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Más de la mitad de las personas mayores que viven en residencias padece disfagia

Campaña contra la disfagia de Lares y Nutricia.
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Campaña contra la disfagia de Lares y Nutricia. (Foto: Lares)
martes 11 de diciembre de 2018, 02:42h
Campaña de Nutricia y Lares para que el personal de los centros de mayores sepa hacer frente al problema.
Campaña contra la disfagia de Lares y Nutricia.
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Campaña contra la disfagia de Lares y Nutricia. (Foto: Lares)

Las personas mayores de 65 años tienen un mayor riesgo de padecer la disfagia orofaríngea que el resto de población. De hecho, se estima que el 51% de las personas mayores que viven en residencias de la tercera edad padece disfagia.

Se entiende por disfagia la dificultad para tragar y la causa puede ser resultado de diferentes enfermedades del sistema nervioso central, desórdenes neuromusculares y lesiones estructurales. Las principales complicaciones de la disfagia son la neumonía por aspiración, la deshidratación y la desnutrición, los cuales incrementan el riesgo de mayor estancia hospitalaria, institucionalización de la persona e incluso mortalidad, entre otras.

Por ello, para concienciar de esta alteración, Nutricia Advanced Medical Nutrition y LARES han lanzado la campaña de sensibilización “Salvemos Vidas, que ha sido igualmente presentada en la sede del IMSERSO”.

La campaña, aplaudida por la directora del IMSERSO Carmen Orte, pretende dar visibilidad y ayudar a la concienciación de esta alteración entre los distintos centros y residencias. La finalidad es que esta dificultad pueda ser tratada adecuadamente, aportando herramientas que ayuden a los profesionales de las residencias a la detección precoz para prevenir complicaciones asociadas a la disfagia, como la desnutrición, deshidratación y/o neumonías por aspiración.

El presidente del Grupo Lares, Juan Vela, lo comenta: “Con la campaña “Salvemos Vidas” buscamos concienciar sobre la disfagia en los centros para personas mayores, así como formar al personal de los mismos en la detección y tratamiento adecuado para estas personas. Uno de los grandes problemas de esta enfermedad es el alto índice de infradiagnóstico, ya que un 90% de las personas que lo padecen no están diagnosticadas ni tratadas. Con una intervención adecuada y un diagnóstico precoz, se evitarían casi la mitad de las muertes por neumonía por broncoaspiración, una causa que afecta al 45% de las personas mayores que viven en residencias”.

Desnutrición

Por su parte, la general manager de Nutricia, Montse Muñoz, también explica: “Uno de los principales casos con los que nos encontramos en los pacientes con disfagia es la desnutrición. Dado que en la mayoría de los casos se reduce la cantidad y la variedad de alimentos para facilitar la alimentación de estas personas, se disminuye la densidad calórica de las comidas y, todo esto, ligado a la ansiedad que sufren durante las comidas y el consiguiente rechazo de los alimentos, contribuye a una posible desnutrición. Por eso, creemos que es fundamental que el personal de los centros para personas mayores esté cualificado para hacer frente a este problema con un correcto tratamiento nutricional”.

Se estima que el 32% de los pacientes con disfagia sufre desnutrición.Contribuyen a su mantenimiento crónico varios factores como la cantidad y la calidad del alimento ingerido, el rechazo de las comidas por miedo al atragantamiento, la depresión reactiva que provoca disminución del apetito a largo plazo, o el hecho de ser provocada por otras enfermedades – como el cáncer o enfermedades neurológicas – que pueden alterar la capacidad para ingerir alimentos.

La campaña “Salvemos Vidas” pretende que se trate adecuadamente la disfagia aportando herramientas que ayuden a los profesionales de las residencias a la detección precoz y a un correcto tratamiento para evitar complicaciones asociadas a la disfagia, como la desnutrición, deshidratación y/o neumonías por aspiración.

Claves para detectar y tratar la disfagia:

- Signos y síntomas de alarma: generalmente, las personas que sufren disfagia se pueden identificar por la existencia de síntomas como atragantamiento o tos al tragar, babeo, presencia de residuos en cavidad bucal, ronquera o afonía, pérdida de peso, o fiebre e infecciones respiratorias recurrentes.

- Comer erguido y despacio: la forma de comer es otro de los aspectos clave en el tratamiento nutricional de estos pacientes. Se recomienda realizar la comida en un entorno tranquilo, sentados de forma erguida y con la barbilla hacia abajo. Además, se debe comer despacio y en pequeñas cantidades, sin utilizar pajitas ni jeringas. Tras la comida, es conveniente mantener una posición erguida durante al menos 30 minutos, así como una correcta higiene bucal.

- Adaptación de la textura y la viscosidad: la modificación de la viscosidad y la textura de los alimentos es fundamental en los pacientes con disfagia. Para ello, deben usarse espesantes tanto en los líquidos como en los alimentos triturados, los cuales deben ser homogéneos y no contener grumos, de forma que no se precise masticación. Deben evitarse alimentos que se peguen en el paladar (caramelos, bollería, etc.), que resbalen (mejillones, guisantes, etc.) o que tengan dobles texturas (sopa de pasta, leche con cereales, etc.), entre otros.