La palabra “posicionamiento” se convirtió en un término obligado en el mundo de los negocios. La explosión digital -acentuada tras la pandemia- ha generado que todas las marcas necesiten mucho más que una simple presencia en la web: la clave del éxito (visitas, tráfico y ventas) está en saber ubicarse entre los primeros en buscadores como Google. El SEM es una estrategia clave para un buen posicionamiento.
Para entender qué es el SEM (Search Engine Marketing) hay que bucear por dos aristas. La primera es que se trata de un término que se usa para referirse exclusivamente a las estrategias y campañas que se realizan con las plataformas para anuncios en buscadores. La más conocida: Google Ads, Bing Ads, etc.
La segunda definición, más genérica, apunta a que el SEM puede referirse a cualquier tipo de esfuerzo de marketing de pago que se aplique a optimizar la visibilidad en los motores de búsqueda.
En términos aún más sencillos: son todas las herramientas y estrategias que ayudan a una marca o negocio online a optimizar su visibilidad web, a través de publicidad de pago.
No hay que confundir SEO con SEM. Si bien coexisten y van de la mano, son dos términos totalmente distintos. El primero (Optimización de motores de búsqueda, traducido al español) se centra en mejorar las posiciones de las páginas que aparecen como resultados orgánicos, es decir, las que no son pagos (anuncios de AdWords).
La principal diferencia entre SEO y SEM está en el coste y la inversión para alcanzar el objetivo de conseguir más tráfico. En el segundo, la marca asume un coste directo por cada visita. Para muchos especialistas en marketing digital, esta ecuación económica puede invertirse. Es que para lograr una muy buen estrategia SEO hay que invertir en muchos recursos técnicos y humanos para diferenciarse de la competencia.
Por tal motivo, lo mejor para un buen posicionamiento es combinar, con sabiduría e inteligencia, ambas herramientas, SEO y SEM. Resulta determinante y atractivo de cara a obtener mejores resultados a corto, medio y largo plazo.
Invertir en SEM tiene su recompensa: la garantía de visibilidad. Aunque también tiene algunas desventajas.
Pero no todo es “color de rosas” a la hora de invertir dinero en una estrategia SEM. Estas son algunas de las desventajas:
Más allá de estas desventajas, una buena campaña SEM casi siempre logra sus objetivos:
acelerar el proceso de exposición, ya sea por Pago Por Clic (PPC) o por campañas de redes sociales como, por ejemplo, Facebook Ads.
Por Sara Goizueta, community manager de Virtualy+