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Denuncian edadismo en el sistema sanitario y sociosanitario desde el punto de vista de los derechos humanos

Dependencia.info | Lunes 29 de diciembre de 2025

El edadismo en el entorno sanitario y sociosanitario es un problema de derechos humanos que afecta a las personas mayores, según un artículo de la Revista Actas de Fundación Caser. Esta forma de discriminación se manifiesta como una práctica estructural que impacta negativamente en el acceso a servicios, la calidad de atención y el respeto a la autonomía personal.



En la reciente edición número 37 de la Revista Actas de Fundación Caser, se ha publicado un artículo que pone de relieve el edadismo en los entornos sanitario y sociosanitario, una forma de discriminación que afecta a las personas mayores.

Este fenómeno no se limita a actitudes individuales, sino que se presenta como una práctica estructural e institucionalizada que impacta directamente en el acceso a servicios, la calidad de atención y el respeto por la autonomía personal.

Desde una perspectiva de derechos humanos, esta situación es alarmante, ya que contradice principios fundamentales como la dignidad humana, la igualdad y la no discriminación, reconocidos tanto a nivel nacional como internacional.

A pesar de contar con un marco jurídico que protege estos derechos, persisten prácticas que justifican un trato diferenciado hacia las personas mayores, basándose en suposiciones generalizadas sobre fragilidad o incapacidad sin realizar evaluaciones individualizadas.

Aspectos clave del edadismo en el ámbito sanitario y sociosanitario

El artículo aborda varios aspectos cruciales relacionados con el edadismo:

  • El edadismo como discriminación estructural, arraigada en la organización y funcionamiento de los sistemas sanitario y sociosanitario.
  • El impacto del trato diferenciado por edad en la calidad de atención y en la toma de decisiones clínicas.
  • Las barreras de acceso a los servicios sanitarios, fundamentadas en criterios cronológicos más que en valoraciones personalizadas.
  • La vulneración de la autonomía personal, especialmente durante los procesos de información y consentimiento.
  • El uso injustificado de sujeciones físicas y farmacológicas, así como sus implicaciones para los derechos fundamentales.
  • La exclusión de tratamientos y recursos sanitarios por razón de edad, reflejando el edadismo institucional.
  • Un enfoque centrado en los derechos humanos aplicado a la atención sociosanitaria, priorizando dignidad, igualdad y vida independiente.
  • El marco normativo nacional e internacional para proteger los derechos de las personas mayores.

Evidencias del edadismo institucional: la experiencia del SEAM

La experiencia del Servicio Estatal de Atención a Personas Mayores (SEAM), gestionado por HelpAge International España, proporciona datos empíricos sobre el tema. A través del manejo de casos de discriminación por edad, el SEAM ha detectado patrones recurrentes que evidencian vulneraciones a derechos fundamentales, tales como la exclusión de tratamientos por criterios etarios y el uso indebido de sujeciones.

Los datos recopilados confirman que el edadismo es una realidad persistente que permea múltiples áreas dentro del ámbito sociosanitario. La labor del SEAM resulta fundamental para visibilizar estas problemáticas y empoderar a las personas mayores en la defensa activa de sus derechos.

Finalmente, el artículo concluye con un conjunto de recomendaciones diseñadas para erradicar el edadismo institucional y promover un modelo asistencial basado en los diferentes derechos humanos.

Este modelo debe centrarse en garantizar la autonomía y participación plena de las personas mayores, así como respetar su dignidad e igualdad, asegurando su derecho a vivir independientemente.

  • Diseñar programas formativos dirigidos a profesionales del ámbito sanitario y de los servicios sociales sobre la atención a las personas mayores y los derechos humanos, con el objetivo de que la prestación de los servicios preserve y garantice la dignidad, la autonomía y la independencia de las personas mayores usuarias. Estos programas deberán incluir también formación específica sobre la discriminación por edad y las estrategias para prevenirla y combatirla en los ámbitos sanitario y sociosanitario.

  • Proporcionar al personal de atención primaria de salud y a los y las profesionales del trabajo social formación básica en gerontología y geriatría.

  • Implantar servicios gerontológicos especializados y mejorar la coordinación de sus actuaciones con los servicios de atención primaria de salud y los servicios de asistencia social.

  • Desarrollar programas formativos dirigidos a personas cuidadoras sobre la atención a personas mayores, que incorporen conocimientos, habilidades y competencias para afrontar situaciones de crisis, especialmente en la gestión de problemas conductuales, promoviendo el uso de alternativas a las restricciones o contenciones, como las tecnologías de apoyo.

  • Poner en marcha campañas de sensibilización dirigidas a profesionales sanitarios y de asistencia social en relación con la salud mental de las personas mayores. Estas campañas persiguen, por un lado, concienciar sobre los problemas de salud mental derivados no solo del envejecimiento, sino también de las dificultades sociales asociadas a la discriminación por edad, que generan sentimientos de tristeza, vacío, pérdida de control o soledad. Por otro lado, buscan eliminar los estereotipos interiorizados por las propias personas mayores, ya que la normalización de determinados síntomas o comportamientos puede llevar a que no los expresen y, en consecuencia, no reciban la atención ni el apoyo necesarios para mejorar su calidad de vida (HelpAge International España, 2023, p. 157).

  • Proveer a la sanidad pública de los recursos materiales y humanos necesarios para fortalecer la atención pública y gratuita a la salud mental, orientada a abordar los problemas asociados al envejecimiento, con especial atención a la soledad no deseada.

  • Elaborar y aplicar protocolos específicos para la información y actuación ante situaciones de abuso y maltrato en centros sanitarios y sociosanitarios.

  • Garantizar la coordinación entre los distintos servicios y recursos sociales y sanitarios, así como con recursos comunitarios no especializados, como el voluntariado, las redes de apoyo y la implicación de las familias, entre otros (HelpAge International España, 2023, p. 145).

  • Impulsar campañas de sensibilización dirigidas tanto a las personas mayores como al conjunto de la sociedad civil sobre la planificación de decisiones anticipadas y las medidas voluntarias de apoyo a la capacidad jurídica, con el fin de que puedan organizar con antelación cómo, dónde y con quién desean ser cuidadas durante la vejez.

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