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EL PRESIDENTE DE LA FED REPASA TODAS LAS DIFICULTADES SUFRIDAS CON LA COVID-19

Ignacio Fernández-Cid: “Los sanitarios se llevaban el aplauso a las ocho y las residencias la acusación del telediario de las nueve. No he visto cosa más injusta”

Ignacio Fernández-Cid
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Ignacio Fernández-Cid (Foto: Javier Cámara)
miércoles 29 de julio de 2020, 03:55h

El presidente de la FED, Ignacio Fernández-Cid, ha repasado todos los problemas que se han encontrado las residencias de personas mayores para hacer frente a la pandemia del coronavirus. Comenta que “la gente se ha quedado con mucho miedo y los ingresos de nuevos residentes se están produciendo con cuentagotas”. Pero lo entiende, lo ve “normal, porque si te pones en su lugar, después de todas las cosas que se están oyendo de las residencias…”.

Y es que este ha sido y es uno de los caballos de batalla del responsable de la patronal, explicar que las residencias no son espacios sanitarios y que se reconozca desde las autoridades sanitarias que les “han dado la espalda” pensando que podían atender una situación así, “cuando la realidad es que este es un sector que nunca ha aceptado casos infecto-contagiosos en los centros”.

Por ello, Fernández-Cid se lamenta: “Los profesionales sanitarios se llevaban el reconocimiento y el aplauso a las ocho de la tarde y las residencias nos llevábamos la acusación del telediario de las nueve. No he visto una cosa más injusta en mi vida”.

¿Qué valoración hace de lo que ha pasado en los últimos 4-5 meses en España con el sector residencial?

Pues se trata de una tremenda crisis sanitaria que nos pilla a todos desprevenidos, principalmente a las administraciones públicas, porque reaccionan tarde. El sector privado había reaccionado antes de que nos llegaran las instrucciones tanto del Ministerio de Sanidad como de las consejerías de las distintas CCAA., que apuntaron que el grado de incidencia supone un colapso o no del sistema sanitario.

Además, a las residencias nos ponen increíblemente como espacios sanitarios, lo que supone un desconocimiento bestial por parte del mundo sanitario de este sector, como era de esperar, porque siempre nos han ignorado y no ha hecho de menos. Producto de esta definición como espacio sanitario, nos han dado la espalda pensando que nosotros podíamos atender una situación así, cuando la realidad es que este es un sector que nunca ha aceptado casos infecto-contagiosos en los centros.

Nunca hemos estado preparados para atender a personas con enfermedades contagiosas y de pronto, en algunos centros, no en todos, afortunadamente, nuestro gran problema era un problema de infección, de una enfermedad desconocida en la que los médicos iban con prueba y error y los científicos no tenían ni idea.

Así, las personas más vulnerables, que son las que tratamos nosotros, son las primeras que fallecen y de la noche a la mañana nos criminalizan, como si nosotros fuésemos los culpables porque estuviéramos actuando mal. Los profesionales sanitarios se llevaban el reconocimiento y el aplauso a las ocho de la tarde y las residencias nos llevábamos la acusación del telediario de las nueve. No he visto una cosa más injusta en mi vida.

¿Saca algo positivo de la experiencia vivida?

Ha sido muy positivo, sin duda, que ha unido al personal una barbaridad, porque ha tenido que trabajar conjuntamente como no lo había hecho nunca. El problema era de tal magnitud que nos excedía.

Muy positivo también ha sido que las familias se han dado cuenta de nuestra situación y sí lo han valorado y mucho. Y, a pesar de no poder ver a sus mayores, sí ha habido un contacto muy cercano. Evidentemente, todo digital, no de forma física, pero esa confianza que se ha generado no existía antes. No te puedes imaginar la cantidad de centros que hemos recibido regalos y detalles continuos de las familias.

¿Cree que todo esto puede ser una oportunidad y servirá para que las administraciones apuesten más y gasten más en los servicios de atención y cuidado a las personas mayores, como por ejemplo en el concierto de plazas residenciales?

