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'PERSONAS MAYORES Y LENGUAJE COTIDIANO. EL PODER DE LAS PALABRAS'

Teresa Martínez: "Si queremos mejorar el modelo de cuidados, debemos modificar también nuestro lenguaje"

miércoles 17 de junio de 2020, 01:42h
Personas mayores y lenguaje cotidiano. El poder de las palabras, por Teresa Martínez
Personas mayores y lenguaje cotidiano. El poder de las palabras, por Teresa Martínez (Foto: Fundación Pilares)

La Fundación Pilares ha presentado Personas mayores y lenguaje cotidiano. El poder de las palabras, de la experta gerontóloga Teresa Martínez Rodríguez, una guía donde se debate sobre cómo se comunica e informa de las personas mayores y el poder que tienen las palabras que se eligen para ello.

La autora tiene claro que "las palabras y expresiones que dedicamos a las personas mayores, cómo hablamos sobre la vejez y sobre el cuidado, refleja las creencias que tenemos sobre ellas". Martínez entiende que "la estrategia de la continua sentimentalización de la vejez es una forma de menosprecio".

Por ello, cree que "si queremos cambiar la consideración social de las personas mayores, si queremos mejorar el modelo de cuidados, debemos modificar también nuestro lenguaje".

¿A quién se dirige 'Personas mayores y lenguaje cotidiano. El poder de las palabras'?

Es una guía editada por Fundación Pilares, a quien agradezco su publicación, destinada a generar reflexión sobre el lenguaje que venimos utilizando en relación a la vejez, a las personas mayores y al cuidado de personas en situación de dependencia. Es una herramienta que he elaborado para tomar consciencia sobre un uso responsable del lenguaje en relación a las personas mayores y en la importancia de éste como un elemento del buen/mal trato en el cuidado a las personas mayores.

La mayor parte de los términos analizados en este trabajo, más de un centenar, los he recopilado a través de revisiones participativas realizadas con profesionales de distintos servicios a lo largo de estos diez últimos años y proceden de este contexto. Sin embargo, las reflexiones y recomendaciones que se ofrecen también tienen validez para el cuidado familiar, así como para tomar conciencia por la sociedad en general y fomentar un uso responsable del lenguaje por parte de políticos, expertos de otros campos y medios de comunicación.

Desde el punto de vista del lenguaje, ¿se comunica y se informa mal sobre las personas mayores? ¿por qué? ¿algún ejemplo?

Las palabras y expresiones que dedicamos a las personas mayores, cómo hablamos sobre la vejez y sobre el cuidado refleja las creencias que tenemos sobre ellas. El lenguaje es el espejo de nuestro pensamiento. Nuestras palabras pueden reconocer la dignidad de las personas o atentar contra ellas. Por ejemplo, expresiones referidas a las personas con demencia como “el Alzheimer de la 223”, “da igual, si ya no se entera”, o incluso términos técnicos como “deambulación errante” o “paciente con riesgo de fugas” que figuran todavía tanto en tratados de geriatría, como en normativas reguladoras, son solo una pequeña muestra de ello.

En un contexto más general, cabe advertir que elocuciones frecuentemente utilizadas como “nuestros mayores”, “nuestros abuelos, “los abuelitos”, etc., aunque habitualmente bienintencionadas, están cargadas de una visión paternalista, a mi juicio, totalmente rechazable. Son expresiones que nos llevan a pensar y considerar a las personas mayores como un grupo homogéneo, mermado en su competencia y, por ello, necesitado de protección y de afecto permanente. La estrategia de la continua sentimentalización de la vejez es una forma de menosprecio.

¿Qué importancia tienen las palabras, por qué debemos cuidar este aspecto? ¿Tiene todo que ver con la ACP, no?

Las palabras realmente importan, importan en todos los ámbitos y momentos de la vida. Porque muestran como la sociedad ve y considera su mundo, en este caso a las personas mayores. El lenguaje transmite pensamientos que a su vez se vinculan a emociones y a condutas. Si vemos a una persona como alguien “que no se entera” o que ha perdido su valor, difícilmente podremos tratarle con respeto. Usar unas palabras u otras no es una mera cuestión formal, tiene que ver con cómo vemos y consideramos a las personas mayores, con el reconocimiento o no reconocimiento de su dignidad. Hay que darle la importancia que esto tiene, que es mucha. No es algo baladí.

El lenguaje verbal, también el no verbal, puede ser tanto un instrumento de buen trato como de mal trato. De hecho, el denominado “elder speak”, definido como una forma de hablar que tiende a tratar a las personas mayores como si fueran niños/as (entonación infantil, tono agudo, habla lenta, reducción de la longitud de las frases, simplificación gramatical, uso de diminutivos, alta utilización de imperativos, términos excesivamente sentimentales, etc.) es un estilo de interacción que ha sido considerada como una forma de mal trato psicológico.

La atención centrada en la persona es un enfoque rector del buen trato que parte del reconocimiento de la dignidad, atributo inherente a todo ser humano, con independencia de sus circunstancias personales y sociales. Es decir, parte de reconocer el valor de toda persona y, consecuentemente, se compromete en ofrecer un trato profundamente respetuoso a esta y a su modo de vida. Utilizar un lenguaje coherente con esta visión de la atención es algo esencial. Por eso, esta guía no trata de buscar un listado de términos políticamente correctos, sino abrir espacios para la reflexión, analizar el lenguaje de las organizaciones y servicios para reflexionar sobre la mirada hacia la vejez, la discapacidad y las personas que reciben cuidados. Busca el cambio de mirada, lo que no es posible si no se producen cambios tanto a nivel individual, como a nivel grupal y en la cultura de las organizaciones implicadas en el cuidado de personas.

¿Queda mucho por hacer?

Bastante. En primer lugar, tomar consciencia de la importancia del lenguaje. Es algo a lo que no solemos dar importancia, en ocasiones escuchamos decir “pero si esto que he dicho es solo una forma de hablar…”. Esto es un error de apreciación importante. Nuestras palabras son decisivas en muchos ámbitos de la vida y tienen potencial para perpetuar y también para cambiar muchas cosas. En el cuidado de personas que son especialmente vulnerables son un elemento decisivo para asegurar el buen trato y prevenir el mal trato.

Quienes tienen una especial responsabilidad deben adquirir compromiso con un uso responsable del lenguaje. Si queremos cambiar la consideración social de las personas mayores, si queremos mejorar el modelo de cuidados, debemos modificar también nuestro lenguaje. Como señala con gran acierto el lingüista cognitivista George Lakoff, "pensar de modo diferente requiere hablar de modo diferente".

Teresa Martínez Rodríguez es doctora en Ciencias de la Salud por la Universidad de Oviedo, psicóloga y diplomada en Gerontología Social. Trabaja en el Servicio de Inspección y Acreditación de la Consejería de Servicios y Derechos Sociales del Principado de Asturias. Miembro del grupo de investigación Evaluación Psicométrica del Departamento de Psicología de la Universidad de Oviedo. Experta y autora de diversas publicaciones sobre atención centrada en la persona y su aplicación en servicios gerontológicos.

Puedes ver aquí el webinar de presentación de la Guía Personas mayores y lenguaje cotidiano. El poder de las palabras

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