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No olvidaremos

Por Aitor Pérez Artetxe
miércoles 01 de abril de 2020, 19:29h
Aitor Pérez Artetxe
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Aitor Pérez Artetxe

Afortunadamente el dolor del alma no dura eternamente, pasa, se olvida. Si no, no lo soportaríamos. Y una vez pasado, nuestro cerebro utiliza un mecanismo de defensa que consiste en olvidar aquello que nos causó ese dolor para evitar más sufrimiento con su recuerdo.

El mundo se enfrenta a la mayor amenaza sanitaria conocida en el último siglo. El sector residencial atiende en España a 360.000 personas, altamente vulnerables ante la pandemia, sin recursos sanitarios específicos y con miles de profesionales luchando hasta la extenuación. Pero en vez de aplausos, hay quien quién está empeñado en obtener no se sabe qué tipo de réditos de esta terrible situación.

Pues bien, cuando todo esto pase, habrá que hacer memoria y aunque nos duela, recordar los comportamientos de todos aquellos que, por activa o por pasiva, están atacando al sector estos días.

Hay gente que, al menos después de haber metido la pata, trata de rectificar, minimizando el impacto de sus palabras. El equipo de Defensa es un ejemplo significativo del que se ha hablado estos días y aún le ha faltado empeño en la rectificación después de la alarma injustamente creada.

Además de estas “equivocaciones puntuales” tenemos a los sospechosos habituales, es decir a todas las personas que tradicionalmente critican el modelo asistencial basado el colaboración público-privada, especialmente la parte privada del binomio, como si tener una empresa fuera un pecado y no el colaborador imprescindible que la administración ha necesitado para crear y sostener una mínima infraestructura socio-asistencial. En este grupo se juntan el desconocimiento, la falta de rigor, y un oportunismo que, dadas las trágicas circunstancias en que nos encontramos, roza lo delictivo. Seguro que todos tenemos en mente a algunos políticos, sindicalistas y periodistas.

También tendremos que hacer balance de cómo actuaron durante la crisis las Consejerías correspondientes en cada Comunidad. Lo cierto es que este era (es todavía) un buen momento para mojarse y defender a los centros residenciales, que ellos conocen perfectamente y con los que colaboran cada día a través de muchos canales, incluidos sus propios servicios de inspección.

Tampoco habrá que olvidar algunas cosas buenas. Por ejemplo, es una lástima que a la fiscalía de Valencia, después de haberse puesto en contacto con la mayoría de los centros de esta comunidad, no se le den altavoces para que todo el mundo se entere de lo que ha dicho; “no se observa ningún tipo de responsabilidad en la forma de actuar de las residencias”. En la nota de prensa publicada en El Mundo, Ana Lanuza, coordinadora de la sección de civil, añade que “los centros no disponen de los medios necesarios” y que “están haciendo mucho con muy poco y, encima, se les está cuestionando su actuación en muchos lugares”, lástima que no se le oiga con tanto ruido.

Cuando esto pase y consigamos olvidar, algunos estaremos para recordar el papel de cada uno está jugando en esta crisis.

¡Suerte y ánimo!

Aitor Pérez Artetxe, socio director de Gerokon

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