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CHEMA COSCULLUELA: PRESIDENTE EJECUTIVO Y FUNDADOR DE VITALIA HOME

“El sector residencial tiene que evolucionar hacia un modelo de atención en pequeñas unidades de convivencia organizadas por grados de afinidad personal y amistad”

lunes 07 de septiembre de 2020, 18:34h
El presidente ejecutivo y fundador de Vitalia Home, Chema Cosculluela.
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El presidente ejecutivo y fundador de Vitalia Home, Chema Cosculluela. (Foto: Vitalia Home)

Entrevista a:

Chema Cosculluela Salinas, presidente Ejecutivo y fundador de Vitalia Home

1.- ¿A qué hora suena su despertador?

A las 7 de la mañana

2.- ¿Cuál es su principal objetivo como Presidente Ejecutivo y fundador de Vitalia Home?

Ser la referencia en calidad con nuestro modelo de atención integral centrado en la persona: “Casas para Vivir con Jardín” en el que además de prestar los mejores servicios de atención y cuidado de las personas, seamos capaces de humanizar la vida residencial y de hacer felices a las personas a las que atendemos, respetando su dignidad y su derecho a decidir sobre su propia vida y sobre cómo quieren ser atendidos y cuidados.

3.- ¿Qué podría hacer que no consiguiera ese objetivo?

Estoy convencido de que lo vamos a conseguir, a pesar del impacto del covid19, lo vamos a conseguir. Porque es una demanda social superar los modelos institucionalizadores, que masifican e infantilizan a las personas. Y porque Vitalia Home cuenta con experiencia, con recursos y, sobre todo, con equipos de personas, tanto a nivel central del Grupo como en los diferentes territorios y centros, plenamente comprometidos con el proyecto y con gran motivación y capacidad para llevarlo a cabo, por encima de las dificultades.

4.- ¿Qué le gustaría ser si no fuera empresario?

Llevo toda mi vida profesional emprendiendo uno u otro proyecto, por lo que creo que si no estuviera dirigiendo el grupo Vitalia Home estaría comprometido con otro proyecto de emprendimiento.

5.- Ley de Dependencia, ¿cambiaría cosas o haría una nueva?

La Ley de la Dependencia está muy bien, ha sido un gran avance en materia de protección social, de cuidados para personas que los necesitan, y con todo lo que ello conlleva en cuanto generación de empleo y conciliación de la vida familiar y laboral, sobre todo de las cuidadoras tradicionales -más del 90% son mujeres-. El problema de esta Ley, que hay que resolver, es la financiación.

Si algo hay que modificar en esta Ley es eso, asegurar su financiación; si no es así, ya estamos viendo cómo las Comunidades Autónomas están al límite de sus posibilidades, y esto genera que más de 400.000 personas actualmente estén a la espera de ser valorados o atendidos; y que, a pesar de ellos, en los últimos meses incluso haya 15.000 personas menos atendidas en centros residenciales.

6.- ¿Sigue España ofreciendo oportunidad de crecimiento empresarial en el sector geroasistencial?

Sin duda. Aunque es evidente que la crisis económica que la pandemia está generando, va a afectar a la capacidad de los particulares y de las Administraciones, lo cierto es que la prolongación de las expectativas de vida, unidos a las situaciones de dependencia que conlleva, y a las dificultades de las familias para atender estas situaciones, hace imprescindible que el sector se refuerce, tanto para prestar estas atenciones en el propio domicilio, cuando sea posible, como para hacerlo en centros de día o residenciales cuando sea preciso.

Hay territorios donde esta necesidad es ya muy acuciante, y faltan plazas residenciales para alcanzar siquiera ese estándar de 5 plazas por cada 100 personas mayores de 65 años que aconseja la OMS.

7.- ¿Cómo ve hoy el sector residencial en España?

