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Saber cuándo te morirás, con un análisis de sangre

Por Josep de Martí
miércoles 20 de noviembre de 2019, 21:13h
Josep de Martí
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Josep de Martí (Foto: Inforesidencias.com)

Se sabe que la cantidad de dinero que una persona gastará en salud durante su vida, representada en una línea, parece una ‘U’. Los primeros momentos suponen gastos de nacimiento, pediatras, seguimientos, primeras vacunas…. Después sigue un tiempo de infancia, adolescencia y edad adulta en el que el gasto se reduce; aumenta según el caso a partir de los cincuenta y se incrementa sustancialmente en los meses o semanas previos a la muerte.

Esto es una sobre simplificación, pero centrémonos en la última parte: ¿Cuánta gente conocemos que vivió las últimas semanas de su vida en un hospital en el que recibió tratamientos o pruebas diagnósticas muy costosas y a veces incómodas que acabaron no sirviendo para nada, más allá de costar mucho, generar expectativas falsas y sufrimiento?

Si fuésemos capaces de saber de forma cierta cuándo lo que aflige a una persona le va a causar la muerte en poco tiempo, hagamos lo que hagamos, sería posible centrar los esfuerzos en hacer esos últimos momentos más llevaderos y de paso ahorraríamos dinero al sistema de salud. El problema es que eso es muy complicado… ¿o no?

Hace unos años se puso en marcha el NECPAL, una estrategia para poder identificar a pacientes que requieren medidas paliativas. La idea era precisamente poder plantear a enfermos con determinadas características un enfoque paliativo que se centrase en su calidad de vida. El documento en que se explica el instrumento dice claramente que este no sirve para determinar “el pronóstico o la supervivencia” ni para “rechazar opciones terapéuticas curativas proporcionadas que pueden mejorar la calidad de vida”.

Sin embargo, algunos médicos y después los medios de comunicación se fijaron sólo en la primera pregunta del instrumento NECPAL: ¿Le sorprendería que este paciente muriese en los próximos 12 meses? Y la falsa polémica quedó servida con titulares como “Médicos catalanes marcan a pacientes terminales” o “Cataluña obliga a los médicos a marcar a los enfermos terminales para ahorrar”. Incluso algunos médicos se sintieron incómodos con la pregunta que planteaba el instrumento.

A pesar de algunas reticencias, el instrumento se sigue usando y demuestra su utilidad y validez.

Algo más reciente puede tener una relevancia aún mayor que la herramienta NECPAL a la hora, esta vez sí, de intuir la supervivencia de una persona. Lo ha publicado la revista científica Nature Communications en su edición de 20 de Agosto y, dicho de una forma periodística, supone que un análisis de sangre podría predecir con una fiabilidad del 83% cuándo va a morir una persona.

La historia va así: un grupo de investigadores holandeses y finlandeses acceden a analíticas de sangre correspondientes a algo más de cuarenta y cuatro mil personas de entre 18 y 109 años tomadas en diferentes momentos durante un plazo de 17 años. 5.512 de esas personas murieron durante ese tiempo.

Procedieron a analizar y observar 226 biomarcadores de todas las muestras y llegaron a la conclusión de que la medida de 14 de ellos permitirían determinar que una persona moriría durante los siguientes 5 a 10 años.

Para probar su tesis tomaron muestras de 7.603 personas de Finlandia de 1997, contrastaron las medidas de esos 14 biomarcadores y miraron en qué porcentaje su predicción de mortalidad en el plazo previsto se había cumplido. ¿El resultado? Un 83%.

Volviendo a la vertiente periodística, este estudio indica que en la sangre de cualquier persona adulta se esconde con una gran fiabilidad la fecha aproximada de su muerte.

Quien tenga una vena más científica puede acceder al artículo y contrastar su rigor. Yo me quedo con varias ideas rondándome la cabeza. Me imagino este mismo experimento con cien millones de análisis de sangre, a los que sumar muchos más datos de las personas de los que dispone el sistema de salud, incluyendo información genética. Aplicando inteligencia artificial para encontrar patrones complejos que se escapan al ojo humano, ¿podríamos llegar a tener una “fecha teórica” de nuestro final mucho más acotada que cinco o diez años? Y si es así, ¿sería bueno?

Creo que la respuesta a la primera pregunta es clara. Si existe la posibilidad de conocer esa “fecha teórica” tratando muchos datos de una forma ordenada, alguien va a acabar determinándola. Para controlar el uso que se hace de esa información necesitamos instituciones basadas en unos cimientos éticos sólidos. Eso es mucho más difícil de obtener.

Dentro de pocos años el sistema de salud se verá sometido a un estrés extraordinario mucho mayor que el actual. Ahora el 19% de la población española tiene más de 65 años, superaremos el 30%. Como con la edad aumenta la posibilidad de sufrir enfermedades crónicas y de ser considerados como pacientes “frágiles” vamos a ver cómo aumenta la demanda de atención a la vez que el número de médicos, enfermeras y otros profesionales sanitarios lucha por mantenerse.

El riesgo de intentar “racionalizar” (pongo las comillas intencionalmente) la asignación de recursos puede tener consecuencias imprevisibles. Hablo de excluir de ciertos tratamientos a personas mayores de determinada edad, con más de tanto peso o con una “fecha teórica” de muerte cercana. Seguro que ahora nos escandalizaría pero, ¿lo seguirá haciendo en veinte años?

El señor Joan Riudavets es el español que ha vivido más años, concretamente 113. A este longevo mallorquín le pusieron un marcapasos a los 91 años al que tuvieron que cambiarle la pila tres veces antes de su fallecimiento en 2004. A los 106 le operaron de cataratas. El marcapasos y una vista clara le permitieron vivir con una aceptable calidad de vida hasta el final. Me gusta pensar en él cuando imagino situaciones futuras en las que tengamos que decidir sobre tratamientos basándonos en una balanza imaginaria entre beneficios y coste.

Me intriga saber qué “fecha teórica” de muerte hubieran encontrado en la sangre del señor Riudavets cuando le operaron a los 91 años. Quizás algún día lo sepamos.

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