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¿Cuántos pasos al día para llegar a los 100 años?

miércoles 11 de septiembre de 2019, 23:15h
Josep de Martí
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Josep de Martí (Foto: Inforesidencias.com)

A veces nos referimos a nuestro mundo actual como la “sociedad de la información”. Es cierto que cada vez todo genera más datos que pueden ser almacenados, tratados, analizados y utilizados para algo. La cuestión es para qué.

Las grandes corporaciones saben perfectamente que el “Big data”, la ingente cantidad de información que generan Internet, las redes sociales y otras aplicaciones, puede ser “interpretada” gracias a los algoritmos y convertirse en fuente de ingresos y de poder.

A un nivel más humilde, cada uno podemos disponer de más información sobre nosotros mismos y nuestro entorno. En teoría toda esa información debería ayudarnos a vivir mejor, pero ¿es así?

Hace poco leí que, a medida que los coches eléctricos dejan de ser una curiosa excepción, más personas están generando lo que en inglés llaman range anxiety o ansiedad causada por no saber si me quedaré sin batería antes de llegar. Estas personas están todo el rato mirando el indicador de carga de su coche. Cuando no conducen comprueban constantemente la aplicación de su móvil para saber si las baterías se están cargando bien y si tendrán suficiente tiempo de carga para poder llegar a su siguiente destino. Como puedes comprobar, los datos en el ordenador, móvil, reloj y cualquier otro dispositivo conectado, la posibilidad de tener la información se convierte en obsesión y ésta genera ansiedad.

En lo que respecta a la salud de cada uno, e indirectamente al envejecimiento, también tenemos ingentes cantidades de información a nuestra disposición y, también a veces ésta puede generarnos desasosiego más que felicidad.

Cada vez es más común que las personas llevemos algún dispositivo, casi siempre en forma de pulsera, que es capaz de obtener datos de salud como las pulsaciones del corazón o la distancia que nos movemos. A medida que avanza la tecnología, estos “relojes inteligentes” o “bandas de actividad” podrán obtener y enviar a la nube más y más datos. Parece que “si sabes más, tomarás decisiones más inteligentes” por lo que, si cuando faltan dos o tres horas para irte a dormir tu reloj te dice que hoy no has hecho suficiente ejercicio y te recomienda salir a pasear veinte minutos, lo harás. Ese convencimiento es tan elevado en algunas personas que, alguna compañía de seguros se ha planteado regalar relojes inteligentes a sus clientes que les ofrecerán consejos de salud ajustados a su perfil, a cambio de poder obtener algunos datos.

Si cada uno apuesta por vivir de forma más sana o la compañía de seguro te ofrece un descuento en la póliza si adoptas formas de vida saludable, como andar determinada distancia cada día, ¿acabará generando esa información una nueva forma de ansiedad?

Se sabe desde hace años que en aquellos lugares del mundo donde mucha gente envejece hasta edades muy avanzadas (las conocidas como “Zonas Azules”), esas personas suelen tener en común que comen poco y de forma muy variada (con dietas casi vegetarianas); hacen ejercicio habitualmente y mantienen relaciones sociales intensas. De esas zonas, como la Isla de Okinawa en Japón, la zona de Nicoya en Costa Rica o Villagrande Strisaili, Cerdeña, sacan algunos científicos sus consejos para que cualquiera pueda intentar llegar a los noventa de forma satisfactoria.

Pero, ¿cuánto ejercicio hay que hacer para envejecer bien? ¿Cuántos pasos debo dar cada día para llegar a mayor de forma saludable?

Durante mucho tiempo, la idea y el objetivo era dar 10.000 pasos al día. Un reciente estudio publicado en una prestigiosa revista científica, ha venido a desmontar esa cifra rebajándola hasta unos más asumibles 4.400. Se ve que el motivo por el que se recomendaban los 10.000 pasos diarios tenía su origen en 1965 cuando una empresa japonesa comercializó un podómetro (medidor de pasos) que se llamaba “10.000 pasos”.

No sé si, después de publicarse ese artículo todos los fabricantes de relojes inteligentes estarán cambiando sus objetivos de pasos diarios y si alguien se obsesionará porque lleva una semana andando menos de lo que le va a permitir “llegar a viejo”. Espero que esto último no pase, ya que lo que han descubierto los gerontólogos que han estudiado las Zonas Azules es que una de las claves más importantes para que allí la gente viva más años es que su peculiar forma de vida genera bajos niveles de estrés.

Si al tratar de imitarlos acabamos generándonos ansiedad, mal vamos.

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