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Día Mundial del Alzheimer: 29 medicamentos están ya en la última fase de investigación

Mayor dependiente.
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Mayor dependiente. (Foto: JC)
lunes 21 de septiembre de 2020, 09:15h

La investigación en la industria farmacéutica de la enfermedad de Alzheimer cosecha más fracasos que éxitos. 115 años después de que el científico alemán Alois Alzheimer describiera esta enfermedad, sigue sin tener un fármaco en el mercado que consiga detenerla. Sin embargo, aunque en los últimos años varios fármacos han fallado en las últimas etapas de los ensayos clínicos, después de varios miles de millones de inversión en I+D, la carrera por encontrar una terapia efectiva sigue siendo una prioridad para las compañías farmacéuticas.

Así lo demuestran los datos del informe de especialistas estadounidenses Alzheimer’s disease drug development pipeline: 2020, una exhaustiva revisión de la situación investigadora actual en la enfermedad, que recoge que en 2020 hay en marcha un total de 136 ensayos clínicos en los que se está probando la eficacia de 121 medicamentos. De estas terapias en ensayos, 29 se encuentran ya en la fase III, la última antes de su aprobación; 65 están la segunda fase, y otras 27 se encuentran en la primera etapa de los ensayos clínicos. “Actualmente existen innovaciones en ensayos clínicos que brindan la esperanza de un mayor éxito en el desarrollo del tratamiento de la enfermedad de Alzheimer”, aseguran los autores de este informe.

Con motivo del Día Mundial de la Enfermedad de Alzheimer, que se celebra este lunes 21 de septiembre, la Sociedad Española de Neurología (SEN) recuerda que actualmente padecen la enfermedad de Alzheimer unas 800.000 personas en España y cada año se diagnostican en nuestro país unos 40.000 nuevos casos. Además, según datos de esta sociedad médica, entre un 3 y un 4% de la población de entre 75 y 79 años está diagnosticada de Alzheimer, unas cifras que aumentan hasta el 34% en mayores de 85 años. Además, la SEN estima que alrededor del 15% de la población mayor de 65 años padece deterioro cognitivo leve, y en el 50% de los casos sería debido a la enfermedad de Alzheimer.

Alianza de compañías en Europa

Este impulso a la investigación en Alzheimer se produce tras el acuerdo que alcanzaron el pasado año en Europa siete de las mayores compañías farmacéuticas que están investigando en esta enfermedad: Biogen, Eisai, Janssen, Lilly, MSD, Otsuka y Roche. Estos laboratorios decidieron unir sus fuerzas para tratar de encontrar tratamientos efectivos y pusieron en marcha la Plataforma de la Enfermedad de Alzheimer, una alianza para lograr nuevas opciones terapéuticas que permitan tratar la enfermedad, ralentizar su progresión e incluso prevenirla, y que parte de la necesidad de impulsar la colaboración y de abordar el problema desde nuevos enfoques.

Buena parte de estos ensayos en marcha se están llevando a cabo en España. El Registro Español de Ensayos Clínicos (REEC), la base de datos que impulsa la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (Aemps), recoge en estos momentos hasta 90 ensayos clínicos sobre Alzheimer. Igualmente, la asociación Alzheimer Europe, la mayor alianza de asociaciones sobre la patología en el continente, confirma que seis de los ocho ensayos en fase III más prometedores que se están investigando en Europa y cuatro de los seis más avanzados en fase II cuentan con participación española.

Además de la investigación en medicamentos, el último informe de la patronal americana Pharma, informa que de las 259 vacunas en desarrollo para el tratamiento o prevención de enfermedades, dos de ellas están investigándose para la enfermedad de Alzheimer, incluida una vacuna terapéutica dirigida a la proteína beta amiloide, que está relacionada con el desarrollo de este trastorno neurológico.

Dos tipos de medicamentos aprobados

Aunque la enfermedad de Alzheimer aún no tiene cura y no hay un medicamento capaz de frenar su progresión, sí existen dos tipos de medicamentos aprobados específicamente para tratar los síntomas de la enfermedad que consiguen mantener durante un tiempo el estado neuropsicológico y funcional del paciente y ayudan a paliar algunos síntomas, disminuyendo su intensidad y contribuyendo a una mayor calidad de vida de pacientes y familiares.

Una clase son los inhibidores de colinesterasa, que retrasan la degradación de la acetilcolina, un neurotransmisor implicado en los procesos de la memoria y el aprendizaje, y que suelen indicarse en fases de leve a moderadamente graves de la enfermedad de Alzheimer. El segundo tipo de fármacos es la memantina, que se ha mostrado capaz de disminuir los síntomas al actuar sobre otro neurotransmisor, el glutamato, que también está implicado en algunas funciones cognitivas.

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