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¿Quién paga la profesionalización?

miércoles 26 de septiembre de 2018, 04:15h

Comienza el curso escolar tras conocerse que el último fin de semana de agosto ha sido récord, no en la operación retorno, sino en la incorporación de personas a las listas de desempleo. Esto deja claro, que el problema de la estacionalidad de sectores como el turismo o la agricultura provoca movimientos sobre el paro y la cotización que van más allá.

Sin embargo, hay un sector clave, fundamental en España, que no genera empleo a ‘temporadas’, sino que es el que más empleo estable, de calidad y además, menos deslocalizable y feminizado que existe ahora y de cara al futuro. Es el de los Servicios Sociales. Por ejemplo, en un centro geriátrico se contrata un profesional por cada dos residentes. Pero claro, cada comunidad autónoma marca su ratio mientras que los convenios se hacen a nivel nacional.

Teniendo en cuenta todo esto, ¿se piensa en la importancia de este sector como generador de riqueza y de empleo? ¿Se tienen en cuenta las previsiones de futuro? Como explica Juan Rubio Martín, profesor y doctor en Economía por la Universidad Complutense, las proyecciones cuantitativas para España estiman en más de un millón los nuevos empleos que se generarían con un cambio de modelo. Siempre que los gobiernos apoyen el cambio estructural para aumentar la oferta. Y aquí la dicotomía público-privado no es válida.

Hay excelentes profesionales (trabajadores sociales y psicólogos, fundamentalmente) tanto en el sector privado como en el público. Ahora bien, teniendo en cuenta esto hay que pensar en quién paga los servicios y quién paga los sueldos. Es necesario un cambio en la Ley de Dependencia que dote de un presupuesto necesario a los cuidados profesionales y con una financiación a las autonomías que permita conciertos que ofrezcan calidad y futuro. Para ello hay que llevar a cabo una reflexión profunda.

En primer lugar hay que acabar con la simplificación de vincular Servicios Sociales con gasto social a fondo perdido, justificado en términos de ‘beneficencia’ o aportaciones económicas. Todos, por factores demográficos, seremos dependientes o susceptibles de utilizar servicios sociales, pero también por situaciones críticas como pobreza extrema, enfermedad mental o física temprana, etc.; de ahí su progresivo carácter universal, tal y como se indica en la propia Ley.

En segundo lugar, desde Ceaps defendemos que es necesario un marco de relación público-privada en la provisión de servicios y acceso a ofertas públicas, así como potenciar la prestación profesionalizada como alternativa a la atención intrafamiliar o pagos directos sin control en cuanto al destino, frecuentemente a costa del empeoramiento de las condiciones vitales y autonomía de los afectados.

En tercer lugar, los Servicios Sociales tienen un peso del 1,5% del PIB, la mitad respecto al entorno europeo avanzado y lejos del 5% en países nórdicos (OCDE, 2014). Muestran una capacidad de creación de empleo directo de entre 26 y 42 empleos netos por cada millón de euros invertido, así como altos retornos a medio-largo plazo por su contribución a la mejora del capital humano.

Para finalizar, hay que recordar el espíritu final de la Norma. En la misma, lo que explica es que la ayuda en el entorno familiar por un cuidador no profesional debe ser excepcional, es decir, lo primero que tendrían que hacer las administraciones es apostar por la propia Ley y ofrecer unos servicios de calidad para todos beneficiarios.

Por ello, ahora, cuando se están planteando cambios, orientados a la vuelta a la cotización a los cuidadores no profesionales, hay que tener en cuenta en que se hace referencia, en un 90 por ciento a mujeres. Con esta nueva medida se transmite una imagen que da por válido el lugar de la mujer en casa cuidando de su familia a cambio de una cotización baja que evidentemente la pone en una situación de pobreza absoluta. Su trabajo, lleno de amor y cariño que hará durante cierto tiempo después no le valdrá para tener un futuro, y no le ofrecerá recursos para ser autosuficiente nunca, lo que le haría perder capacidad y recursos sociales.

Para CEAPs la solución está en la profesionalización a través de la atención domiciliaria, centros de día y residencia, entre otros servicios. En crear empleos dignos con los que conseguimos que la mujer que desee incorporarse al mundo laboral lo haga a través de un buen plan de formación que les dote de un futuro.

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