable la sujeción en un domicilio, porque la hija que cuida -hablo de familiar director más que del cuidador informal- está todo el día con él, no puede dormir, no puede ir a hacer las compras, no tiene vida social.

Aún así, se pueden adquirir trucos y la manera de cuidar siempre se puede mejorar. Quizá sea imposible eliminar del todo la sujeción, es el ámbito más complicado, pero se puede mejorar mucho.

¿Debería estar ligado el concepto de cuidar con el amor?

Cuidar es asistir. Pero tiene que ir más allá. Efectivamente, tiene que ser algo que te llene hacerlo, que te motive. Sí, podría estar perfectamente relacionado con el amor. Que te sientas bien haciéndolo y que estés dando a la otra persona muchísimo de lo que necesita. Eso es lo que haces cuando quieres a alguien.

En el libro hablas de que eliminar sujeciones tiene que ver con transformaciones sociales, como la Atención Centrada en la Persona...

Efectivamente, es que no es tanto eliminar sujeciones, es la Atención Centrada en la Persona. Yo siempre lo digo, la ACP no existe con sujeciones. Hablar por un lado de ACP y por otro de sujeciones no es correcto. Cuando hablas de Atención Centrada en la Persona ya estás hablando de no sujetar. Es consustancial.

La sujeción es un indicador, que es muy visible y cuando entras en una organización, si ves que sujetan, ya sabes exactamente cómo trabajan y que no están con la Atención Centrada en la Persona. El movimiento real es la ACP, pero como la sujeción es tan potente y tan visible, hay que trabajarla directamente.

Parece que el modelo de liberar de sujeciones se impone, ¿qué falta para generalizarlo, para que deje de ser noticia que hay un centro libre de sujeciones?

Cuando yo empecé con esta historia se lo presente por primera vez a un político. Le dije que yo podía ayudar a exigir una serie de cosas para que se hiciera. Me dijo que sí, que lo iba a ver. Hasta hoy. A los 6 meses ya me dí cuenta de que no me hacía ni caso. Claro, el político no tiene evidencia de que el modelo funciona y tenga demanda como para generalizarlo.

Entonces decidí empezar por abajo. Busqué personas con la misma sensibilidad que lo hacen mejor que yo y capté a una residencia y luego a otra y otra. Con la bola de nieve cada vez más grande te das cuenta de que ya tienes la evidencia científica que necesitaba el político.

Cuando ya has llegado a toda la sensibilidad individual y tienes un tope, necesitas que alguien fuerce al resto a cambiar Yo me autoimpongo un modelo, pero hay organizaciones que no se autoimponen un nuevo sistema de funcionamiento. Hay que legislar. Esto es bueno, pero no fluye más. Tienen que entrar los políticos y en es momento estamos.

La penúltima, ¿cómo te gustaría que fuera toda la gestión residencial dentro de 10 años?

Centrada en la persona. Y si todo está centrado en la persona, las residencias parecerán lugares de vida. Sobre todo, cambiará la percepción social de esa imagen negativa de las residencias. Cosa que me molesta porque hay personas muy felices en las residencias, que se sienten apreciadas, valoradas y muchas te dicen que ojalá hubieran ido antes.

Eso es lo que me gustaría que llegara a la sociedad. Para eso, creo que tenemos que avanzar en modelos como este, centrados en la persona, humanizarnos, trabajar desde la dignidad, cambiar el entorno, es decir, hacer residencias que no parezcan hospitales, más cálidas, que parezcan más una casa, y más aperturistas, en el sentido de que la familia esté totalmente integrada.

Esto sería muy positivo para el sector y para la sociedad, porque aliviaría a la familia de esa carga de “no puedo más, estoy reventado y con harto dolor le tengo que llevar a la residencia”.

Para terminar, ¿has escrito en este libro algo que no hayas dicho antes en las innumerables charlas y conferencias que has ofrecido sobre ACP o sujeciones?

Cuando he dado charlas, siempre he dicho a los equipos que no es un problema de recursos, que primero tenemos que demostrar que podemos hacerlo y que si luego es necesario pedir recursos, lo hacemos. Creo firmemente en eso, pero he profundizado más en la implicación necesaria para cambiar el modelo a nivel global. Y creo que en esa implicación está lo que te he dicho antes: si hay que invertir que se invierta.

En este tema he pinchado un poco más y lo digo en el epílogo, hay que invertir un poco más. Antes no quería insistir porque a muchos gestores cuando se les hablaba de recursos decían que ya no se metían en esto. Pero creo que hay que cambiar y cuando se llega a la situación de que con todo nuestro cambio conductual no conseguimos más y es necesario invertir en tecnología o mejorar un poco el ratio, creo que hay que hacerlo.

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