Eso espero, pero nos preocupa mucho el Estado, que es muy deficitario en la aportación al Sistema de la Dependencia, tanto como mil millones de euros al año y con una deuda acumulada ya de más de 5.800, y nos da miedo que la Vicepresidencia segunda del Gobierno que dirige Pablo Iglesias, que hablaba de nacionalizar residencias, llegase ahora y diga “yo invado tus competencias pero voy a poner mucho dinero en el sistema”. Nuestra pregunta es ¿qué van a hacer las CCAA, van a transigir? Porque todas están quebradas financieramente.

Hemos estado este último mes y medio hablando con los partidos políticos y le hemos preguntado qué esperan de todo eso. Nos han tranquilizado. No van a ir por ahí. Todos están de acuerdo con que lo de la medicalización de los centros, que, por cierto, nadie ha definido, es un brindis al sol. Que tenemos que aumentar ratios de personal y que tenemos que incrementar plantillas, muy bien, preparen la chequera y empiecen a pagar lo que cuestan las cosas porque no es de recibo que concierten por debajo del 300% de lo que les cuesta.

Si me dice que estamos hablando de una diferencia del 15 o del 20%, pues bueno, pero el 300%, que me den tres veces menos de lo que se gasta la Administración en una plaza, no.

¿Qué hay que hacer desde las administraciones para evitar que mueran más personas en las residencias si se produjera un rebrote masivo y generalizado?

Que Sanidad actúe creando unas unidades de apoyo a las residencias por parte de la Atención Primaria, que es nuestro primer contacto con Sanidad. Si partimos de la base de que las personas mayores que están en residencias tienen exactamente los mismos derechos que los mayores que están en su casa, den servicio a los mayores en nuestros centros. No es algo tan difícil de comprender.

El problema es que eso no lo pueden hacer porque no tienen capacidad. Bueno, pues me lo empiezas a reconocer porque a las residencias no nos han reconocido nunca absolutamente nada. Nosotros tenemos que hacer las curas de los residentes y ni siquiera nos proveen de material. Lo tenemos que poner nosotros. Y poner nosotros significa que lo paga el residente.

Por lo tanto, lo primero que tiene que hacer Sanidad es reconocer la situación porque el sistema social les ahorra un dineral. Creen unidades de apoyo que de verdad nos den servicio a las residencias, no de fiscalización, que es lo que se está haciendo en muchos casos para controlarnos. ¿Es que no lo hacemos bien? Que vengan con el médico con su fonendo que le vamos a consultar casos reales, que hay que ver al paciente. Pero el problema es que no vienen a ver al paciente en la mayoría de los casos.

Y también, cuando te llame al hospital, me tienes que atender y ahora, con el rebrote, preferentemente, porque ya ha quedado demostrado que el más débil, por tanto, donde está la mayor letalidad, es en las personas mayores. No me puedes dar la espalda. Hasta CCAA que han negado que hubieran puesto pegas para ingresar en hospitales a las personas mayores de las residencias ya lo están reconociendo porque van saliendo pruebas irrefutables.

Por cierto, es de tercera regional que después de estar cuatro meses dando datos todos los días, la conclusión es que los datos no se pueden dar. ¡Qué falta de respeto a las personas que han fallecido, a las familias, a los profesionales y también a los funcionarios y las administraciones que sí han dado todos los datos!

¿Y desde las propias residencias, qué tenéis que hacer para prepararos por vuestra parte?

Nosotros ya estamos haciendo los deberes. Los almacenes están llenos de EPIs que, por cierto, increíblemente tenemos que pagar nosotros cuando estamos en una crisis sanitaria. ¿Cómo es posible? ¡Qué lo pague Sanidad! Para unas cosas somos un espacio sanitario, pero para otras, no.

Además, en muchos casos, las residencias hemos comprado test y los tenemos guardados. Tenemos nuestras plantillas ya formadas en aislamiento, en el manejo de EPIs y, por supuesto, en la desinfección de toda clase de elementos. Esto ya lo tenemos metido en el ADN. ¡Hemos sufrido y hemos pasado tanto miedo!

Y nuestros médicos y nuestros enfermeros ya conocen más o menos la enfermedad. Cosa que antes era prueba y error. Ya tenemos fármacos que sabemos que funcionan, pero hemos tardado muchas semanas en saberlo y en muchos casos sin posibilidad de conseguir esos fármacos porque, otra vez, para unas cosas somos un espacio sanitario, pero para otras, no. Si no tenían medicación, no nos la mandaban. Y si sí la tenían, en muchos casos, tampoco.