Un sector fuerte, a pesar de la incidencia tan negativa que está teniendo el covid19, tanto a nivel de usuarios como de incremento de costes, y también en materia de imagen por el injusto trato que ha recibido por parte de algunos medios y de algunos sectores radicalizados.

8.- ¿Y cómo ve el sector residencial en España dentro de 10 años?

Espero y deseo que, recuperados de esta crisis, podamos seguir debatiendo sobre cómo aumentar la calidad de nuestros centros y servicios, y cómo hacer que sean cada vez más humanos, más cálidos y donde las personas puedan realizar sus proyectos vitales y ser felices.

9.- Todo cambia, la población envejece... ¿Para qué debe el sector estar preparado?

Debemos estar preparados para el incremento de las expectativas de vida de la población, que aunque algunos siempre hablan de ello como un problema, es algo muy positivo que nuestra sociedad ha logrado. Debemos estar preparados para hacer compatible la necesidad de cuidados que una persona necesita, con el respeto a sus decisiones. Debemos estar preparados para velar, día a día, por el respecto a la dignidad de las personas a las que cuidamos. Debemos estar preparados para que los familiares y la sociedad entren en los centros, para asegurar la transparencia.

Y, por supuesto, como esta pandemia nos ha enseñado, debemos coordinarnos más eficazmente con los servicios sanitarios, porque la salud de nuestros residentes y usuarios es parte esencial de su calidad de vida.

10.- Faltan profesionales, ¿cómo haría más atractivo el sector de la dependencia?

Asegurando una carrera profesional con posibilidades de desarrollo. Y con mejores condiciones salariales, por supuesto, porque supondría además que el reconocimiento social de unos profesionales tan necesarios y cuya labor requiere no solo conocimientos y habilidades, sino actitudes de respeto, cariño y vocación.

11.- ¿Falta dinero o imaginación?

No creo que el principal problema sea el dinero, pero el dinero sin imaginación y sin capacidad para innovar, no genera desarrollo económico ni social.

12.- ¿Qué haría si fuera ministro/a de la Dependencia?

Comenzaría incrementando la financiación del Sistema de Atención a la Dependencia. Sería el primer e imprescindible paso para algo tan necesario como liderar, no solo con autoridad institucional, sino con autoridad moral y con prestigio, algo tan necesario como la coordinación de la acción de gobierno de 17 Comunidades competentes en esta materia: normativa básica común consensuada, colaboración técnica para el desarrollo, intercambio e implantación de buenas prácticas, sistema de información eficaz…

13.- ¿Qué le da miedo del futuro?

Como decía Rooswelt, solo hay que temer al miedo.

14.- ¿Qué ha aprendido de esta pandemia del coronavirus?

Muchas, muchas cosas. Por supuesto, la necesidad de una buena coordinación con los servicios sanitarios, a nivel de atención primaria y hospitalaria. Pero también hemos aprendido o mejor, hemos reafirmado la importancia de algunas cosas en las que ya estábamos comprometidos, como el contacto estrecho con los familiares, la motivación de los trabajadores… Y, por supuesto, la necesidad de que la sociedad conozca la realidad de los centros residenciales, para evitar que personas interesadas creen una mala imagen con mitos que no responden a la realidad.

15.- Si inventara un robot... ¿qué haría este robot?

Ayudar a las personas a compensar o suplir sus limitaciones físicas o neurológicas

16.- ¿Cómo se imagina usted y dónde a los 90 años?

Largo el plazo me fiais…

¿Algún comentario que quiera añadir?

Creo sinceramente que el sector residencial tiene que evolucionar hacia un modelo de atención en pequeñas unidades de convivencia organizadas por grados de afinidad personal y amistad, dotadas de los necesarios avances tecnológicos para que los mayores puedan vivir libremente sin ningún tipo de sujeciones físicas ni químicas, y en las que además de atender sus necesidades básicas de la vida diaria se dedique especial atención a su realización, con oportunidades para realizar su proyecto vital, y a su felicidad personal.

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