A medida que la esperanza de vida aumenta y las tasas de natalidad disminuyen, es crucial que los responsables políticos comprendan cómo estos cambios afectan a las sociedades.
Según el último informe de la OCDE sobre cuidados de larga duración (LTC), en muchos países desarrollados envejecer con dignidad se ha convertido en un lujo. Y eso debería escandalizarnos.