La Atención Centrada en la Persona (ACP) sigue siendo uno de los grandes objetivos del sector de los cuidados, pero también uno de sus principales retos a la hora de trasladarla a la práctica diaria. Más allá del discurso, la dificultad está en convertir ese modelo en decisiones concretas, medibles y adaptadas a cada persona. En este contexto, el papel del dato —y, especialmente, del dato estructurado— se ha convertido en un elemento clave para avanzar hacia una atención realmente personalizada.
Porque no basta con digitalizar. Muchas residencias ya registran información, pero no siempre pueden transformarla en conocimiento útil. “Podemos digitalizar con una hoja de excel o con un documento web, pero esto no tiene valor si luego no lo puedes medir ni analizar”, explica Carlos Mirete, director de Connect ACP Care del Instituto Conect ACP. La diferencia, según apunta, está en cómo se organiza y se estructura esa información para que permita interpretar la realidad de cada persona atendida.
Sobre esa base, tecnologías como la inteligencia artificial empiezan a abrir nuevas posibilidades, aunque con una condición previa clara: disponer de una arquitectura de datos sólida. “Lo que hace una base digital estructurada es que luego puedas construir casi cualquier cosa: desde adaptar modelos asistenciales hasta hacer un traje a medida para cada centro o cada persona”, señala Mirete.
En este escenario se sitúan propuestas como equipe, la plataforma desarrollada por Connect ACP, que busca precisamente integrar esa lógica del dato estructurado en el día a día de los centros. El objetivo no es solo mejorar la gestión, sino facilitar que la ACP se traduzca en planes de atención individualizados, coordinados entre profesionales y alineados con la historia de vida, preferencias y necesidades de cada persona.
Carlos Mirete lo explica con detalle en esta entrevista:
- ¿Cómo ayudáis a los centros a aplicar la Atención Centrada en la Persona?
El sector necesita mucha ayuda y mucho apoyo para hacer ACP. Ofrecemos formación desde nuestra experiencia, que ya es obligada, a los profesionales acompañamiento para el cambio y un software que favorece la atención centrada en la persona. Cada elemento por separado puede ser útil para un cliente, pero en conjunción forman una solución bastante potente.
La clave está en apoyarse muy bien en la herramienta de software, que es muy valiosa, pero combinada con la formación y el acompañamiento, para convertir la agilidad del software en realidades asistenciales centradas en la persona que esta recibe.
- ¿Cómo ayuda esto en una residencia?
Podemos digitalizar con una hoja de excel o, si me apuras, con un documento web, pero esto no tiene valor si luego no lo puedes medir ni analizar. Una herramienta flexible como equipe permite estructurar la información y categorizar la complejidad de cada persona. Digitalizamos esas capas y conseguimos ver a cada individuo de forma integral.
Además, después de años de escuchar al sector y adaptar la herramienta a sus necesidades, los datos que refleja el software son los de las personas, no los del profesional. Se centra en la historia de vida, en cómo afronta cada etapa final y en cómo quiere vivirla cada persona.
- ¿Qué aporta al profesional?
El software se centra en la persona, pero ayuda al profesional. Permite apoyarse en la información para no olvidar lo esencial: la relación y el cara a cara.
Funciona como un repositorio vivo que evoluciona, permitiendo construir historias de vida y planes personalizados de atención, fomentando el cambio de mirada y mejorando la práctica de los trabajadores dentro de un marco concreto de personalización de la atención.
- ¿Qué resultados estáis viendo?
La experiencia hasta ahora ha sido muy positiva. Se ha conseguido agilizar la manera de registrar para dedicar más tiempo a la atención directa. La mayoría de herramientas requieren mucho tiempo frente al ordenador, la tablet o el móvil, mientras que nuestro enfoque busca reducir ese tiempo, incluso evitando teclear, para que el profesional pueda estar con la persona.
La herramienta refleja realmente a las personas del centro y, en contextos de alta rotación de personal, permite conocer a cada individuo a un nivel de profundidad que antes no era posible. Desde el primer momento se ve la historia de vida y el plan de atención individualizado, de forma ágil, fácil y amigable.
- ¿Qué papel juega la inteligencia artificial?
Lo que hace una base digital sólida y una estructura de datos sólidas es que luego puedas construir casi cualquier cosa: un traje a medida para cualquier herramienta, cualquier centro o cualquier servicio. Integramos herramientas de inteligencia artificial que permiten la mejora continua y el análisis de los procesos, para que quienes evalúan los centros puedan ver cómo se realiza la asistencia diaria. En eso estamos, trayendo muchas innovaciones sin parar.
- ¿Cómo funciona en la práctica?
Cada persona atendida en el centro tiene un perfil donde toda la información se organiza por capas y documentos que se comunican entre sí. No se duplica información, sino que se conecta para reflejar cómo es cada persona.
El sistema interactúa con el profesional según su rol, indicándole qué debe conocer mediante alertas y comunicación directa. Funciona de manera ágil, como una agenda electrónica con toda la información necesaria para la atención.
- ¿Cómo se adapta a cada centro?
La herramienta se configura según la forma de trabajar del centro. No obliga a cambiar nada, sino que se adapta a la manera de trabajar de cada profesional.
Esto permite que cada miembro del equipo pueda personalizar su intervención: el fisioterapeuta hace sus intervenciones de forma adaptada, la auxiliar de atención directa puede realizar sus labores con potencia relacional, y toda la acción se enfoca en el bienestar de la persona. No se trata solo de registrar información, sino de facilitar la acción y promover la atención centrada en la persona.