¿Algún temor al respecto de responsabilidades judiciales por la gestión de las residencias?

No. Ninguno. De verdad, ninguno. Porque es tan evidente… Hemos cumplido las instrucciones que nos han dado, nos hemos puesto al servicio de un mando único, como un recurso público más y hemos actuado como hemos podido actuar.

De repente, había gente del personal que le decían al médico de Atención Primaria que tenía mucha tos y que se daban de baja. ¿Cómo se puede dar de baja a una persona que ni ves? Pues hemos tenido un tercio de nuestras plantillas de baja. El miedo es libre y algunos, los menos, aprovecharon eso para darse de baja. Los más, son los verdaderos héroes junto con los sanitarios, no hago de menos a nadie.

¿Por dónde cree que pasa irremediablemente el futuro del sector residencial?

Después de toda esta escenificación, porque en muchos casos nos hemos visto en una guerra política, en las que se ha dedicado a atizarse unos a otros, principalmente el Gobierno a la Comunidad de Madrid y viceversa, cuando todo este suflé baje, volveremos a darnos cuenta, ya por fin se sabrá de forma generalizada, que las residencias son los hogares de los mayores y nos dedicamos a cuidar personas.

Entonces, todo este tema de medicalización y de otras cuestiones, pues no, porque no tiene ningún sentido. Nadie quiere vivir en un hospital. Además, al primero que hay que preguntar es a la persona mayor y éste te dice que muchas gracias, pero que no quiere ese modelo de residencia. Él quiere una residencia que sea lo más parecido a su casa, no a un hospital.

Por otra parte, eso encarece una barbaridad los servicios y el precio… ¿Y quién lo va a pagar? Si la mitad de las plazas son privadas y las van a pagar las familias y el mayor, “pues quíteme esto y quíteme lo otro”.

¿Cómo es posible que ante un colapso del sistema sanitario en una crisis como la del coronavirus, mueren muchos mayores en residencias y la conclusión es que hay que cambiar el modelo de residencias? No hombre, no. Habrá que cambiar el modelo hospitalario o el sistema de coordinación entre el mundo social residencial con el sanitario. Ahí es donde se ha producido el problema.

¿Cómo es posible que un médico vía teléfono decida si procede o no el ingreso hospitalario de una persona mayor cuando además te lo está diciendo otro médico?

¿Qué papel crees que ha jugado la prensa, los medios de comunicación, en esta pandemia?

¿Sabes cuándo nos dieron voz? Solo cuando se sucedieron 17 fallecimientos en la Residencia Montehermoso. Fíjate que lo primero que surgió fue un caso en una residencia en Madrid, que era La Paz, que era pública, pero eso salió poco en los medios. ¿Cuándo salió de verdad? Sobre el 19 o 20 de marzo con una residencia privada. Ahí entraron los medios como elefante en cacharrería. A partir de ahí empezamos a tener voz, pero todas las preguntas eran sobre los muertos en las residencias, no les importaba otra cosa.

La otra noticia que nos puso en el disparadero fue la de las declaraciones de la ministra de Defensa, Margarita Robles, en relación a algunos cadáveres que había encontrado la UME en alguna residencia. Que dijeron que eran en Madrid y no eran en Madrid, por cierto. Pero todo se instrumentaliza políticamente.

Una pena, pero es así. Un ejemplo: en un programa de la cadena de televisión Cuatro… ¡Cuánto tiempo ocupó una residencia de 32 plazas con una directora que es una bestia y que hay que inhabilitar, evidentemente, nadie lo cuestiona, frente a un sector que tiene 5.500 residencias! ¡Sean un poco rigurosos!

Otro ejemplo es cuando el periodista pregunta: “¿Puede usted confirmar que personas que tenían un seguro privado fueron derivados a un hospital privado?” La respuesta es: “sí, claro, se lo confirmo”. Contestación del periodista: “Ya está, la gente con dinero se salva”. Lo que no se planteaba el periodista es por qué el sistema público rechazó a esa persona.

