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ANTONIO BURGUEÑO: "HABÍA OTRAS FORMAS DE MANEJAR LA PANDEMIA"

La mentalidad no restrictiva de los centros libres de sujeciones durante el covid ha servido para no causar tanto daño

Una residencia durante la pandemia.
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Una residencia durante la pandemia. (Foto: TVE)
miércoles 10 de marzo de 2021, 14:38h
Antonio Burgueño, director médico del programa Desatar de CEOMA
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Antonio Burgueño, director médico del programa Desatar de CEOMA (Foto: JC)

El director médico del programa Desatar de CEOMA, Antonio Burgueño, nos hablaba recientemente del uso perverso de la ética para resolver problemas en las residencias de personas mayores.

Movidos por el interés que ha suscitado esta cuestión entre los lectores de Dependencia.info, preguntamos a este experto en liberar de sujeciones a los centros residenciales y en las cuestiones éticas y cómo abordarlas que surgen en una residencia si descartaría por completo el uso de los comités de ética si no se pudiera constituir de forma válida.

También interesará saber si han surgido muchos conflictos en las residencias como consecuencia de la pandemia. Ya adelantamos que el doctor opina que "si bien no todos eran conflictos éticos, muchos de los que sí lo eran se han resuelto aplicando de forma perversa el principio del mal menor".

Del mismo modo, apunta que "se les ha hecho mucho mal a las personas mayores que viven en residencia con las medidas restrictivas que se han tomado", pero también subraya que la mentalidad no restrictiva de los centros totalmente libres de sujeciones durante la pandemia ha servido de mucho para no causar tanto daño a las personas que viven en ellos.

De esta forma, Antonio Burgueño contesta:

Si es muy complicado/difícil constituir un comité de ética válido en una residencia porque muchos de sus miembros, trabajadores del centro, pueden verse implicados en las decisiones a adoptar, ¿descartaría por completo el uso de comités de ética en las residencias?

Lo descartaría por completo en los términos que los comités de ética asistencial han existido hasta ahora, pues no se puede emitir juicios éticos sobre un caso cuando eres juez y parte.

Eso no es óbice para que se pueda practicar la deliberación ética en las residencias. Simplemente es cambiar de objetivo y no pretender elaborar juicios sobre las conductas de los profesionales, sino deliberar sobre las prácticas que se han considerado conflictivas para poder hacer recomendaciones de actuación que ayuden a los profesionales a aproximarse a un comportamiento ético en su desempeño asistencial.

¿Qué alternativas habría al comité de ética asistencial?

Pensando en esa tarea de deliberación ética sobre las prácticas asistenciales más conflictivas, se crearon lo que se dio en llamar grupos de reflexión ética en las residencias, que pueden aportar un trabajo muy positivo para el conjunto de la organización, siempre que no se dejen utilizar.

Si lo que se quiere es poder presentar un caso para poder obtener un juicio ético sobre la conducta seguida, o que se quiere seguir, sería necesario contar con un comité de ética externo, independiente, constituido por expertos en bioética que pueda responder a esa solicitud. En CEOMA se cuenta con un comité de ética que puede ayudar a entidades asistenciales a personas mayores.

Cuando una residencia forma parte de una cadena de centros, es posible que a nivel central exista un comité de ética que dé servicio a todos los profesionales de los centros, si bien es cierto que, si la composición del comité se basa en directivos y responsables centrales de la entidad, eso puede tener un efecto disuasorio para consultar casos, y que al final esos comités solo sirvan para establecer/ofrecer referencias éticas generales.

¿Cuáles son los conflictos éticos más habituales en una residencia?

Toda actividad relacionada con la autonomía de la persona objeto de atención, y en especial cuando la persona pierde autonomía de decisión, es la mayor fuente de conflictos éticos en residencias.

No se debe confundir todo posible conflicto que se genere en la actividad de una residencia con un auténtico conflicto ético. Son muchos los conflictos que surgen en la actividad de la residencia que no es pertinente que sean juzgados desde el punto de vista ético.

Es necesario saber discernir si es pertinente o no realizar un juicio ético.

Querer que todo conflicto sea examinado por el grupo de reflexión ética es una forma de utilización perversa del mismo, y por eso es importante que los miembros de esos grupos de reflexión sean formados para saber discernir lo que es pertinente examinar y lo que no lo es.

¿Se les suele dar una buena respuesta?

Salvo dignas excepciones, lo común es que los equipos de las residencias carezcan de formación suficiente para discernir lo que es pertinente examinar, y sobre la metodología deliberativa para llegar a ser capaces de emitir recomendaciones aceptables. Así que suele verse poca solvencia en resolver-prevenir conflictos, lo que se termina compensando con una anestesia moral para no sufrir en el quehacer diario.

Existe una preocupante y creciente anestesia moral.

