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EL IV ENCUENTRO ECONOMÍA SENIOR TRATÓ EL ITINERARIO DE CUIDADOS

El futuro de los cuidados pasa por el "acceso ágil" a unos recursos que den "respuesta temprana y eficaz" a necesidades cambiantes

Bajo el título 'El itinerario de los cuidados', el secretario general de la Asociación Estatal de Servicios Residenciales de la Tercera Edad (AESTE), Jesús Cubero, moderó una ponencia que contó con Victoria Pérez, directora sanitaria de ORPEA; Lourdes Rivera, directora general de Grupo Amavir; Natalia Roldán, subdirectora general de Eulen Servicios Sociosanitarios y presidenta de AESTE; y Beatriz Alejo, directora de Innovación de Atenzia.
Bajo el título 'El itinerario de los cuidados', el secretario general de la Asociación Estatal de Servicios Residenciales de la Tercera Edad (AESTE), Jesús Cubero, moderó una ponencia que contó con Victoria Pérez, directora sanitaria de ORPEA; Lourdes Rivera, directora general de Grupo Amavir; Natalia Roldán, subdirectora general de Eulen Servicios Sociosanitarios y presidenta de AESTE; y Beatriz Alejo, directora de Innovación de Atenzia.
Por Dependencia.info
martes 23 de noviembre de 2021, 12:15h

La realidad es la que es: hoy somos en España 9 millones de personas mayores de 65 años y en 2050 seremos 16 millones, es decir, una de cada tres personas será mayor de 65 años. El reto demográfico plantea situaciones que es urgente abordar y uno de los sectores clave es y será, lógicamente, el de los cuidados a este segmento de la población.

Se trata de un sector que mueve en España 6.100 millones de euros (tres cuartas partes de este gasto se destina al sector residencia) y que ya genera 300.000 puestos directos de empleo, siendo éste eminentemente femenino, estable y no deslocalizable.

Por ello, el IV Encuentro de Economía Senior, que se ha celebrado esta semana, reflexionó sobre el impacto de la Revolución Demográfica en ámbitos como el social, económico, tecnológico, industrial, comercial, sociosanitario, laboral, político… En objetivo es convertir sus externalidades en una ventaja, es decir, hacer que este gran reto se convierta en una gran oportunidad.

En una de las mesas, bajo el título 'El itinerario de los cuidados', el secretario general de la Asociación Estatal de Servicios Residenciales de la Tercera Edad (AESTE), Jesús Cubero, moderó una ponencia que contó con Victoria Pérez, directora sanitaria de ORPEA; Lourdes Rivera, directora general de Grupo Amavir; Natalia Roldán, subdirectora general de Eulen Servicios Sociosanitarios y presidenta de AESTE; y Beatriz Alejo, directora de Innovación de Atenzia.

Recursos ágiles y eficaces

Sobre la mesa, cómo adaptar el itinerario de cuidados a las nuevas necesidades de los baby boomers y cómo hacer sostenible este sistema para garantizarnos, no solo las pensiones, sino un sistema de cuidados eficiente y de calidad. Y una de las conclusiones más evidentes la expuso Natalia Roldán, que ante la disyuntiva sobre si son sistemas incompatibles entre sí las residencias y la atención domiciliaria o son complementarios, tiene claro que "en absoluto son sistemas incompatibles".

"Tanto las residencias como la atención a domicilio forman parte del continuo de cuidado, del itinerario que precisamos las personas", apuntaba para subrayar que "el futuro de los cuidados pasa por el acceso ágil a los recursos en base a las necesidades cambiantes que tenemos los individuos".

La responsable en AESTE y Eulen Servicios Sociosanitarios entiende que "alargar la estancia en el domicilio es la vía para alargar las preferencias sobre el lugar de convivencia y la menor necesidad de financiación, pero no hay que olvidar que las residencias forman parte del abanico de posibilidades de elección que tenemos que ofrecer". Por otro lado, incidía, "hay situaciones concretas que requieren de una atención y de unos cuidados que solo pueden prestarse en el ámbito residencial".

