España vuelve a ser campeona del mundo y, como aficionado, he disfrutado enormemente. Pero también he mirado este éxito desde otra perspectiva. Una selección no gana por casualidad. Necesita detectar talento, formarlo, entrenarlo, coordinarlo y conseguir que cada persona entienda que forma parte de algo más grande que ella misma.
Por eso he pensado en los “supercuidadores” del buen fútbol mundial. No porque jugar al fútbol pueda compararse con cuidar a una persona en situación de dependencia, sino porque hay una enseñanza común: cuando aspiramos a la excelencia, la buena voluntad no basta.
La dependencia necesita profesionales, no solo manos
Durante años hemos hablado de la falta de cuidadores como si el problema fuera únicamente cuantitativo. Y, sin duda, necesitamos muchas más personas trabajando en los cuidados de larga duración. Pero el verdadero desafío es doble: tener suficientes profesionales y garantizar que estén bien preparados.
Quien atiende a una persona mayor o dependiente debe conocer técnicas de movilización, prevención de riesgos, higiene, alimentación, comunicación, deterioro cognitivo y promoción de la autonomía. Pero también necesita empatía, paciencia, responsabilidad y capacidad para trabajar con familias y otros profesionales.
En SUPERCUIDADORES llevamos desde 2014 defendiendo que no hay cuidados de calidad sin cuidadores reconocidos y formados. Por eso la formación sociosanitaria debe convertirse en una auténtica política de calidad del sistema, no en un mero requisito para cubrir un puesto.
Reconocer lo que ya sabemos hacer
También tenemos un enorme capital profesional que no siempre sabemos aprovechar. Miles de personas llevan años cuidando y han adquirido competencias valiosas trabajando, pero todavía no cuentan con una acreditación oficial que las reconozca.
La acreditación de competencias profesionales permite evaluar y reconocer lo aprendido mediante la experiencia laboral y la formación no formal. En un sector con dificultades para encontrar profesionales, acreditar ese conocimiento no es solo justo: es una necesidad estratégica.
No podemos reclamar más cuidadores y, al mismo tiempo, dejar invisible la experiencia de quienes ya llevan años demostrando que saben cuidar.
Un buen sistema también necesita referentes
Los grandes equipos necesitan referentes. Personas y organizaciones que demuestran que otra forma de hacer las cosas es posible y elevan el nivel de todos.
Ese es también el sentido de los Premios Internacionales SUPERCUIDADORES 2026, cuya convocatoria permanece abierta hasta el 31 de julio: reconocer a cuidadores familiares y profesionales, empresas, entidades e instituciones que están mejorando la vida de las personas mayores, con discapacidad o en situación de dependencia.
Nuestra verdadera segunda estrella
España ya ha demostrado que puede estar entre los mejores del mundo en el fútbol. Me gustaría que tuviéramos esa misma ambición colectiva con la dependencia.
Que algún día podamos decir que también somos un país referente por cómo cuidamos: con profesionales suficientes, bien formados, acreditados, reconocidos y orgullosos de su trabajo.
Eso exigiría recursos, planificación y mejores condiciones laborales. Pero también una decisión cultural: dejar de considerar los cuidados como un trabajo secundario y tratarlos como una profesión esencial.
España tiene ya sus “supercuidadores” del fútbol. Ahora necesitamos construir la mejor selección posible para cuidar de quienes más lo necesitan.
Porque una sociedad también se juega su futuro en la forma en que cuida.
Aurelio López-Barajas de la Puerta es fundador y CEO de SUPERCUIDADORES