Que se llegue a un punto en el que no se viven conflictos en el quehacer asistencial diario debe ser muy preocupante, ya que el conflicto alimenta a la ética, y estaremos pues en un escenario en el que la ética ha pasado a un segundo plano o que no sale más allá del ámbito personal.

¿Ha creado muchos conflictos éticos en una residencia la gestión de la pandemia?

Han surgido muchos conflictos en las residencias como consecuencia de la pandemia, si bien no todos eran conflictos éticos, y muchos de los que sí lo eran se han resuelto aplicando de forma perversa el principio del mal menor. Es decir, se les ha hecho mucho mal a las personas mayores que viven en residencia con las medidas restrictivas que se han tomado, justificándolas con un bien mayor, que era preservar la vida, propia y del conjunto.

El principio del mal menor se ha utilizado de forma perversa.

Y como decía en mi anterior artículo, entre aplicar restricciones severas claramente dañinas y preservar la vida existen cursos de acción intermedios que no se han explorado suficientemente, lo que en gran medida ha venido forzado por las “ordenes” que se daban desde las autoridades sanitarias, que mostraban escasa sensibilidad por aspectos humanos y de necesidades especiales de las personas mayores frágiles que viven en residencias.

Había otras formas de manejar la pandemia en las residencias.

Había otras formas de manejar la pandemia en las residencias. De que es así, sobre todo me han enseñado los centros veteranos totalmente libres de sujeciones, que ya tenían replanteada la organización y habían hecho adecuaciones de los espacios y que han sido capaces de cuidar de personas con demencia sin llegar a aplicar sujeciones, ni físicas, ni farmacológicas. La mentalidad no restrictiva de esos centros ha servido de mucho para no causar tanto daño a las personas que viven en ellos.

¿Cree que a medida que haya más personas mayores y éstas sean más diversas aparecerán nuevos problemas éticos que afrontar?

Surgirán más conflictos éticos en la medida que no se hayan establecido marcos legales adecuados. Muchos de los conflictos que pueden surgir se resolverían con leyes, si bien es cierto que las leyes no pueden llegar a todo y los vacíos legales que no se pueden regular son competencia de la ética y la moral.

En cualquier caso, en las residencias se producirá una selección natural de las personas que vivirán en ellas, que, sobre todo, se caracterizarán por ser personas con necesidades muy especiales que no se pueden cubrir bien en hogares sencillos y personas que perderán la capacidad de decidir por sí mismas, ya que las personas mayores que puedan decidir y sean capaces de adaptarse a entornos domésticos convencionales elegirán vivir en casa.

Ya son más del 60% los que presentan alguna forma de demencia, entre las personas que viven hoy día en las residencias y esa cifra es el resultado de una evolución al alza, ya que hace poco más de una década esa proporción no llegaba al 40%.

Más del 60% de las personas que viven hoy día en las residencias presentan alguna forma de demencia.

Yo creo que esta década va a ser la de la especialización de los centros, pues irán perdiendo sentido los centros que quieran seguir enfocándose como hasta ahora, intentando sobrevivir con modelos generales que están especialmente pensados para atender a personas con capacidad de elegir y de conservar los gustos y preferencias que tenían cuando estaban sanos.

Esta década va a ser la de la especialización de los centros.


Después de varios años de lucha contra las contenciones, ¿siguen siendo un problema o ya es algo del pasado?

Siguen muy prevalentes hoy día, a pesar de que existe más de un centenar de centros totalmente libres de sujeciones.

Salvando la excepción de esos centros libres, lo general es que haya habido una preocupación por el uso excesivo, pero no una actitud de erradicación, aun siendo posible.

Ha habido una preocupación general por el uso excesivo.

Haciendo autocrítica, creo que desde el Programa Desatar no hemos sido capaces de explicar las bondades de ir a por todas desde el principio con calma y con cálculo, lo transformador que resulta para los centros en términos de calidad asistencial y en términos de calidad de vida para las personas con demencia que viven en ellos.

No hemos sido capaces, desde el Programa Desatar, de explicar las bondades de ir a por todas desde el principio.

La cosa se ha venido interpretando como sujeciones sí, sujeciones no, y se ha llegado a pensar que el Programa Desatar criminalizaba moralmente a quienes las utilizaban, cuando en realidad lo que sí sabemos es por qué es difícil eliminarlas y cuál es la estrategia necesaria para llegar a ser un centro totalmente libre de sujeciones consistente y seguro. Ya son 55 centros los que llevan más de 5 años totalmente libres, que nos muestran su consistencia y las ganancias en calidad.

Soy optimista, y estoy convencido de que finalmente se comprenderá y que las organizaciones terminarán por apostar por un planteamiento ambicioso, en aras a aprovechar la transformación que ocurre, y en aras a llegar a ser centros más amigables con las personas con demencia, como apuesta de futuro.

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