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TIENEN UN SISTEMA INMUNITARIO MENOS EFICAZ

¿Está dejando de hacer efecto la vacuna en las personas mayores que viven en residencias?

Nieves Cabo Vidal, primera vacunanada en una residencia gallega.
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Nieves Cabo Vidal, primera vacunanada en una residencia gallega. (Foto: Xunta de Galicia)
jueves 02 de septiembre de 2021, 04:04h

Nos las prometíamos muy felices cuando finalizó la vacunación a finales de febrero en las residencias de personas mayores, que, en su práctica totalidad (el 99,5%), completaron la pauta con sus dos pinchazos. Ahora, con la quinta ola de esta pandemia del coronavirus hemos comprobado cómo han aumentado los contagios y también los fallecimientos.

A pesar de que los centros residenciales siguen siendo los lugares más seguros para las personas mayores para hacer frente a la covid, es inevitable preguntarse si está dejando de hacer efecto la vacuna en las personas mayores que viven en residencias o si es necesaria ya una tercera dosis de la vacuna para estas personas, por lo general muy vulnerables, e, incluso, si hay que obligar a vacunarse a todo el personal que trabaja en contacto directo con los residentes.

La ministra de Sanidad, Carolina Darias, ha informado este miércoles de que la Comisión de Salud Pública estudiará la próxima semana la recomendación de la ponencia de vacunas de administrar una dosis adicional de la vacuna a pacientes inmunodeprimidos o receptores de trasplante sólido y que no se contempla, de momento, administrar una dosis de refuerzo al resto de la población.

La médico geriatra y tesorera de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG), Maribel Galvá Borrás, ha explicado a Dependencia.info que “no hay todavía evidencias científicas de que realmente sea necesaria una nueva vacunación, un refuerzo vacunal”. Añade que “es complejo saberlo” y “si no lo sabemos en la población en general es más difícil trasladar esto a la población mayor y, sobre todo, a la población residencial”.

La experta, que trabaja en una residencia pública de la Junta de Andalucía, recuerda que sabemos que las vacunas que se han administrado mayoritariamente, Pfizer y Moderna, tiene una cobertura de un 95%, pero el estudio posterior de la situación de inmunidad en las personas vacunadas no se ha hecho a nivel general, con lo cual “desconocemos individualmente la eficacia que ha tenido en cada uno de nosotros la vacuna que hemos recibido”.

Por otra parte, agrega, hay que tener en cuenta que la persona mayor tiene un sistema inmunitario menos eficaz, con una respuesta inmunitaria menor y distinta, no tan eficaz que una persona joven. Esto, apunta la doctora Galvá, “hace que no sepamos realmente qué está pasando en esta población” y esta falta de respuesta “puede hacer que veamos más casos de covid en las residencias”.

Esto, sabiendo que la presencia de más casos en las residencias está relacionada fundamentalmente con que hay más casos fuera de las residencias a nivel comunitario y que la variante Delta es más transmisible. “Pero que realmente veamos una mayor mortalidad puede que esté relacionado con la respuesta inmunitaria defectuosa en pacientes mayores, como se está viendo en algunos estudios”, subraya.

Una mayor relajación

La geriatra de la SEGG no pasa por alto tampoco que la vacuna ha dado una sensación de falsa seguridad y ha permitido la relajación. Pero también hay que tener en cuenta que es difícil mantener el nivel de las medidas de prevención en los centros que se han mostrado eficaces (distancia y mascarilla): “Llevar a cabo esto permanentemente, de forma insistente durante tanto tiempo exige un gran esfuerzo por parte de la persona mayor y de los cuidadores”.

Lo explica así: “Es muy difícil mantener dentro de los centros ese nivel de atención y de estrés que exigen todas las medidas que hay que llevar a cabo. Son tantas las circunstancias sobre las que hay que prestar atención, que hace que no se hagan con tanta premura y tanta insistencia como al principio por el miedo que conllevaba la situación. Y esto dentro del centro, como los propios familiares cuando se han llevado a los residentes a sus casas o los propios trabajadores cuando entran y salen con sus familias y sus amigos”.

“Todo esto es para mi el factor más importante para la entrada del virus en las residencias”, destaca Maribel Galvá.

No podemos olvidar tampoco que el aislamiento extremo al que se ha llegado debido al miedo que se tenía produjo “muchísimo daño a las personas residentes” tanto desde el punto de vista físico como psicológico, “con deterioro en todos los sentidos, a nivel cognitivo, emocional, psíquico y funcional por las medidas tan extremas que se llevaron a cabo”, recuerda la tesorera de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología, ante una situación de pánico por el desconocimiento que se tenía de la enfermedad.