¿Cuál es el mensaje que se da casi siempre? Cuando hablan de los profesionales de una residencia, fenomenal. Pero los dueños, los empresarios, cuidado con ellos que solo quieren dinero. Parece que el director de una residencia es el que decide el traslado hospitalario de un residente. Hay que aclarar que el traslado a un hospital lo decide un médico, pero se critica a la residencia. ¡Seamos justos!

En cualquier caso, tenemos que tomar muy buena nota de todo esto, ser más transparentes y abrirnos mucho más a la sociedad para que vengan y nos conozcan. Somos un sector muy importante y muchísimo más que lo vamos a ser.

Y metidos en otro de los temas favoritos, ¿qué opinas de los fondos que tienen dinero invertido en residencias?

Otro tabú. Mayoritariamente, los fondos de inversión están desembarcando en la compra de nuestros ladrillos, no en la gestión de nuestros centros. ¿Por qué si la gestión de los centros es tan rentable tiene que venir capital extranjero, principalmente francés, a comprarnos las residencias a nosotros? No será tan rentable ni será tan fácil. Porque si no lo haríamos nosotros y nadie vendería.

Otra reflexión: ¿Y qué mal hay en que un fondo de inversión compre unos ladrillos en un sector que consideran que es estratégico y que es rentable para buscar una rentabilidad en torno del 5 y el 6% y nos permiten gestionar a los profesionales y que nos permiten ir modernizando el parque de residencias continuamente con centros mejor equipados, más modernos, mejor distribuidos, mejor diseñados? ¿Cuál es el problema? No alcanzo a comprenderlo.

Por otra parte, es un sector tremendamente atomizado. Lo más habitual es que una única empresa gestiona una sola residencia. Todos los pueblos tienen su residencia. Todos los alcaldes quieren una residencia. Pero los grandes grupos internacionales no van allí.

¿Me cuentas la anécdota del ingreso en un hospital con el “no digas que viene de una residencia… Y entró?

Cuando nosotros nos encontrábamos casos en los que el geriatra de turno se empeñaba en que un residente con sospecha de covid-19 no ingresaba en un hospital, llamábamos a la familia y le decíamos: pasa esto, te vienes, montamos a tu madre en el coche, te la llevas a urgencias y bajo ningún concepto digas que viene de una residencia, viene de tu casa. Y esa persona entró. Pero no una, muchas.

Dime tú, ¿cómo sorteábamos la negativa de un geriatra?

Para terminar: homologación, falta de profesionales, quién organiza, quién manda…

Tenemos un gran problema de falta de profesionales técnicos. No es de recibo que el país, en plena pandemia, haya utilizado profesionales sin homologar y que cuando se acaba el estado de alarma nos olvidamos de todos esos profesionales. A todas esas personas deberíamos homologarles los títulos. Primero por dignidad. Segundo porque han dado un servicio estupendo cuando el país lo necesitaba. Y tercero, porque los necesitamos imperiosamente y los necesitamos todos, los operadores, los mayores, las familias, las administraciones y la sociedad en su conjunto.

¿Quién es el visionario, la mente pensante que ve por encima y regulariza la situación de nuestro sector? Faltan todos los años miles de plazas universitarias de enfermeros y de médicos. ¿Cómo es posible que en el 2019 haya 481 plazas de pediatras y solo 74 de geriatras? Pero si España es un país con un problema enorme de falta de natalidad y tiene un problema enorme de envejecimiento de su población. ¿Quién organiza? A ese hay que pedirle responsabilidades porque no está haciendo muy bien su trabajo.

Es que en 10 años vamos a pasar del 19% que somos actualmente de mayores de 65 años al 30%. Eso son muchos miles de personas y hay que darles servicio.

Y ya que abrimos el melón… ¿Por qué no nos abrimos a dar servicio a las personas mayores que no tienen problemas de dependencia, pero si lo tienen de soledad? ¿Dónde están los famosos apartamentos con servicios? ¿Por qué aquí no se dan si es una fórmula de éxito en el extranjero? ¡Con el clima, además, que tenemos en España! ¿Cuántas veces hemos oído que España será la California de Europa? Si no nos abrimos a este tipo de servicios, de fórmulas, no seremos nada.

Insisto, ¿quién es esa mente pensante, quién organiza por detrás? La sensación que hemos tenido es que nos mandan mucho y muchos, pero aquí no dirige nadie. ¿Nadie se está dando cuenta de lo que está pasando?

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