Concluía Roldán que "no podemos olvidar que junto con los servicios sanitarios, tanto la ayuda a domicilio como la residencia conforma la red de recursos de cuidados de larga duración" y, por ello, "hemos de generar unos vasos comunicantes que den respuesta temprana y eficaz a las necesidades de las personas".

Escuchar a las personas mayores

Por otra parte, a la pregunta de si están las residencias preparadas para atender las necesidades a la nueva generación de baby boomers, Lourdes Rivera fue contundente al afirmar que "como centros especializados, estamos preparados".

La responsable de Amavir señalaba que las residencias han sabido "afrontar situaciones que han ido viniendo atendiendo a los mayores en las mejores condiciones", pero quiso hacer especial hincapié en que "tenemos que escuchar a las personas mayores, que serán después nuestros residentes". Decía esto porque considera que "tenemos que avanzar en tecnología, en cómo ocupar el ocio y el tiempo libre, en la relación con el entorno y en el desarrollo de modelos como los apartamentos tutelados o los senior livings".

En cualquier caso, Rivera es optimista: "Estamos preparados, tenemos ganas de hacerlo, es un sector en pleno desarrollo y podremos afrontar cualquier reto que nos venga".

Coordinación entre Sanidad y residencias, siempre

Del mismo modo, al respecto de la colaboración social y sanitaria, la directora Sanitaria de ORPEA, Victoria Pérez, opina que "es fundamental". Cree, además, "que debe hacerse desde los propios centros", ya que "la Atención Primaria está desbordada". Así, afirmaba que "la coordinación entre Sanidad y residencias tenemos que hacerla siempre y es uno de los retos más importantes".

Sobre la importancia de los cuidados especializados en la etapa final de la vida, resaltaba: “Trabajar de manera coordinada con Atención Primaria y hospitalaria se vuelve imprescindible en la última etapa de la vida. En los centros de mayores trabajamos para adaptarnos a las necesidades cambiantes de nuestros residentes y ya prestamos esos cuidados especializados, en colaboración con los profesionales de cuidados paliativos de los hospitales.

Además, explicó que están diseñando "unidades de fin de vida para atender las necesidades específicas de los residentes y apoyar a sus familias”. A este respecto, Victoria Pérez ha expuesto la experiencia exitosa de ORPEA en Portugal donde se presta esta atención especializada desde hace años, bajo la denominación Cuidados continuados. “Contemplan cuatro categorías de cuidados en función de la tipología del pacientes: convalecencia, media estancia, larga estancia y cuidados paliativos”, ha detallado.

Estos cuidados de larga duración se pueden prestar en residencias de mayores que cumplen ciertos requisitos como, por ejemplo, oxígeno en todas las habitaciones, enfermería 24 horas o mayor ratio asistencial. En ocasiones, los pacientes paliativos son atendidos en hospitales porque requieren cuidados más especializados. No obstante, ORPEA Portugal tiene uno de los pocos centros lusos donde se atienden las cuatro categorías.

Progresivo, dinámico, flexible y humanizado

Igualmente, Beatriz Alejo, de Atenzia, aportaba su visión sobre los cuidados de larga duración: "Creo que este modelo debe ser progresivo y dinámico, que debe empezar por una verdadera promoción de la autonomía personal para ir escalando hacia servicios de más intensidad y que incluya la detección del riesgo, algo que no se está haciendo hasta ahora".

"Es fundamental identificar a las personas más frágiles, tanto a nivel físico, como mental o social e intentar en la medida de lo posible prevenir la progresión hacia situaciones de una mayor dependencia", apuntaba para señalar: "El modelo de cuidados de larga duración para el futuro debe dar soluciones integrales, pero también que estén integradas, no solamente entre el sistema social y el sanitario, sino también entre los diferentes niveles asistenciales".

Alejo cree que los centros de atención dotados de teleasistencia pueden ser fundamentales para gestionar y coordinar todos los servicios que integren este ecosistema, pero entiende también que "este sistema de cuidados de larga duración también debe ser flexible, que favorezca la participación de la persona y el envejecimiento activo y saludable".

De esta forma: "Atención mucho más humanizada donde la persona sea tratada con dignidad, con empatía, como un ser humano y no como un problema social, como una enfermedad o una patología. El modelo de cuidados de larga duración se debe orientar a resultados y debe estar basado en la evidencia".

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