¿Qué hay que hacer? ¿La SEGG recomienda una tercera dosis?

Visto el rebrote de contagios, qué se debería hacer si no queremos volver a hacer pasar a la población más vulnerable por esta situación, ¿la SEGG recomienda una tercera dosis?

Galvá señala que “la Sociedad, en principio, no lo descarta a pesar de que no hay evidencias que la recomienden incluso en la población general”, pero dadas las características de la población mayor y, sobre todo, la que está en residencias, no descarta esa posibilidad y “que sea más preciso en este tipo de población que en otras”.

Hay que tener en cuenta que muchas de las personas que actualmente están falleciendo en las residencias no muere de covid. Este virus, lo que le provoca a la persona mayor, es una descompensación de su patología crónica, falleciendo el paciente con covid positivo, pero por su enfermedad anterior.

Hay que añadir que las personas mayores tienen de media 7 enfermedades crónicas activas y consumen de media 11 fármacos. Además, un estudio en el que ha participado el CSIC revela que el 20% de los mayores de 80 años que pasan la enfermedad grave tienen autoanticuerpos que inhiben la respuesta del sistema inmune.

Dicho todo esto, un director de residencia debería “mantener todas las medidas estándar de prevención y es muy importante, fundamental, que dentro de cada centro haya un referente sanitario”, médico o enfermera, que en un momento determinado sea el encargado de vigilar que la implementación de las medidas sanitarias se llevan a cabo.

Además, cuando ya hay un caso de covid, o la sospecha, en la residencia, para un director, lo mejor que puede hacer para evitar el aislamiento es hacer sectorizaciones, separar adecuadamente a las personas para que no haya riesgo dentro de la residencia y, si es posible hacer grupos como unidades de convivencia, de manera que las personas que trabajan con ese grupo sean siempre las mismas. Estas son las medidas que se han demostrado más eficaces para que no se extienda el brote a toda la residencia.

“Es la prevención lo que evita la entrada del virus en las residencias y la prevención es lo que evita también la propagación del mismo dentro del centro”, ha explicado.

Vacunar a todo el personal de residencias

Por otra parte, sobre la posibilidad de obligar o no al personal que trabaja en contacto directo con personas mayores vulnerables, la portavoz de la SEGG ha recordado que “ya se obliga en otros países, como Francia”, pero, igualmente, es muy difícil dar respuesta porque “hay un choque frontal con lo que es la libertad y salud pública”. Sin embargo, también ha remarcado que “en los centros residenciales, el porcentaje de trabajadores vacunados es altísimo, es decir, la gente que no se ha vacunado llega a unos niveles ínfimos”.

“En otros países, esta opción por no vacunarse ha tenido más peso, pero en España, en nuestro sector, la vacunación de los trabajadores ha sido muy alta”, apunta Galvá, que no sabe si “la obligatoriedad” de la vacunación “acabaría solucionando el problema” del incremento de contagios. En cualquier caso, opina que “el bien de todos está por encima de la libertad”.

Vacunación obligatoria para trabajadores

El presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, ha pedido este miércoles un "marco legal" para evitar que haya trabajadores de las residencias de la tercera edad con trato directo con las personas mayores que se nieguen tanto a vacunarse como a someterse todos los días a pruebas diagnósticas. Ha recordado que estos trabajadores han sido "foco" de algunos contagios en residencias y generan "un problema".

La directora general de Autonomía Personal y Discapacidad del Departamento de Derechos Sociales de la Generalitat, Montserrat Vilella, es partidaria de que la vacuna anti-Covid sea obligatoria para el personal de las residencias. Ha reconocido que el brote a la residencia de Girona donde murieron siete residentes empezó por un trabajador.

El presidente de la Asociación de Directoras y Gerentes de Servicios Sociales, José Manuel Ramírez, opina que si es necesario habría que cambiar la legislación para obligar a vacunar a todos los trabajadores del sector. "La libertad individual de la persona mayor que no quiere ser tratada por una persona que ha decidido no vacunarse primaría sobre esa libertad que dicen tener aquellas personas que trabajan y han decidido no vacunarse".

La presidenta de CEAPs, Cinta Pascual, lleva semanas instando a que la vacunación sea obligatoria para los trabajadores que atienden directamente a las personas mayores. "Lamentamos que no sean valientes y no se tome la decisión correcta", dijo.

El presidente del Grupo Social Lares, Juan Ignacio Vela, explicaba: “Seguimos defendiendo la vacunación obligatoria para todas las personas que mantienen una relación profesional con los centros residenciales pero, también, apelamos a la solidaridad de todos ellos para lograr juntos la tan ansiada inmunidad de grupo en nuestros hogares”.

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